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UN GATO EN EL BALCÓN

OSTRAS EN LA ORILLA DEL SENA

 

Hoy, leyendo los últimos relatos de Giovanni . Y no sé bien si son realmente relatos o un desafío que se ha impuesto a sí mismo.

Pero, volviendo a lo que íbamos...

He recordado una preciosa historia en París, comiendo amigablemente con un grupo de amigos europeos y, a la vez, comerciantes del textil. Habíamos participado en unas reuniones sobre moda y tecnología en el diseño.

 

Un alemán muy agradable y extrovertido, habla de su padre, de su madre, de la guerra... explica que su padre fue a la guerra y participó en la toma de una población cercana a Bélgica. El francés cuenta que su padre también estuvo en la guerra, que también participó en dicha batalla y murió.

Los demás, que estábamos comiendo unas preciosas y exquisitas ostras, nos quedamos así, como aquel que no sabe si morder o introducirse en el interior de una de ellas.

El alemán baja la cabeza, mira una de aquellas ostras, la coge con cuidado y en silencio.

De pronto, el francés dice...

- Lo que son las cosas. ¿Te das cuenta que tu padre igual mató al mío? Y nosotros comiendo tan tranquilos y amigablemente, contando anécdotas y ocurrencias divertidas. ¡Qué maravillosa es la vieja Europa!

Miro al alemán, me doy cuenta que tiene lágrimas en los ojos, nadie lo miraba. Me levanto con la copa de vino blanco del Rin en una mano y digo...

- Un brindis por Europa.

Y todos se levantan y brindan. El alemán, el francés, los dos italianos, el belga, el portugués y yo.

Y esa es una de las cenas más emotivas que he compartido en mi vida, por la sencilla razón de que seguimos hablando, bebiendo, riendo y compartiendo, las maravillosas e inigualables ostras de Normandía, regadas con aquel vino blanco del Rin.

Hablábamos en francés, cada uno el suyo, cuando una palabra no salía, los italianos la decían en su idioma, el portugués en el suyo y yo en catalán... que se parece un poco a todos.

No recuerdo ningún malentendido... Tiene gracia, ¿verdad?

 

Ese es un relato que no sé si debería estar en este blog o en “La crisálida”.

 

Es el relato de una vieja memoria pero... creo que da para mucho.

 

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5 comentarios

pau a la princesa -

Espero que sí, que lo sean.
Mi pretensión es que el gato sea un blog de opinión, un blog donde la gente pueda decir la suya sobre un tema concreto... o lo que se tercie.
Al escribir este recuerdo, no estaba seguro de donde publicarlo. La crisálida es un blog de recuerdos e historias vividas, es un blog donde me gusta que la gente opine, claro, pero es más difícil. Lo lees, te puede gustar o disgustar, pero...

El tema se basa, no ya en idioma, eso lo he remarcado por que me hizo gracia, habían algunos que el francés lo entendían poquísimo y, en cambio, no parabamos de hablar y reir... sería el vino.
Cuando alguien no pillaba algo, se lo decía en catalán, es curioso lo que hace mi idioma... que un portugués, un italiano, un francés... lo entiendan. Eso es bonito, tal vez es el más romance de todos y por eso, para un latino, es tan sencillo, vamos... un buen idioma vehicular.
El tema iba dirigido como ensalzamiento de la reconciliación, Giovanni sabe de lo que hablo, de como unos hombres pueden mirar el presente y el futuro sin que el pasado les estorbe. Tanto el alemán como el francés me gustaron mucho. El primero metió la pata, se dió cuenta, él ya tenía el pasado superado y se dió cuenta que el francés podía sentirse jodido, habló sin pensar. El francés tuvo la decencia de no callarse, de plantar una realidad y dar un viva a Europa. Así y todo, el alemán quedó jodido, nadie se daba cuenta hasta que yo, un catalán-español (je je) alcé mi copa obligué a brindar físicamente.
Es importante lo físico, te deja un lápsus para dejar de pensar, ¿no?
Y, ahora río... Es como cuando una pareja se enfada y lo arreglan con un buen polvo.

Trini -

Esté donde esté, esta historia, me ha encantado leerla. Muestra que la amistad no necesita idiomas.

Un abrazo Pau
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sabbat -

Me gustan las personas que saben seguir viviendo con sensibilidad pero no con rencor. A veces echo a faltar eso un poco en mi abuela. Nunca se libró de sus fanatismos. Y los fantasmas hace mucho que están muertos.

PrincesadelGuisante -

entre personas educadas y con ganas de hablar no tiene porqué haber malentendidos y en caso de haberlos, tiene que ser fácil resolverlos. En esas ocasiones el idioma no es una barrera porque cuando te intentas comunicar con alguien justo estás en el polo opuesto de quien hace del idioma un arma arrojadiza y un motivo de exclusión o de pertenencia a algo.
¿Por qué dudas en cuál de tus dos blogs tendría que estar? ¿los encuentras tan distintos?

giovanni -

Pau, muy lindo el relato... y, cierto, tiene que ver con mis últimos relatos sobre la muchacha que escribió cartas a mi mamá. Los míos no son realmente relatos, porque no sé muy bien lo que le ha pasado a esa muchacha y no he sido testigo de sus vivencias. Trato simplemente de imaginármelas.
Conozco el cuento de un tío de mi mamá que fue llamado en 1915 como joven italiano a participar en la Grande Guerra. Así lo hizo y estuvo en el campo de batalla en Italia hasta 1918. Unos años después se trasladó con su mujer holandesa a Indonesia para vivir y trabajar en esa vieja colonia holandesa. Me contó su hija que viviendo en Indonesia un día su papá tuvo un encuentro con un alemán que había luchado en la misma línea, al otro lado, en el norte de Italia y que entre su papá y el alemán se desarrolló una amistad intensa, a pesar de que su papá había quedado bastante traumatizado por lo que había vivido durante la guerra, incluso la muerto por balazo del chofer personal y amigo asentado al lado de él en el momento de su muerte.
Pau, tienes razón, también yo me pregunto si ésta historia debería estar en tu otro blog (o en el mío). Bueno, ya está. Brindemos a las cenas de vivencias hermosas! Tanto a las pasadas como a las que vamos a tener, tú y tanta otra gente. Así vamos también creando el mundo que nos gusta.
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