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UN GATO EN EL BALCÓN

UNA TOMADURA DE PELO

 

Hace días que leí el nuevo Estatut. Lo leí de cabo a rabo, le di la vuelta del derecho y del revés...

Soy lego en la materia, la verdad es que en cosa de leyes no atino mucho y en política aun menos.

Ahora resulta que soy de los poquísimos que votará NO, por tanto, es de suponer que democráticamente voy erradísimo.

No, no existe ningún sistema de blindaje en nada de lo que hay escrito en el famoso Estatut. Eso sí, promete muchas cosas y obliga al ejecutivo a trabajar para que ellas sean posibles. Vamos, como lo del derecho a una vivienda digna para todos los españoles.

Lo del idioma ya es otro cantar. Resulta que el PP está en desacuerdo con el mismo articulado del anterior Estatut, porque resulta que en lo del idioma no cambia ni una coma. Según un mitin de la antigua ministra de cultura, con el nuevo Estatut se irán todos los inmigrantes, incluso los legalizados. Me han dicho que los presentes se echaron un hartón de reír y eso que eran de su partido.

Mal voy porque, lo que está claro es que, si esos locos vienen más a menudo, cada día más gente votará que SÍ.

Lo que más sorprende es que dicha energúmena haya sido ministra de cultura. Esperemos que sea un error debido al acaloramiento de esos días. De no ser así, sería la demostración más palpable de que la estupidez no va reñida con la cultura y el refinamiento... (eso va por la gata)

 

Mis conocidos dicen que soy pesimista, que todo lo veo mal. Y no es cierto, veo lo que veo y se ve, leo lo que hay escrito y echo en falta lo que no está y dicen que está. Nadie puede hacer que comulgue con ruedas de molino.

No soy pesimista, sé que el mundo no se terminará precisamente por el Estatut. Por desgracia, de seguir así, no hará falta desarrollarlo completamente. Los poderes que gobiernan el mundo no nos darán tiempo para ello.

 

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