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UN GATO EN EL BALCÓN

LAS IDENTIDADES COMO PROBLEMA

La lucha en el mundo es por las diferencias. Diferencias políticas que apenas existen. Diferencias religiosas que tampoco son claras y suficientes... Las guerras de religión han dejado de ser un motivo. Diferencias económicas y, esas, al hombre, se nos escapan en principio, esas tan solo las podemos remediar con tesón y generosidad, por parte de unos y con lucha personal y sin vergüenza, por parte de los otros.

 

Quedan las diferencias de identidad. La nueva frontera. Una frontera producida por la cultura...

 

¿A más cultura, más identidad?

No sé. Solo sé que las distintas culturas producen distintas identidades. No sé si, a más cultura se produce más diferencia de identidad. No sé si es así o todo lo contrario.

Las “culturas”, como más fuertes, más problemas de confrontación tienen entre ellas. Eso está claro.

Los musulmanes poseen una fuerte cultura, entonces, les es más difícil integrarse en cualquier otra. Así sucede también con los occidentales-helénicos y los orientales, dejo lo de confucianos para no liarla.

Entonces, si algo tenemos claro, es que debemos combatir la identidad como diferencia y dejarla como cultura.

Yo como cerdo. Tú, Hassan, comes cabrito (o todo animal que no se alimente de lo mismo que el hombre.) Y tú, Hui, comes perro y lagarto... No hay más, idiomas distintos y distintas costumbres. Por lo menos, no debería haber más.

El mundo es un pañuelo y lo hemos de compartir como sea. Ya vendrán los marcianos algún día, para que nos podamos hacer preguntas más profundas sobre las diferencias de identidad.

 

Hoy, para variar, pienso eso preguntándome, para que mierda nos hacen falta tantas autonomías y banderas.

¿Por qué no podemos vivir como hombres, confiando que el vecino no nos envidia, compartiendo nuestra riqueza lo mejor posible y respetando su idioma como él nuestro propio? 

¿Cuál es la diferencia entre Cheli, la cordobesa y, yo, el catalán?

¿Qué a ella le encanta el cava y a mí el fino?

¿Tal vez, que ella está más buena que el pan y yo soy más feo que el pecado?

Esa es mi pregunta...

 

Aunque también es verdad que, si no existieran diferentes identidades, la Princesa y yo no sabríamos de que discutir.

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26 comentarios

Portorosa -

Bueno, Giovanni, pues esperaría que el partido que consiente eso no volviese a ganar las elecciones mientras no diese pruebas de haber “hecho limpieza” (por eso me alegré tanto de que perdiese el PP aquí: lo de sus ideas era secundario, pero lo de Iraq, la mentira, era inadmisible).
Un saludo.

pau -

Está claro que en todos los sitios se cuecen habas...
Ni Holanda, ni Francia, ni el Reino Unido... son paradigmas de nada. Somos nosotros, por lo visto, los que hemos de sacar las castañas del fuego.
(Hablo con muchas frases castellanas hechas) Me sabe mal por ti, Giovanni. Si tienes alguna duda, preguntame.
Lo que está claro es que el poder es corrupto de por sí. El poder corrompe...
¿Pero, a quién?
El poder corrompe al que ama, ambiciona y siente el poder. Parece ser que, nosotros, no tendremos esa suerte, ya que no perdemos el culo por él.

giovanni -

¿Y si supieras que la justicia en Holanda no funciona como debe, dado que, p.e., el ministro de justicia niega su responsabilidad para la muerte de 11 extranjeros muertos en un incendio en un centro de detención que no cumplía con las medidas legales de precaución, y si supieras que el ministro de cooperación internacional intentó prohibir el financiamiento de documentales cortos en la televisión que quieren dar "una cara" a los llamados extranjeros ilegales (refugiados), y si te enteraras de otras acciones del gobierno holandés que minan el estado de derecha y el funcionamiento democrático en Holanda?

Portorosa -

El desacuerdo se mantiene en el caso, por ejemplo, de Holanda.

Portorosa -

Sí, el tema es muy extenso, pero debo aclarar que (quizá en un error que demuestra hasta qué punto nuestras percepciones cambian y son limitadas) estaba pensando en las democracias; y en democracias más o menos reales, no sólo nominales.
Siento la falta de precisión.

