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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008. POR QUÉ VOTARÉ
Trascripción literal del artículo que Maragall publicó en ADN:
- POR QUÉ VOTARÉ -
“Creo que en el debate político que se está llevando a cabo en Catalunya nos equivocamos en los temas y en las formas. Acaba cansando oír cómo Madrid y Barcelona se pelean por las infraestructuras sin iniciarlas y ver cómo convergentes y socialistas discuten sobre si la Alta Velocidad ha de pasar por la Sagrada Familia; si se tiene que hacer o no la estación diseñada por Frank Gehry en la Sagrera; o si se tiene que desdoblar el Eix Transversal y la carretera de la costa pasado Palafrugell; si la línea de muy alta tensión (MAT) se tiene que hacer o no; o si el Museo de Artes Decorativas se debe de instalar o no al lado de la Torre Agbar. Sé perfectamente que tomar decisiones es difícil, pero en los años 80 y 90 se tomaron. Se invirtieron 290.000 millones de las antiguas pesetas, y no hace demasiado tiempo se han terminado de pagar. A lo mejor sería conveniente endeudarnos un poco y así evitar la depresiva psicosis económica que vivimos. La política, qué duda cabe, es importante, aunque hace falta un giro en su financiación, la estructura de los partidos y la elección de los candidatos. Pero hablemos de las elecciones del 9 de marzo. En estas elecciones se deciden el Parlamento y el Gobierno español. Yo votaré al partido que pueda aprovechar mejor el Parlamento español para progresar en objetivos como la libertad de Catalunya para definir su estatus en España o el derecho a decidir qué queremos ser en Europa y en qué queremos que Europa tenga competencia, en concreto moneda, ejército y símbolos (himno y bandera). Sería fantástico que los gobiernos y los ayuntamientos tuvieran claras algunas cosas: -que sin una economía fuerte, empresas punteras y universidades de calidad no haremos nada; -que las comunicaciones son decisivas: la alta velocidad en el Ebro, el aeropuerto de Lleida, Reus - Tarragona, Barcelona, Girona y en el Pirineo hacia Touluse, Lyon y Marsella; -que Catalunya, un país de relieve accidentado, pronunciadas pendientes y rincones escondidos, tiene que tener, a pesar de todo, las infraestructuras a la altura de las de Castilla, Valencia o el Midi francés; -que, dicho todo eso, que afecta a los debates más consumidores de prensa, radio y televisión, la educación y la salud son lo más importante; -que el medio ambiente es una cuestión prioritaria, aunque no se puede convertir en una religión alternativa; -que en política, la proximidad es mejor que la distancia -lo que se pueda hacer en el barrio no se debe hacer en la ciudad, y lo que se pueda hacer en la ciudad que no lo haga la nación. Otro asunto es que, sin el reconocimiento de las áreas metropolitanas, el país pierde un equipo de primera categoría en la competición internacional. Como en la Copa de Europa de fútbol, en la Europa política y económica la competición se establece entre ciudades casi más que entre naciones. En el año 1986 Margaret Thatcher suprimió el área metropolitana de Londres impulsada por Ken Livingstone, y Jordi Pujol aprovecho para suprimir la de Barcelona, que curiosamente habían creado Albert Serratosa y Xavier Subíes, gente mas bien afín a él. Todo valía para parar los pies a los rivales socialistas de Barcelona. Cuando Blair ganó las elecciones, lo primero que hizo fue restaurar el "Gran Londres". Yo participé en su campaña electoral en esta línea, con Norman Foster, Richard Rogers y otros. Y el Greater London Council, como he dicho, se restituyó. En cambio, aquí no lo conseguimos y Catalunya se quedó sin force de frappe en la competencia con Madrid y otras naciones europeas. Ya en la Generalitat, tampoco pudimos hacer gran cosa, en un mandato en el que ERC no quiso saber nada del tema ni ICV-EUiA y CiU tampoco. ¿Y el PSC? El PSC es un partido favorable a las diputaciones provinciales que el nacionalismo siempre había denostado. Hace poco lo comenté en otro artículo: la tradición política catalana no es provincialista, pero ahora incluso los defensores de les vegueries d'Esquerra, si los hacen presidentes de una diputación, alucinan. Creo que las diputaciones tienen competencias exorbitantes en beneficio de un sistema de partidos poco transparente, siendo generoso. Dicho esto, y sabiendo de mi interés por la evolución de la política americana y mi debilidad por los partidos demócratas, tanto el americano como el italiano, comprenderán que confíe en la rápida emergencia de nuevas fórmulas para poder votarlas el 9 de Marzo. Ciutadans pel Canvi no quieren integrarse del todo en el PSC, como parecía y prefieren limitarse a ser un centro de debate, cosa que está muy bien pero no llena el vacío político actual. Dommage... Pero, frente al escepticismo dominante, sigo pensando que la política sirve para algo. Quedan dos opciones. La primera seria un partido europeo parecido al Partido Demócrata americano y al italiano. Eso es lo que comencé a proponer volviendo de Italia en el 1998. Entonces inscribí en el registro el Partit Català d'Europa. Hoy, dia 31, decidiré con mis amigos si se presenta. La segunda alternativa seria votar un partido que se manifieste en positivo sobre todas estas reflexiones. Pero sobretodo, y a pesar de todo, no dejen de ir a votar.”
