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11/07/2008

DEMOCRACIA

 

 

    El ministro de industria, que de seguir así pronto dejará de ser necesario, dice que ahorrará cinco mil millones en petróleo. Supongo que seremos nosotros los que ahorremos y no él. No lo veo dejando a oscuras el ministerio, apagando este invierno la calefacción de su despacho o cogiendo el Metro para ir al trabajo. Nosotros, tal como ha subido la tarifa eléctrica, deberemos pasar por todo lo anterior y algunas cosas más que aún no se me ocurren.

    El ministro podría, en cambio de dinero, decir cuántos litros va a ahorrar; no sea que suba tanto el precio que cinco mil millones terminen en nada. También podría explicar el procedimiento, que tal como habla parece un secreto de Estado del que dependiera la seguridad nacional.

    Lo que es posible y no se atreva a confesarlo, es que nos quedemos sin carburante o, peor aún, que estemos tan arruinados que no podamos pagarlo. No hay mal que por bien no venga, dice el refranero. Ahorraremos petróleo y ganaremos en medio ambiente.

 

    La realidad es que la democracia ha pasado sus peores etapas con los gobiernos socialistas, estúpidos y embusteros. La subida de la luz, la defensa de los más desprotegidos, el regalo de los 400 €, los diez mil millones... son los últimos ejemplos; de la etapa de Felipe mejor olvidarse.

    Sería conveniente para la ciudadanía que el PSOE cambiara de una vez sus siglas para adaptarlas a lo que son y mejor saben hacer: mentir, robar y embaucar liberalmente.

    A la sociedad española se le abre una brecha muy parecida a la italiana: debe escoger entre la mentira criminal, y la mentira ladrona.

    Está claro que al votante pepero le preocupa bien poco la criminalidad de sus dirigentes y no tiene ningún prejuicio en hacerse cómplice de sus crímenes, por tanto, y ante el previsible abandono del socialista, es seguro que la derecha española volverá a gobernar en poco tiempo.

    La opción más razonable sería quedarse en casa aceptando que la democracia no existe o participar directamente en su simulacro.

 

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    Democracia...

 

    Hoy vemos como un mestizo, hijo de keniata negro y norteamericana blanca, puede entrar en la Casa Blanca.

    Barak Obama es y se siente negro, nacido en Hawai pero criado y formado en el sur de Chicago. Obama es, además, un superviviente socialmente comprometido, enemigo de guerras y conflictos armados; y lo suficientemente inteligente para no asustar al sistema.

    Los demócratas, haciendo un extraño alarde de democracia, lo han elegido como aspirante.

    Ustedes me dirán que no les quedaba más remedio, que las primarias sirven para elegir al candidato, y no es así; las primarias solo sirven para aconsejar a los superdelegados. En el actual caso, la señora Clinton ha aguantado hasta el final esperando que la diferencia fuera lo más pequeña posible para que dichos superdelegados finalmente la eligieran como opción segura y fiel al sistema.

    Generalmente en los EEUU, cuando un demócrata vencedor se sale del guión lo eliminan. Si no pueden hacerlo por las buenas lo hacen por las malas. J.F.K. pudo muy bien ser un ejemplo al contradecir, en la crisis de Cuba y el Sur racista, al sistema. Su hermano Robert, a punto de ser nombrado al vencer cómodamente en California, fue otro ejemplo -Robert Kennedy  prometió salir de Vietnam y cambiar las leyes raciales, eso sin contar que pretendía fiscalizar a los sindicalistas corruptos- mucho más claro que el anterior. Pero por si eso no fuera suficiente, la Convención demócrata de 1968, año en el que fue asesinado, eligió en contra de la voluntad de los resultados a Hubert Humphrey, que ni se había presentado, en perjuicio de Eugene McCarthy, que había sido elegido. La diferencia es que Humphrey era favorable a la guerra y McCarthy contrario. Johnson, demócrata también, que en un primer momento prefería retirarse, había firmado contratos multimillonarios con la industria del armamento.

    Obama, en el caso que llegue a la Casa Blanca, cosa dudosa por otra parte, deberá ir con mucho cuidado, ya que como se descuide lo eliminarán aunque sea con un misil en el despacho oval. Siempre queda la posibilidad de culpar a Al Qaeda y, de paso, montar otra guerrita en Irán.

    Curiosamente, los republicanos, con más fama de fascistas, tienen menos posibilidades de contradecir la voluntad de sus votantes; sus estatutos lo impiden.

 

    En el Reino Unido, y con motivo de la guerra de las Malvinas, se pisotearon los derechos fundamentales de sus ciudadanos, igual que ahora con la excusa del terrorismo islamista. Un buen ejemplo fue la persecución y acoso al conjunto musical Crass, crítico con Thatcher, su estilo de hacer la guerra y el hundimiento del “General Belgrano”. El servicio secreto entró en las viviendas de sus componentes ilegalmente, registrándolas para encontrar cualquier motivo para detenerlos por traición; al no encontrar nada Thatcher amenazó con represalias, tanto judiciales como policiales, a todo aquel que emitiera una sola de sus canciones, provocándoles un periodo de ostracismo. Paradojas del imperio de la libertad de expresión. Luego, cuando un gobierno extranjero se queja de la BBC y sus emisiones, se amparan en la misma libertad que ellos pisotean.

 

    Y no pararía de nombrar ejemplos parecidos en Francia, la patria de la libertad, aún más lacerantes e insultantes; en la misma España, con la democracia más moderna e hipotecada del mundo; en Alemania, el país constitucionalmente de acogida por excelencia... De Italia mejor no hablar.