Un abrazo.

giovanni -

Portorosa, no dudo tus buenas intenciones, conociéndote un poco por lo que he leído en tu propio blog. Tal vez nuestra diferencia de énfasis se deba a que yo he vivido en Chile durante el gobierno de la Unidad Popular y he visto cómo señores (y señoras) tanto dentro del país como fuera del país (y no solamente en los EEUU) han creado un clima que culminó en el golpe militar de 1973. Y estos señores y señoras no dependían de nosotros y no "eran" nosotros. ¿O usas tú una definición de nosotros que siempre incluye a todos? Si fuese así, se evapora la distinción entre los de "arriba" y yo y tú, pero no estoy de acuerdo.
Desgraciadamente he visto que en nuestras democracias hay también mucha manipulación. Aunque "el pueblo" holandés (o norteamericano) ha elegido el gobierno que tenemos, no lo veo como un gobierno de nosotros.
Bueno, el tema da para seguir la discusión... si no en base del post actual de Pau, en otro.
Un abrazo.

Portorosa -


En mi ciudad, se pierde en la noche de los tiempos el recuerdo de una corporación municipal que no fuese un grupo de caraduras ineptos; y, a pesar de ello, la distribución del voto no ha cambiado en décadas, ni por supuesto ha surgido alternativa nueva alguna.
Creo, como os digo, que los bastardos son de los nuestros; es más, somos nosotros pasado mañana (naturalmente, en todo lo que digo estoy generalizando, ya lo sé).

Pero no quiero decir, en ningún caso, que no debamos criticar; de hecho, es esa crítica general la que puede mejorar las cosas. Lo que quiero decir es que dicha crítica no puede partir de la idea de que es culpa suya, de que son ellos; esa crítica debe ser, para empezar, autocrítica, y después ir subiendo.

Un saludo.

Portorosa -

Ante todo, quiero dejar claro que mi comentario era bienintencionado, Giovanni; me pareció comprender eso y quise dar mi opinión.

En ningún momento pretendía, tampoco, decir que no se pueda criticar al “poder”; ni muchísimo menos. De hecho, ya dije que a cada uno debe exigírsele según su responsabilidad. Y, otra cosa muy importante, cuanta más capacidad (tanto personal como material) tenga alguien, más culpable será si comete errores (por no hablar de si en lugar de errores son fechorías).
Pero, dicho esto, no sólo mantengo que los que están arriba “dependan” de nosotros, sino que “son” nosotros.

Centrándonos en la política, no hay sorpresas: la catadura moral de los políticos de un país evoluciona en paralelo al grado de responsabilidad y seriedad de sus ciudadanos. Los caraduras triunfan en los países que son un desastre; no son un desastre los países gobernados por caraduras.
Lo de los 800.000 puestos de trabajo, en un país formado, ya no habría colado; y mucho menos habría sido olvidado en unas segundas elecciones. Si en Dinamarca, por poner un ejemplo, las opciones fuesen tan desalentadoras como tú las pintas, bastarían unos meses para que, de la últimamente tan cacareada sociedad civil, surgiesen uno o varios partidos más serios; ¿por qué?, porque la población no admite, bajo ningún concepto, que la coñeen unos sinvergüenza. Aquí, sí, nos quejamos pero no hacemos nada, e incluso pensamos que si estuviésemos en su lugar también nos aprovecharíamos (¿o hay alguien en España que no se enorgullezca ante los amigos de sisarle unos cientos de euros a Hacienda?).
(to be continued)

pau a Portorosa -

Tal vez tengas razón en lo que dices. Tal vez me dejé llevar por la rabia de una noticia, un comentario...
Tu teoría, en el fondo, es la consabida de que cada uno tiene lo que se merece y... no deja de tener una cierta razón, pero no toda.
Y ahora recuerdo los ochocientos mil puestos de trabajo del primer mentiroso.
La gente lo votó confiada. ¿Cuántas posibilidades tenía, esa misma gente, de votar a otro? Lo terrible es que lo siguió votando, mal que bien, eso sí... porque la oposición era deplorable, era peor.
¿No estamos atados de pies y manos al sistema?
Tu dices que nos atamos a nosotros mismos y es cierto. Pero... no hay muchas alternativas, no somos dioses ni mártires, no somos tan sabios globalmente. Los bastardos saben dividirnos.

giovanni -

Portorosa, dices que no estás de acuerdo con la crítica a los de "arriba" que nos manipulan. Dices que si todos fuésemos estupendos, también los que mandan lo serían. Estoy de acuerdo contigo que "los de arriba" dependen un poco de nosotros, que son productos de nuestras acciones o falta de acciones (falta de crítica, por ejemplo), pero esto no significa que no podemos criticar a los que nos manipulan. Criticar a ellos no implica que uno se sienta perfecto o "estupendo". Nadie está perfecto. Exagerar la actitud crítica de Pau o quien sea y después "mostrar" que no es válida tal actitud es un viejo truco de debate. Seguramente esto no ha sido tu propósito.
Un saludo.

pau a ana -

Querida Ana, ya es tener mala pata, ya. Eso que te ocurre no es lo habitual... por suerte.
Tal vez es al ir en contra de tu voluntad... podría ser.
Yo te aconsejaría que nunca dejases de ser quien eres y como te sientes.
Si alguien te dice una estupidez, no lo dudes, no es catalán ni madrileño, tan solo es un estúpido.

