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17/10/2007
TRANSIGENCIA
¿Es hacer proselitismo de una religión llevar un pañuelo cubriendo el cabello? Y de no ser así, ¿qué es religión?
¿No se ha convertido en religión enseñar la pantorrilla o el ombligo? ¿Llevar rastas, cresta o un crucifijo?
¿Es pecado cubrirse la cabeza? ¿Antisocial? ¿Peligroso, tal vez?
¿Puede ofender a alguno de mente sana el hecho de ver una niña con pañuelo? Y si es así, ¿a quién?
Nos preguntamos si se debe prohibir, reprimir algo tan personal en un mundo que se considera tolerante y respetuoso para con los demás.
¿Es humano obligar a un niño, al que en su casa sus más próximos y primigenios educadores le han enseñado que es pecado, que si lo hace irá al infierno, comer cerdo?
Dicen que sí, que de no ser así atentamos contra... ¿contra qué? Contra la libertad y los principios que cínicamente decimos defender, ocultando tras ellos el temor a cierta religión que, si no fuera por la laicidad de nuestra sociedad ganada a costa de sangre a raudales, sería menos intolerante que la cristiana.
No es bueno prohibir, castigar, no dar de comer o reprimir por insano, inhumano y degradante; eso sin contar que las prohibiciones provocan el efecto contrario al deseado. Nuestra sociedad debe conseguir sus objetivos a través de la educación y la inmersión cultural.
Y el problema, como siempre, es social; no el pañuelito en la cabeza u obligar o no a comer cerdo en la escuela. El conflicto es y será por desigualdad de oportunidades, por el hecho que un hombre tenga más posibilidades de sobrevivir como ciudadano de primera si es de procedencia europea.
En la crisis que se avecina, no la global, -que de esa podemos hablar más adelante- el paro recaerá mayoritariamente en los ciudadanos de procedencia africana, y, con él, el hambre y miseria. En las familias numerosas los jóvenes dejarán los estudios, al entrar en paro el cabeza de familia, para buscar infructuosamente un trabajo, o, de no encontrarlo, algo en lo que pasar el tiempo de manera productiva aunque sea delinquiendo.
Inevitablemente la ultraderecha se crecerá. Infinidad de descerebrados desocupados, blanquitos como la leche y con genética impecable, culparán de su desgracia a los nuevos ciudadanos de tez algo oscura, no tan nuevos muchos de ellos.
Saldrá un iluminado con heridas de guerra, según él, producidas en algún atentado islamista, y creará su propio partido o corriente política, exacerbando aun más al partido ultranacionalista español. Ya no sólo será la bandera la excusa, también lo serán las costumbres, el orden y la salud de la casta.
Si la crisis es pasajera y no enlaza con la global que se nos viene encima, entonces puede ser beneficiosa para la convivencia.
Hoy vemos como día a día son más las mujeres magrebís que buscan y encuentran trabajo, que cogen los transportes públicos a primera hora de la mañana. Y son esas las que, como siempre, cambiarán a sus familias al percibir el mundo real, el de su entorno, el laico.
La necesidad de mantener la supervivencia de la familia, de conseguir el mejor futuro para sus hijos, hace que la mujer entre en contacto con la sociedad.
El mercado, el parque en el que pasean a los niños, las fiestas y eventos escolares consiguen que se introduzca y cambie impresiones con el resto de mujeres. Luego, al llegar a casa, son las que aconsejan a sus hijos y los encauzan y vigilan, las que esconden los primeros escarceos de las hijas...
Y gracias a la educación y a una sociedad permisiva y tolerante, la historia se repite.
21/10/2007
LA TERCERA GUERRA
Bush habla de la tercera guerra mundial.
¿Se le habrá ido la olla?
Cuando este hombre habla de geoestrategia política todo es posible, tanto que se haya ido de la lengua como que sea un último y desesperado mensaje.
Irán y Siria son la excusa. Irak ha sido un fiasco económico de proporciones gigantescas, en la que el gigante está empantanado y sin posibilidad de éxito, a no ser que amplíe el campo de batalla hasta unos límites que ni él conoce.
