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UN GATO EN EL BALCÓN

PSEUDODEMOCRACIA

 

 

    Poco a poco se van descubriendo nuevas facetas sobre la transición española. Eso es bueno, sobre todo cuando quedan impresas en forma de libro.

    De todas, la frase más limpia y concisa, la que describe mejor lo sucedido es la de Josep Fontana, que, curiosamente y que yo sepa, aun no ha escrito EL libro. Supongo que, dada su obsesión por la exactitud, prefiere estar más o mejor informado antes de acometer tamaña empresa.

 

    Los viejos comunistas se caracterizan por manipular la historia o, de no ser posible lo primero, negarla. Estoy seguro que si la contaran tal como es nadie les restaría mérito. Y los nuevos se caracterizan por no serlo, y eso sí que es un problema de identidad, aparte de concepto, claro está.

 

 

    “Unos años más duros de lo que se ha difundido, con más violencia de la que creemos, y con la presencia de un notable involucionismo civil y militar” (Alberto Sabio)

 

    “La dictadura murió en la calle, con la lucha desde abajo, y los dirigentes políticos se han atribuido a menudo victorias que no se merecen” (Josep Fontana)

 

    “El relato que se hace de la Transición poco tiene que ver con lo que ocurrió realmente, está lleno de “tópicos, inexactitudes y tergiversaciones y, lo que es peor, hay una gran injusticia con los verdaderos actores sociales de la Transición, que no fueron los dirigentes políticos.” (Nicolás Sartorius)

 

 

    Y cierto, aquí, Nicolás Sartorius, haciendo gala de gran memoria, algo que suele faltar entre los votantes “centristas”, da en el clavo:

 

    “El Gobierno Arias-Fraga era una gravísima amenaza que pretendía perpetuar la dictadura, el franquismo sin Franco” (Nicolás Sartorius)

 

 

    Y es que aunque algunos quieran negarlo, por aquel entonces hasta el mismo Fraga se vanagloriaba de ello. Fraga y un jovencísimo Aznar con sus acólitos del PP castellano.

 

    El problema de los integrantes de la derecha española es que aun recuerdan la dictadura con añoranza. Y el  problema de los españoles, los de la España centralista y casposa se entiende, es que no hacen nada por evitarlo porque les va la marcha.

 

    En Febrero de 1971, Blas Piñar, como consejero del “Movimiento Nacional”, del que nuestro insigne expresidente y parte de su séquito eran fervientes admiradores, lamentándose del papel que hacía la iglesia ante el desorden y caos imperante, dijo:

 

    “Prefiero una religión sin sacerdotes a unos sacerdotes sin religión”

   

    Y Raimundo Fernández Cuesta, también consejero del mismo grupo de estúpidos:

 

    “España es irrevocable, aun en contra de la voluntad de los españoles”

 

    Mientras, muchos españoles decidieron que la irrevocabilidad no debía estar en manos de esos energúmenos, y algunos de ellos murieron, muchos más de los que se cuenta; y otros fueron torturados, también muchos más de los que se cuenta.

 

    Esa es la democracia que hemos conquistado, la de señores parecidos.

    España sigue siendo irrevocable por mucho que los españoles decidan lo contrario. Y los asesinos y torturadores aun andan por la calle y nunca han sido juzgados.

 

    Y, mientras, nos reímos de argentinos y chilenos, y les creemos menos demócratas y avanzados socialmente que nosotros.

    Y consideramos a Correa y Chavez dictadores populistas, solo porque impiden la expoliación de sus países por parte de los amiguetes paganos del muy “socialista” y "comisionista" Felipe.

 

    Mal vamos señores, mal vamos si ni siquiera sabemos lo que es democracia.

    Y eso hace llorar señores, la verdad es que sí.

 

 

 

 

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2 comentarios

pau -

Fanático lo debo ser para usted, porque los que me conocen me toman por bastante analítico.
Claro que usted, en cuanto de fanatismo tiene muy poco. Y es que con su nombre ya paga.
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Quemasda -

Es usted bastante fanatica. Es usted bastante de lo que critica. Suele se asi.
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