Portorosa -

Sólo me asomo, de nuevo con poco tiempo, para decir que no estoy de acuerdo, en general, con esa actitud que me ha parecido entrever en un comentario tuyo, Pau; la de echarle la culpa a quienes desde fuera nos manipulan, a los otros, a los de “arriba”, como si no tuvieran nada que ver con nosotros; me parece que es un victimismo cómodo pero falso.
La manipulación, el aborregamiento, la idiotización general, salen, no de una mano negra ajena que mueve los hilos, sino de gente como nosotros que, apoyándose en nosotros y gracias a lo poco exigentes que nosotros somos, tienen el poder de acomodar las cosas a sus propios intereses, y lo hacen... como muchos de nosotros en su lugar.

A cada uno debe exigírsele en función de sus posibilidades, por supuesto. Pero no hay que olvidar que nosotros tenemos también algunas.
Si todos fuésemos estupendos, también los que mandan lo serían, creo yo.

Un saludo.

Ana -

Muy interesante el tema.
Yo soy madrileña, y vivo en Cataluñ/nya. Y JAMÁS me quitarán la etiqueta. Y cuando voy a Madrid, soy la catalana. Y ya no soy de ningún sitio, porque en todos me consideran del otro lado. A mí no me hacen fiestas, a mí me han achacado hasta la represión franquista en Cataluñ/nya, cuando ni siquiera había nacido. Y me he apuntado a todas las tradiciones, festejos, conferencias y reuniones varias que me ayudaran a integrarme, a ser una más, a entender la cultura, y la historia, y la lengua, y la música...\\\"el fet català\\\". He puesto toda mi voluntad, incluso a veces en contra de mi voluntad.
Es cuestión de un poco de cultura, un poco de sensibilidad y mucha buena fe. Pero es una mercancía cara y al alcance de muy pocos. Desde pequeños nos enseñan a proteger lo que es nuestro, que SEGUUUURO que es mejor que lo de los demás.
Complicado tema. Yo también abogo por las personas, sin fronteras, ni lenguas, ni diferencias más allá del color de los ojos o el tono de la voz. A ver si nos vamos enterando! Petons, enhorabuena por tu blog.
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pau a Giovanni -

Como bien dices, en nuestro interior siempre hay algo que desea ser alimentado para tener la suficiente excusa de... y ahora soy yo el que vacila.
No solo de ser distintos, sino, de ser y creernos mejores... escogidos. Nos creemos con más derecho de vivir y ser, más inteligentes y cultos por tan solo haber nacido macho, blanco, europeo, nórdico, anglosajón... culto?
ja!!!
Mohamed, el negro senegalés que me vende discos piratas, es más legal, más íntegro, más sabio... en fin, más hombre, que los que piensan que son más y mejores, porque su papá tiene un Porche.
¿Y qué hay dentro?
Debilidad, complejo, miedo, temor. Ese temor que la gente tiene, por que se quiere creer mejor y sabe que no es cierto.

giovanni -

Las diferencias atractivas, que nos hacen curiosas al otro, que nos hacen gozar de nuestras vidas cortas en cualquier parte del mundo, son las que me gustan. Las diferencias que nos apartan (ni hablar de las que nos hacen rechazar al otro o incluso matarlo) son, en parte, manipulados por intereses bastardos. Por otra parte son... y ahora empiezo a vacilar, pierdo el tono seguro que pretendo tener, empiezo a pensar y pensar... y simplemente digo: no sé, no es sólo que nos manipulan, hay algo dentro de nosotros... pero, por supuesto, ha sido alimentado, fomentado... Bueno, da para otra reflexión de Pau, de la Princesa o quien sea. Bueno, tú, Pau, qué piensas?

pau -

Tú eres mujer, yo soy hombre, el de más alla... vete a saber.
Es hora de autodestruir las identidades.
No debemos luchar por nuestras diferencias, por la sencilla razón de que no las hay. Son un invento. En algunos casos, un mal invento de las religiones y sus hogueras, en otros, de los políticos y sus aparentes ideologías.
Somos seres humanos manipulados por intereses bastardos.

