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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007. CRISIS BANCARIAS
Hace bastantes años que estaba cantada la crisis hipotecaria norteamericana, lo que no era de esperar es que los bancos europeos cayeran en dicha trampa. Las condiciones que imponen los distintos bancos nacionales a la banca particular deberían hacer imposible que ello sucediera. Y ahora vemos con asombro lo ocurrido al Northern Rock. Parece ser que dicho banco ha prestado más dinero que el que debiera. Según el gobierno británico no es así, pero a estas alturas, ¿quién se cree un gobierno que miente como norma? The Sun dice que el banco ha estado haciendo hipotecas de un 125% más del valor de la propiedad, pero ¿quién se cree a un periódico famoso por su falta de credibilidad? Los medios de comunicación, el gobierno y, ahora, la banca de la Gran Bretaña, últimamente adolecen falta de credibilidad. Se considera que los clientes que tienen depositado dinero en dicho banco, -menos de la mitad, ya que del 1.500.000 de clientes, 800.000 son deudores- solo un 5% ha retirado su dinero. Y eso se ha conseguido gracias a la inyección de capital del Banco de Inglaterra, lo cual -a un ignorante como yo- demuestra que el banco no disponía de fondos ni solvencia, lo contrario que dice el ministro de economía británico. El octavo banco británico resulta ser el quinto en concesión de hipotecas, y solo esto ya resulta paradójico.
Ayer, hablando con un importante consejero financiero, descubrí que muchos bancos españoles poseen títulos hipotecarios estadounidenses. Me decía que la banca también busca los beneficios en operaciones de riesgo. Y le pregunté si la adquisición de títulos hipotecarios basura estadounidenses era una operación de riesgo o una estupidez; porque en lo que han invertido dichos bancos es en hipotecas basura. Curioso que algunos bancos españoles hayan traspasado el Atlántico para hacer lo que aquí consideran impensable. En España, actualmente se presta en hipoteca entre el 40 y el 45% de la renta familiar, aunque la banca considera el 25 como ideal sobre una tasación real con tendencia a la reducción. En los EEUU se han llegado a prestar hasta el 150% del valor de una vivienda, ya de por sí excesivamente cara, a núcleos familiares sin ninguna entrada económica demostrable, eso sí, con intereses de usura, que por eso son tan atractivos como operación de riesgo. Dichas empresas crediticias creyeron que el precio de la vivienda seguiría creciendo sin parar, una idea más estúpida que errónea, porque todo el mundo sabía que los precios estaban hinchados por demasiadas razones, no solo una; y cuando esto sucede el precio tiende a bajar más rápido de lo controlable. Como resultado, la crisis hipotecaria estadounidense, aun siendo inapreciable su peso sobre la banca europea, puede despertar un descalabro latente. Las hipotecas dudosas europeas pueden convertirse, ante una etapa de reajuste económico severa, en hipotecas de alto riesgo, con el “agravante” que el valor embargable puede ser inferior a la deuda. Lo malo se convierte socialmente en bueno, ya que las viviendas embargadas siguen siendo habitadas por los embargados ante la imposibilidad de su venta, renegociando eternamente un imposible pago.
Nada peor para la economía de una sociedad –las crisis, a partir de ahora, serán tan globales como la economía- que la banca pierda pie, y eso es lo que puede pasar.
LA VIVIENDA DE ALQUILER
España es el país europeo con menos viviendas de alquiler, y, por el contrario, es en el que hay más viviendas vacías o sin explotación. Carme Chacón, mujer inteligentísima, culta y lista -extraña en un poder de ignorantes-, se ha decidido por las ayudas directas o indirectas, tanto al futuro alquilado como al propietario; aun sabiendo que eso sólo hará que aumente el precio del alquiler. Imagino que la inteligente ministra desea, con esa medida, quitar el miedo al propietario rentista y hacer que la vivienda vacía entre en el mercado. El rentista se asegura el precio y el cobro, piensa que podrá aumentar el precio y, a la vez, en caso que el inquilino abandone la vivienda sin satisfacer los alquileres, el gobierno papa se hará cargo de ellos. Es de suponer que las ayudas solo durarán el tiempo suficiente para que el rentista se acostumbre a tener inquilinos. Después desaparecerán, ya que de no ser así, el ministro de economía, otro extraño lumbreras en el mundo de la política, las hubiese denegado. La estrategia es buena, se adapta a la economía de mercado, evita al Estado hacer de rentista, hipotéticamente el aumento de la oferta hará que el precio se mantenga, y las ayudas repartidas volverán a las arcas del Estado en forma de impuestos y ahorro de inversiones. El problema radica que, aun bajando los precios de la vivienda de segunda mano, al rentista le sale más a cuenta vender que alquilar, ya que al posible inquilino le es imposible pagar un alquiler en consonancia con el valor de la vivienda para su explotación como negocio. Debido a ello el propietario pondrá un precio inasequible, con el agravante que a muchos ciudadanos, los que quedan fuera de las ayudas, les será imposible mantener el estatus de inquilino. Ancianos pensionistas, matrimonios jóvenes que no han podido adquirir y viven de alquiler, inmigrantes... a todos ellos se les aumentará el precio de su vivienda. La ley de la oferta y la demanda no funciona en lo que respecta a la vivienda. Demasiado cara como negocio, poco interés en alquilar y la falta de costumbre lo imposibilitan. Las ayudas solo servirán para que los administradores sean presionados por los actuales rentistas para aumentar los alquileres, el resto de los propietarios harán caso omiso a los beneficios de las ayudas, ya que nunca tuvieron interés en alquilar. Una pareja de pensionistas, una de inmigrantes con el contrato caducado intentarán ser cambiados por una de jóvenes con ayudas y garantías, y con el precio readaptado en relación a éstas.
Por otro lado vemos como los ayuntamientos entran en una fase de recesión impositiva. En alguno de ellos su única entrada de dinero es la construcción de viviendas, y, eso, unas veces por agotamiento del espacio, y otras por la desaceleración de la construcción se ha terminado. La solución debería pasar por gravar de manera gigantesca la vivienda vacía, construida solo especulativamente. Eso activaría el mercado del alquiler y se convertiría en un balón de oxígeno para los ayuntamientos. La vivienda especulativa entraría en el mercado y los precios se mantendrían, ya que ante el riesgo de pagar el impuesto el propietario no esperaría. La solución es traumática y muy difícil, ya que los ediles viven íntimamente asociados a los constructores y banqueros, son parte de los mismos o, incluso, ya se han convertido en propietarios especuladores. No debemos olvidar que dicha creación impositiva haría tambalear muchas hipotecas tomadas solo con ansia especulativa.
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UN GATO EN EL BALCÓNTemasPau Hippie![]() insignia identificativa Archivos
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