Por descontado, si su partido se presenta en las próximas elecciones ya sé a quien votaré. Ciutadans per el canvi es un partido, que no plataforma, desde el momento que se presenta como alternativa en unas elecciones. Su problema radica en su falta de ideología política. Cuando debe votar en un u otro sentido ante cualquier problema o proyecto legislativo, no sabe que camino tomar, no profundiza en él por falta de inteligencia y personalidad. Todo su programa se basa en la destrucción de la inmersión lingüista, nada más. No le importa si la gente tiene trabajo, la relación con el mundo musulmán y oriental, la vivienda de alquiler, etc. Todo eso a ellos se les escapa, no tienen alternativas porque no las buscan ni son conocedores del problema a no ser por lo que dicen los medios.
¿Y Zapatero? Zapatero ha prometido cinco mil millones para mejorar las Cercanías de Madrid, mientras cuatro líneas de las Cercanías barcelonesas paraban por una avería en el sistema eléctrico y ningunea los setecientos que se necesitan para ponerlas al día. Pero no hay que desesperar, ya que en el remoto caso que cumpla las promesas a los madrileños, con las sobras que allí tiren seguro que aquí se saca provecho. Cientos de familias aun esperan los “papeles”, recuerdos, fotografías, y tarjetas identitarias de sus antepasados, retenidos en Salamanca. La gente aun recuerda su viaje y lamento, su promesa de soluciones, de traspaso e inversión. Las Cercanías catalanas no recibirán ninguna inversión a no ser para chapucear el desaguisado, y los madrileños nunca verán las suyas mejoradas; y los papeles de Salamanca, que no se han devuelto en esta legislatura como estaba prometido, tampoco lo harán en la próxima. Y yo votaré a Maragall, aunque sea un nacionalista contrario a la independencia, porque, como él, pienso que la independencia no tiene contenido.
GASTO FARMACÉUTICO
Periódicamente en nuestra nación se llama la atención sobre la enorme cantidad de dinero que representa el gasto farmacéutico. La gente habla sobre el dinero que mueve la droga, el tráfico de animales exóticos, la prostitución, etc. pero de ese gasto apenas se habla, solo las autoridades sanitarias muy de vez en cuando cuando miran la factura. España dedica el 1’27% de su PIB en el gasto farmacéutico mientras la media europea es del 0.94%. A medida que los sucesivos gobiernos encuentran sistemas de ahorro, las empresas farmacéuticas consiguen nuevos trucos para que se gaste más. Cada vez que la autoridad sanitaria intenta recortar o discutir el precio de los medicamentos y los beneficios de las farmacéuticas, esas se escudan en los altos costes de la investigación para encontrar nuevos y mejores fármacos. La mayoría de los nuevos fármacos, las moléculas que los componen son pequeñísimas modificaciones de las anteriores sin que por ello mejoren. Y, también, la mayoría de las farmacéuticas utilizan patentes ya caducadas o de precio barato; solo unas pocas se dedican seriamente a la investigación, pero entonces tan solo utilizan el 10% de su presupuesto, mientras que para el marketing utilizan del 30 al 40% del mismo. Las empresas farmacéuticas que investigan tienen un promedio del 17% de beneficios netos sobre su facturación, cuando las empresas de su ranking no pasan del 3%. En Norteamérica, centro mundial de la industria farmacéutica, en cinco años se han desarrollado 415 nuevos medicamentos de los cuales 133 estaban formados por nuevas moléculas y tan solo 58 eran nuevos agentes terapéuticos. Desde el momento que una industria como la farmacéutica gasta un 10% en investigación y el 30 o 40% en marketing, el riesgo que engañe, cambie el etiquetado, el excipiente y formato o, en el peor de los casos, invente un procedimiento para crear nuevas enfermedades imaginarias y su posterior medicación, es altísimo. Y ustedes se preguntarán cómo es posible que compare el gasto farmacéutico con el de la prostitución, el de la droga, etc. Pues porque el gasto que produce y los beneficios que acarrea son parecidos, con la agravante que los anteriores no son necesarios para la supervivencia. Y no por ser un negocio legal deja de ser inmoral. Las empresas, con miles de millones en gasto comercial, crean unas estúpidas enfermedades imaginarias, inútiles y sin que ocasionen grandes problemas para la supervivencia del ciudadano. Curiosamente a los pocos días de una fuerte publicidad sanitaria, del descubrimiento mediático de una nueva enfermedad, salen a la luz unos cuantos fármacos que milagrosamente nos sanan de ellas. Son enfermedades que solo atacan a los ciudadanos del mundo industrial, los del tercer mundo, tal vez porque no llegan a viejos, tal vez por ser demasiado pobres... y la información de los medios no les llega, no son presas de ellas. Hace poco un tipejo de mente plana me comentaba que posiblemente en Cuba no existía el colesterol porque los cubanos se morían de hambre. Me dio la risa floja, claro. El problema es que son muchos los que piensan lo mismo. El esfuerzo de las empresas no es en innovación de su producto sino en marketing, y éste solo funciona en el primer mundo. Las grandes innovaciones farmacológicas se producen gracias a fondos públicos que se inyectan a las empresas; campañas de sensibilización ciudadana y recaudación de fondos a favor de la lucha contra determinadas enfermedades, que repercuten en más beneficios para la industria farmacéutica.
