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08/05/2008

ABSURDA JUDICATURA

 

 

    Este tema parte de una respuesta al comentario del amigo Homero sobre la judicatura en mi otro blog "Bajo un Ciprés".

    Al ir escribiendo me percato que estamos abriendo una discusión que puede ser larga y compleja, y que, por descontado, merece una atención especial; de ahí que lo edite en este blog más de opinión que el anterior.

 

 

    La judicatura está compuesta por hombres normales y corrientes. No es bueno pretender algo diferente: hombres perfectos e intachables.

    Sus funcionarios deben obedecer la ley de los hombres y seguir sus dictados al pie de la letra, no deben desviarse un ápice de ella, y en caso contrario deben ser rectificados como todo hijo de vecino.

    Al hombre la honestidad se le supone, aun así, la sociedad debe poner reglas para que el supuesto no tenga opción de no serlo.

 

    Hoy escuchaba una interesante tertulia en la radio. Hablaban del problema de la judicatura, más comedidamente que yo, decían lo mismo pero con menos radicalidad.

    El problema, según ellos, parte de la falta de inversión, del abandono del aparato de la justicia por parte de los políticos, de la falta de comunicación entre los distintos juzgados y comunidades autónomas. No ha faltado el que uno de los tertulianos, director de la Razón y reconocido enemigo de estatutos y autonomías, incidiera en la descoordinación entre ellas. Es joven y, por tanto, no recuerda que hace un montón de años, antes que la justicia hubiese sido traspasada a las diferentes comunidades, la descoordinación era absoluta entre provincias e, incluso, poblaciones.

    Un atestado, archivo o dictamen podía tardar dos meses en llegar de Barcelona a Hospitalet de Llobregat, cuando dichas ciudades sólo están separadas por una calle.

 

    Cierto, la falta de inversión, los sueldos miserables, la descoordinación... pero también la desidia, el desinterés, la corrupción y la ignorancia.

    Los tertulianos denunciaban el caos que existe en los tribunales de lo penal y se preguntaban qué debía suceder en los administrativos, menos propensos a la noticia alarmista.

    Si alguno de ustedes ha sufrido, por falta de pago o atraso, el embargo de sus bienes por parte de un banco sabrá que los juzgados son sumamente diligentes a la hora de hacer efectivos los procesos que atañen a dichas entidades. Si usted tiene un contencioso con una firma de automoción, los expedientes se alargarán eternamente o se perderán en cualquier traslado, pero si es la firma la que lo demanda, los expedientes aparecen con rapidez y en carpetas inmaculadas. Si usted padece el impago de un moroso deberá perseguir a la judicatura, presionarla y molestarla para, con un poco de suerte, ver el juicio, que no el dinero, antes de su jubilación. Si es una compañía de seguros la que lo demanda, no se preocupe usted, el juicio saldrá adelante sin apenas demora. Si es usted el que demanda a la compañía tiene todos los números de envejecer sin ver el final... Eso sin contar los juicios en los que se aceptan facturas a todas luces falsas, recibos firmados por personajes inexistentes, firmas falsificadas, etc.

 

    Dice Homero en su blog, que la democracia debe ser sustentada por una justicia independiente y eficaz. Es cierto, sin una justicia justa no existe democracia.

    En muchos países la policía es corrupta porque con lo que gana no puede mantener su familia; ese problema es traspolable a toda la masa funcionarial: maestros, médicos, etc. cada uno busca la supervivencia a su manera.

    En España, tanto los jueces como los funcionarios de la judicatura, ganan sueldos de miseria y el trabajo que deben desarrollar es superior a sus posibilidades; es normal, que no natural, que acepten regalos, trabajo en horas libres o, directamente, pagos para perder o adelantar ciertos expedientes.

    Me dirán ustedes que intento excusarlos.

    No es así. El juez que trabaja en un juzgado con sótanos repletos de archivos, funcionarios que están de baja permanentemente o muestran desprecio por su trabajo, teléfonos que no funcionan, ordenadores desconectados de la red, etc. acepta el sistema, lo asume como suyo y es cómplice de su mal funcionamiento. El juez, si tan justo se considera, debería dimitir como tal, denunciar el caso y dedicarse a ejercer la abogacía. Entonces, al gobierno de turno no le quedaría más remedio que solucionar el problema.

 

    Los tertulianos achacaban el abandono de la judicatura por parte de los diferentes ejecutivos que han existido en España, a que la inversión en justicia no es electoralmente rentable. Esta inversión, en principio, no se aprecia en el bolsillo del electorado, tampoco en la calidad de los servicios: carreteras, suministro de agua, precio de la leche... Digo en principio porque si la justicia funcionase, el resto de las funciones del Estado mejorarían. Desaparecería la corrupción, el desfalco; mejorarían los servicios gracias a que las denuncias serían tomadas más en cuenta, etc.

    La emisora llama a un político de CIU, Felip Puig, exconseller de política territorial, obras públicas y medio ambiente. En su paso por dichas consellerías se hizo evidente que Catalunya necesitaba un nuevo partido gobernante. Como conseller no hizo nada positivo y la Generalitat se convirtió en un nido de corrupción y comisiones; y en el territorio se atentaba impunemente contra el medio ambiente.

    Es de suponer que a este señor lo llamaron para conocer su opinión sobre el descalabro de la justicia en España y, en especial, en Catalunya. Su respuesta se convierte, obviando por completo el problema, en una denuncia sobre la manipulación, amenazas y presiones que el Tripartit hace a los medios de comunicación.

    Los periodistas, perplejos, no saben que responder, solo insinúan que más presiones de las que hubo durante su gobierno no las hay. Lo cierto es que, haciendo memoria, recuerdo el cuidado que tenía la Generalitat de entonces en anunciar cualquier chorrada con páginas enteras en algunos diarios afines al partido; eso sin contar la multitud de ayudas repartidas con la excusa de ser editados en catalán, cuando otros que no lo eran también las recibían por poner algún titular, y otro que se publicaba enteramente en el mismo idioma, pero de talante independiente, era sorprendentemente "olvidado".

 

    España, Catalunya, etc... nunca serán democracias sólidas con políticos, que ladran, lloran, estafan, dilapidan... y les importa un comino la justicia.

 

 

Jueves, 08 de Mayo de 2008 09:45 Autor: pau. Enlace permanente. Hay 6 comentarios.


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