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UN GATO EN EL BALCÓN

DEMOCRACIA O EUROCRACIA

 

 

Uno, que piensa que no es tonto, se pregunta cómo la UE, -que lo de los EEUU es otra cosa- se escandaliza porque Rusia entra en Georgia y más que menos instaura su orden; eso sí, después que un tal Saakashvili, medio loco, protegido de los EEUU y ayudado por militares norteamericanos (El Pentágono envió nada menos que mil para entrenarlos unos meses antes) y mercenarios israelíes, entrara a sangre y fuego en sus provincias secesionistas.

Probablemente no hubiera pasado nada si en Osetia del sur no hubieran habido unos cientos de soldados rusos como fuerza de paz, para separar a los independentistas osetios del ejército georgiano, los cuales fueron perseguidos y rematados por los georgianos. Tampoco si en el 2006 no hubiera habido un referéndum en el que participó el 91% de la población y del que el 99% decidió la independencia y futura fusión con Rusia.

De todos es sabido que en Europa no se acepta el derecho de autodeterminación de los pueblos a no ser que tengan su visto bueno, por mucho que el 90% de un pueblo decida lo contrario. En pocas palabras: que a la Unión le salga el negocio redondo. Misterios insondables de la democracia, digo yo.

Cuando Georgia invadió Osetia, nadie, ni un triste comunicado de las agencias europeas, pidió el cese de la invasión; en todo caso pedían al ruso que no interviniera y se quedara al otro lado del túnel viendo como su capital Tskhinvali, una ciudad repleta de rusos, era destruida sistemáticamente por los mísiles y tanques georgianos. Lo que no esperaban los georgianos es que los rusos estuvieran preparados esperando (lo leo en Público) al otro lado, que sacaran 140.000 refugiados osetios de entre las ruinas y entraran a saco. Y lo que nadie esperaba es que no se detuvieran en la frontera y siguieran destruyendo al ejército georgiano, las infraestructuras, el puerto, los aeropuertos y las instalaciones militares y armamento que los norteamericanos regalaron tan desinteresadamente en amor a la democracia. Eso nadie lo esperaba.

Ahora, a los europeos nos quieren vender que los georgianos son como nosotros y que deben entrar en nuestra organización. También que los rusos son unos desalmados y unos tiranos que merecen ser aislados y castigados, aún no se sabe como, porque tiene el gas y el petróleo que utilizamos, y el gigante chino ya ha dicho que el Putin es un caballero.

No sé si los EEUU y los israelíes, en el fondo, lo que pretenden es desgastar a Europa y ponerla en un brete. La solución sería abandonar la OTAN y dejar que británicos y norteamericanos se saquen solitos las castañas de los fuegos que van montando, eso sí, con la inestimable ayuda de Georgia; a ver cómo solucionan entonces sus guerritas con sus soldaditos sin que otros paguen la factura, y a ver lo que duran los británicos haciendo el gilipolla.

 

Resulta que todo es un negocio, que el asunto era vender cohetes interceptores para blindar a Europa de no se sabe que déspota islamista tras la frontera rusa; como si el Putin no tuviera, aparte de los consabidos problemas con los islamistas de su tierra, la tecnología suficiente para despistar los radares europeos en caso de un ataque de la Alianza, o las ganas de invadir y guerrear con una clientela que paga lo que toca mientras hace negocio con él.

Lo cierto es lo que parece: que cierta potencia pretende no dejar de serlo a costa de los demás. O sea: si no puedo ser grande por mis méritos, mejor hacer que los demás no crezcan. Sabia estrategia utilizada por el primo europeo, a saber: el Reino Unido, con desigual fortuna; ya que su economía, con los desaguisados que monta, está en bancarrota.

 

Yo, si fuera estonio, iría con mucho cuidado. En Estonia aún hay ciudadanos de primera y de segunda; los de primera son de origen estonio, los de segunda ruso; los primeros pueden votar y los segundos no... pero todos son estonios a la hora de pagar su renta, solo cambia su origen; cosas del racismo antieslavo que aún mantienen algunos que se creen descendientes de los arios.

Estonia es un país de la Unión y de la OTAN, en el que un 25% de su población no tiene derecho a voto. Y a eso, mañana, si hay desórdenes y persecuciones, los europeos lo llamarán democracia; y si los rusos se enfadan porque los suyos son perseguidos impunemente, les dirán que no pueden intervenir. En Afganistán si, claro... con las bases en su frontera norte repletas de soldaditos de la OTAN.

 

Deberemos ir con cuidado y rectificar esa costumbre nuestra, tan occidental, de considerarnos el ombligo del mundo y de que el que no se parezca a nosotros anda errado; aprender que el mundo está llenos de hijos de puta tan grandes como nosotros y que en eso no tenemos la exclusiva; que eso de creernos demócratas no nos da derecho a pensar que somos mejores y que podemos ir dando lecciones, porque, por lo pronto, no lo somos tanto y muchos otros con los que no contábamos, nos pasan la mano por la cara. Y, sobre todo, recordar que el ruso es gigante, tiene el carburante que necesitamos, buenas universidades, su crecimiento es galáctico, cada día sufre menos paro y posee más tecnología de la que pensábamos.

 

 

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