 

    Y me pregunto si no hacemos un alarde de cinismo cuando criticamos a la República Popular China con relación al Tibet. Occidente tiene muchos Tibets, demasiados para ir dando lecciones de moral y democracia.

 

 

Viernes, 11 de Julio de 2008 01:19 Autor: pau. Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

17/07/2008

DEPRESIÓN O RECESIÓN

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    No prevemos una crisis sino una depresión. Hay quien habla de recesión, tal vez sea la palabra que mejor describe la situación, no sé... como siempre eso es una cuestión de semántica. La realidad es que sea lo que sea, pensamos que se acerca una etapa de pobreza sin límite temporal conocido.

 

    Ayer, un buen amigo al que todo le iba muy bien me dijo que desde hace seis meses vendía menos de la mitad. Me contaba que de tanto hablar de crisis, la gente se lo había creído.

    - Gastan menos hasta los que tienen un sueldo fijo-

    Le respondí que al afortunado con sueldo fijo y “seguro”, funcionario, etc. le había subido el precio de la leche, el pan, la luz, la hipoteca, la gasolina... todo; y por tanto, tenía menos dinero para gastar.

 

    La depresión es general y por vez primera la solución no puede buscarse en el aumento de la deuda estatal, como tampoco en aumentar los sueldos y lanzarse a una escalada inflacionista y, menos, esperar que las locomotoras europeas tiren del consumo y las exportaciones, primero porque ya somos locomotora y segundo porque todas andan faltas de carburante.

    Se ha optado por la reducción en el consumo sin estar preparados para ello, lo que invariablemente nos conduce a un aumento generalizado de la pobreza.

    Esperemos que nuestros políticos no caigan, cuando el sistema social entre en crisis, en una trampa parecida al New Deal de Roosevelt, aunque bien pensado, ni uno de ellos da la talla.

    La depresión del 29 se solucionó al estallar la guerra. La simplicidad nos hace creer que, el New Deal por un lado y el nacional-socialismo por otro habían solucionado el problema, sin embargo, lo que hicieron es aplazarlo y agravarlo hasta el límite de estar a punto de caer en un estadillo social de proporciones épicas. Podría decirse, siempre desde mi punto de vista, que la guerra salvó al viejo continente de caer en el comunismo.

    Pero... ¿Qué es una guerra mundial sino un estadillo social gigantesco o una salida a él?

 

    Esta vez deberíamos saber deconstruir en cambio de destruir, para volver a construir y no reconstruir. La diferencia, imperceptible o incomprensible para muchos, puede significar la pervivencia de nuestra civilización; la mejor, mal que nos pese, que el ser humano haya disfrutado nunca.

 

    Y sigo, en este blog o en cualquiera de los que caen en mis manos y se hable del asunto, preguntando si los judíos israelíes creen que su Estado puede sobrevivir otros sesenta años tal como se lo han montado.

    Hasta ahora, absolutamente nadie ha sabido o podido responder esta sencilla pregunta.

 

 

    Hoy escucho por la radio que el FMI considera que el año 2009 las economías europeas recuperarán su crecimiento, todas menos la española. No sé en que se basan sus conclusiones, si en el deseo o la esperanza.

    Lo cierto es que nadie sabe como terminarán las negociaciones con Rusia con referencia al suministro de carburantes, tampoco si la UE será capaz de cambiar su política agrícola y, por ende, alimentaria. No sé si sus políticos están preparados para despertar de su fracaso europeo y aceptar que son una pequeña parte del mundo.

 

    La economía española es la que saldrá más perjudicada, aunque tampoco deberíamos preocuparnos tanto, ya que lo único que nos puede pasar es que bajemos al mundo real y nos situemos donde merecemos.

    Los españoles pensaban, gracias a una política especulativa, que produciendo lo mismo ganaríamos más y consumiríamos como un rico por siempre jamás. Ahora toca, no solo situarnos donde debemos sino pagar lo adeudado.

    Leo una entrevista a Isidre Fainé en Capital. Lo tratan como un gigante, el hombre que supo encumbrar a... y tal y tal, que desarrolló una obra social excelente...

    Y me río. Después de todo, si las cosas van tan mal es por culpa de gente como él: sabios mediocres de un mundo financiero que no ha aprendido nada de la historia, como tampoco saben lo que realmente es una obra social.

    Hoy leo algo que, como todos saben, ya esperaba: no hay dinero para pagar el retorno de los inmigrantes que así lo desean.

    Pues si no lo hay para esos pocos, ¿de dónde lo sacarán para los otros?

    De la Caixa seguro que no, que suficiente problema va a tener para recuperar el dinero regalado con hipotecas incobrables.

 

    Las cajas de ahorros, si tantos beneficios tienen sin poder repartir, en cambio de construir viviendas sociales, podrían recuperar muchas de las viejas que están vacías, gracias a una política impositiva que castigue esa práctica. Las compraría a bajo precio y, con unos alquileres bajos y negociados, conseguiría su rehabilitación.

    El resultado sería liberar dinero de la nueva construcción y trasladarlo a una obra social más productiva; bajaría el precio abusivo de los alquileres al competir con los propietarios; alargaría el tiempo de contrato y ayudaría a mantener puestos de trabajo en la rehabilitación: albañiles, material, carpintería, electricidad, etc. y su industria.

    Con el dinero que se ahorrarían y el de los primeros alquileres, podría financiar el retorno del inmigrante que lo desee, de esta manera ayudaría a crear riqueza fuera de nuestras fronteras.

 

 

                          Hoy, haciendo una excepción en este blog, editaré una foto que para mí no tiene desperdicio.

 

 

Jueves, 17 de Julio de 2008 22:17 Autor: pau. Enlace permanente. Hay 3 comentarios.


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