Bush no habla como presidente de los EEUU, ni Clinton ni él lo han hecho nunca, sino como portavoz de las grandes corporaciones energéticas.
Rusia, en plena recuperación tecnológica, económica y diplomática, está empujando a dichas corporaciones fuera de los lugares conquistados en los comienzos de la guerra de Afganistán.
Mientras los europeos discuten si Rusia forma o no parte de Europa, adquieren su gas y petróleo, negocian acuerdos tecnológicos de gran envergadura y crean sociedades mixtas para la extracción y conducción de la energía; la misma que las grandes corporaciones norteamericanas pretendían vender a China e India, o, en otro caso, embarcarla a los EEUU a través de Afganistán y Pakistán.
Rusia vuelve a ser la que decide en el Cáucaso, sus reservas ya no atravesarán Georgia para ir al Oriente próximo y ser embarcadas en el mar Rojo. También ha desplazado a la diplomacia norteamericana de las repúblicas asiáticas pertenecientes a la antigua URSS. El ejército norteamericano instalado como avanzadilla en ellas, y bajo la excusa de la guerra de Afganistán, ya solo está por la excusa; la ingente suma de dinero invertida no ha servido para nada, las bases militares, aisladas y separadas de sus centros sólo sirven para vigilar y controlar el norte de Afganistán, no para defender unos gaseoductos y campos de extracción en manos de Rusia. Ahora las corporaciones sólo pagan, ya no cobran, y la factura es inmensa.
La guerra de Irak, si el resto de las fichas del gran dominó no caen, no ha servido para nada, solo para gastar una ingente suma de dinero y para que su prestigio se derrumbe definitivamente.
Irán puede ser el nuevo campo de batalla entre las dos potencias, el gigante decreciente, y el durmiente que empieza a despertar de una pesadilla.
Japón vende su tecnología, India su química, China busca un nuevo gran cliente y ellos tienen toda la energía que necesita. Europa y Rusia pueden ser un buen negocio para ellos, y más ahora que empieza a ser una necesidad diversificar. El dólar vale poco y todo parece indicar que aun valdrá menos, es fácil de falsificar y su emisor no puede fabricar más sin arriesgarse a romper la baraja. El americano medio no puede consumir tanto como antes ya que las importaciones se han puesto por las nubes, y el yuen cada día se pondrá más caro.
Irán es intocable, Rusia necesita el camino de sus gaseoductos expeditos, y tanto ellos como China tienen buenos negocios con ellos, sobre todo con su petróleo. China cuenta con él, lo necesita como sea y no puede prescindir de su consumo.
¿Y las corporaciones?
Esas no conciben el decrecimiento, necesitan nuevos mercados y más materia prima, si no crecen mueren, no saben hacer otra cosa. La economía del gigante padece de un hambre patológica.
Las corporaciones, tanto la militar como la energética necesitan una guerra, y esta vez muy grande. Hay demasiado territorio, demasiado poblado y rico, y demasiado competido. La necesitan y, además, ganarla sin otro fiasco, lo contrario sería la ruina de todo su sistema.
Pero las corporaciones saben que los EEUU no están preparados, que ya no les quedan socios para ello y que solo dos guerritas meramente económicas han puesto en jaque al reclutamiento de soldados en su propio país. No hay suficientes hombres en su ejército y empiezan a haber deserciones. Necesitan mercenarios como el antiguo imperio, como Roma antes de caer, países enteros; los europeos no aceptan serlo, sus necesidades están en el otro bando, el Reino Unido no está ya para tanta guerra. Los países mercenarios salen muy caros, hay que entrenarlos, armarlos con la última tecnología. Solo les queda el bombardeo y la destrucción, los ataques aéreos y de misiles. Pero Rusia ya no es aquella potencia humillada, se está rearmando y creciendo velozmente y con calidad. Y China ya no es aquel país con dos mil millones de alpargatas. Ahora ya pueden destruir satélites de comunicaciones y espías con una eficacia asombrosa, su crecimiento es enorme y continuo, y en diez años poseerán un ejército tecnológicamente temible.
Diez años son muchos para el gigante, son los que sus competidores de territorio, de energía, de clientela necesitan para situarse a su altura o superarlo.