La solución pasaría por crear empresas mixtas o cooperativas con fondos del Estado recaudados a base de impuestos especiales sobre un determinado exceso de beneficio de las grandes empresas. Las empresas deberían crearse en combinación con las universidades y licenciados salidos de ellas después de un concurso o sistema de puntuación basado en el historial de sus estudios y una prospección de sus facultades emprendedoras. Eso haría que las empresas cuidaran mejor sus presupuestos y se dedicaran a lo que saben hacer: genéricos baratos, dejando a las empresas mixtas el desarrollo y producción de fármacos innovadores.
KOSOVO Y ESPAÑA
Para los europeos, sobre todo los nórdicos, más acostumbrados a las lides democráticas, Kosovo es independiente. Para los españoles, más acostumbrados a perder la memoria, sobre todo si es histórica y no del “corazón”, los kosovares no tienen derecho a la independencia por ser ilegal. Nadie sabe lo que significa la legalidad en esos asuntos. Es de suponer que el ministro Moratinos conoce algo que los demás mortales ignoramos. Moratinos considera que eso de separarse por la cara, sin consultar a la ONU ni a la UE no es legal. Parece ser que para el gobierno español, la voluntad de un noventa por ciento de la población de un país no es legal, en cambio lo que opinen sobre el tema los embajadores en la ONU chino y congoleño, por poner un ejemplo, sí. Igual que en Bosnia con Felipe, pero aquella vez el gobierno español rozó la complicidad en el genocidio, ya que hacía la vista gorda ante las atrocidades de los serbios, mientras impedía a cualquier precio el reparto de armas defensivas entre los bosnios y negaba la legitimidad de su parlamento. Hoy existe un gobierno y un Estado bosnio reconocidos por el español. Y a los bosnios, el recuerdo que les queda de aquellos años es el apoyo ciudadano y la solidaridad de algunas ciudades españolas. Mientras técnicos del ayuntamiento de Barcelona intentaban instalar depuradoras de agua en Sarajevo, el ejército serbio bombardeaba las instalaciones para impedirlo y Felipe González presionaba al resto de la UE para frenar su apoyo al parlamento bosnio elegido por un noventa por ciento de los sufragios.
La Europa que ha rechazado el derecho a la autodeterminación de Kosovo ha sido la rusa y la española. De Rusia solo conocemos su afición en invadir, destruir y masacrar países como Chechenia en aras de salvaguardar su solidez nacional. En Rusia los chechenos están considerados ciudadanos de segunda, y para los nacionalistas son semihumanos. En algunas ciudades del norte de Rusia, los ciudadanos de etnia caucásica han abandonado sus casas y comercios para volver a su tierra “voluntariamente” a fin de evitar su linchamiento... pero siguen siendo rusos por decreto. De España no se conocen sus aficiones a no ser la de impedir a toda costa que un pueblo tenga el derecho a decidir por sí mismo. El Estado español considera que la masacre de pueblos enteros, semienterrados los cadáveres de sus ciudadanos en los aledaños de sus poblaciones, la limpieza étnica y expulsión de los habitantes de una confesión religiosa y un idioma determinado, y la voluntad independentista del noventa por ciento de la población no son motivo suficiente para la autodeterminación. Según él, para ella se necesita el beneplácito del gobierno opresor y genocida o, en caso extremo, la autorización del consejo de seguridad de la ONU. Dudo que los españoles tengan las mismas inquietudes que su gobierno cobarde y cínico, pero sí son, en su mayoría, frágiles y de poco espíritu por aceptarlo. El Estado español no debería preocuparse tanto ya que, en el más que improbable caso, más de un setenta y cinco por ciento de los catalanes y vascos decidan, aun más improbable, ponerse de acuerdo para decidir su independencia, aunque se ponga de rodillas y cante un millón de avemarías, que los obispos dicten homilías, o el payaso de turno envíe tanques y aviones a masacrar, reprimir o intentar una limpieza étnica, -cosa harto difícil, que ni con el ADN se podría discernir quien es quien- catalanes y vascos se convertirían en independientes por muy ilegal que sea según Moratinos.
Veamos cual es el problema. ¿Ustedes se imaginan una población desesperada, aunada por la ansiedad de ser independiente, decidida a sufrir la persecución, el genocidio y la limpieza étnica para conseguirlo? Pues eso es lo que ha sucedido en Kosovo. Y para que una población llegue a este punto las cosas no son como Moratinos y el gobierno español dicen que son, ni se solucionan tan miserablemente. ¿Ustedes se imaginan a catalanes y vascos en esa tesitura? Pues parece ser que el Estado español la teme.
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UN GATO EN EL BALCÓNTemasPau Hippie![]() insignia identificativa Archivos
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