PrincesadelGuisante -

podríamos discutir de gatos, que no me gustan nada de nada (excepto, claro está, el gato en el balcón) :P
Lo malo de las identidades, yo creo, y de cualquier cosa, es que en lugar de ser algo enriquecedor sea algo arrojadizo, algo que se echa en cara al otro por no tener o por tener una determinada.
¿Tan distintas son nuestras respectivas identidades?

ladesordenada -

Soy de tu misma opinión, lo único imortante es el individuo, la diversidad y la mezcla de culturas enriquece y no debe ser motivo de disputa, si no todo lo contrario. Esa es mi opinión.
Me encanta también este sitio, Pau.
Un beso.
Des.

Zuriñe -

Hola Pau, un placer encontrarme en tu blog. Gracias por ese comentario tan sensato. Diferencias de cultura? convivencia? dificil, cada vez nos cuesta más convivir, como muestra la película "Crash", ahí están todas mis palabras. Un abrazo

pau a Giovanni -

Por cierto...
Es una gata, mi gata.
Las gatas tricolores siempre son eso... gatas. Tengo entendido que, gatos tricolores, no los hay.
Esa es tonta, muy tonta... pero es mi gata y la amo mucho.

pau a sabbat -

Es cierto sabbat, es así.
Uno de mis mejores amigos es un senegalés. Con él me entiendo, me siento cómplice en casi todo.

pau a Giovanni -

Eres el ejemplo de lo que se debe ser... Ya ves.
No es difícil, tan solo tener la mente abierta y saber bien, sino lo que se quiere, sí lo que no se quiere.
No tengo tanta familia repartida por ahí como tú. Tan solo mi mujer la tiene en Andalucía y, cada vez que voy, comienzan tratándome como un bicho raro, ladrón, separatista y manipulador. A los dos días, ya se olvidan de todo, a los cuatro, me consideran el tío más cojonudo del mundo. A la semana, cuando me despido, organizan una fiesta para despedirme y todos me hacen jurar que volveré.
Y eso... Una y otra y otra... vez.
No hay dios que lo entienda.

pau a Portorosa -

Lo de los enlaces, amigo portorosa, fue la gota que colmó el vaso de mi paciencia con Blogger. Posiblemente, no es culpa suya, seguramente es mi falta de pericia informática, pero... con Blogia es más sencillo.

Portorosa -

(Ahora no puedo comentar con calma este tema, pero me alegro de verme de nuevo en tus enlaces, Pau; me había quedado un poco chafado)

giovanni -

El gato de la foto podría ser un gato holandés. Soy holandés y no lo soy. El holandés típico tiene poca cultura propia y, a veces, mucha cultura apropiada. O no tiene nada, se interesa sólo en dinero y negocios. Rembrandt viene de un país que se hizo rico buscando negocios. Teníamos colonias, igual como España, pero el castellano se estableció como lengua internacional y el holandés se está perdiendo hasta en la misma Holanda. Esta madrugada vi en una cafetería en el aeropuerto de Amsterdam (por supuesto con nombre inglés) un letrero diciendo "condem...", ya ves, olvidé incluso el texto, y dije a mi compañera y mi hija: Ya es el colmo, ni dicen simplemente "suiker en melk", porque eso era: azúcar y leche. Estuve tan temprano en el aeropuerto porque nuestra hija iba a España, a Sevilla, para estudiar un medio año. Hoy la hija de mi hermano (quien vive en Canadá) tiene su recepción de matrimonio en un hotel en Kuala Lumpur. Se casó con un malasiano (un hombre de Malasia). Una de mis hermanas vive en Grecia, toca melodías griegas en el acordeón, y lo hace bien, se ha adaptado a la cultura griega de la isla donde vive con su marido griego (que vino a Holanda en la emigración mediterránea de los años sesenta y setenta). Otra hermana vive en el sur de Francia, casi como una francesa. Y ahora estoy yo escribiendo en un idioma que me gusta porque me da libertad, pero es un idioma que he hablado solamente durante un período continuo de 7 meses cuando estuve viviendo en Chile en 1973. Y ahora me hago la misma pregunta que Pau: Por qué no podemos vivir como hombres, confiando que el vecino...
Por qué no consideramos las variedades de identidades como otra riqueza del mundo, tal vez la más preciosa cuando hemos repartido esa otra riqueza natural (la comida, la energía) de una manera más justa?
Qué es el problema?

sabbat -

Yo es que no creo mucho en las diferencias. Sólo en los individuos.

Un abrazo
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