La tercera guerra mundial, de declarase, será pronto y la comenzará el gigante.
Como siempre ningún contendiente físico vencerá. Los EEUU saldrán aparentemente vencedores, pero su hegemonía, riqueza y economía se eclipsarán, y las corporaciones entrarán en una gran recesión.
Y también como siempre serán los hombres sencillos de todo el mundo, sobre todo los del tercero, los que perderán y dejarán su sangre y la poca libertad que poseen en ello. Y China y Rusia, los que prestarán, alimentarán y armarán a los contendientes, los que regularán su potencia, siempre con la amenaza de intervenir en caso de exacerbación, serán los vencedores.
24/10/2007
CARTA DE LA TIERRA
No lo odio, tampoco le tengo manía. Si no existiera, ¿de quién me reiría?
Mariano demuestra una vez más que no tiene cultura, ni criterio, pero sí facilidad en provocar burla.
Me gustaría conocer a ese primo suyo, ese que consigue reunir en Sevilla, sin que nadie se entere, a los diez cerebros más luminosos del orbe -vete a saber qué orbe- para que le descubra a su famoso primo que si no se puede conocer el tiempo que hará mañana, cómo va a saberse a trescientos años vista.
Mientras, el más acerbo defensor de la no-existencia del cambio climático, se apresta a discutir con sus vecinos la propiedad del Ártico cuando ya no quede en él ni uno de sus cubitos.
A Mariano, lo que sí debe reconocérsele es su independencia con respecto a su prócer, porque la suelta sin pedir permiso al embajador USA ni consultar con los comisarios políticos que dejó aquel.
Luego, claro, deben salir todos a defenderlo, a decir que lo apoyan sin rechistar. De lo que sucede después en comandita ni se habla, solo se imagina...
- Pero Mariano, que le estás poniendo la alfombra a Alberto. Como sigas así no habrá quien lo pare-
Y eso no pueden permitírselo, lo dejó bien claro el jefe antes de dejarles el entuerto.
- Cualquiera menos el rojillo- dijo.
Y es que Don Alberto -que ese si que tiene derecho al Don- con el lío que ha montado en la cañada que, aun no siendo suya, su prolífica mente ya la ha imaginado urbanizada, debe estar pensando que una buena solución a su problema pasa por lanzarse a un ruedo más ancho, guste o no al mentiroso.
A Mariano le dijeron sus “asesores” que debía mantener una posición internacional-liberal con beligerancia. Y Mariano se ha pasao, se hizo un lío de palabras, no entendió demasiado el complicado mensaje, sobre todo lo relativo al internacionalismo y la cagao.
Pero bueno, mientras Mariano discute con sus asesores sobre si el maldito cambio existe o no, yo les dejo un interesante enlace: CARTA DE LA TIERRA.
A los ultraderechones no, claro. Que esos aun piensan que los nuevos ciudadanos no deben aprender a respetar al prójimo ¿Cómo van a creer eso los seguidores de Rouco y la COPE?
Mientras abren el enlace podríamos hablar del ridículo internacional que están haciendo nuestros jueces.
Por lo visto, de la noticia y el vídeo se ha enterado medio mundo, como también que los “jueces” españoles dejan libres “con cargos” a los energúmenos que apalean a inmigrantes y solo los acusan de faltas.
Ahora los políticos se agarran la cabeza, se tiran de los pelos... ¿cómo es posible?, se preguntan.
Don Mariano -ese si que es Don- sabe perfectamente que no es un caso aislado, que, en todo caso, lo de aislado es que el juez se decida a actuar como corresponde. Lo normal es que esos tíos anden por la calle reincidiendo sin más, para luego tomarse unas birras con sus amigotes, burlarse de la justicia, perdón, de la “judicatura” española regodeándose con sus valientes hazañas.
Y es que nuestros “jueces” son lo que son. O sino entérense del lío que se lleva Doña María con las señoras maltratadas.
Parece ser que a Doña María nunca le deben haber partido la cara, amenazado de muerte, o esperado en el portal de su casa para decirle que tenía propietario.
Y es que a Doña María, lo que de verdad le preocupa no es la justicia, sino el trabajo que conlleva ser justo.
