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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007. INDECENCIA
Hace tiempo que debería haber escrito sobre un tema. Lo he rehuido más por desgana que impotencia, más por no querer revolver la mierda que no saber como exponer mi pensamiento.
Leo “Los diarios de Rayuela” , lo leo muy a menudo y de hace tiempo, nunca comento, hay blogs que admiten poco comentario y ese es uno de ellos.
Ni falta que hace editar lo que tenía en mente, él lo hace mil veces mejor y con magnífica escritura.
Repito: “LOS DIARIOS DE RAYUELA”
LA PAJA EN OJO AJENO
Hoy, mientras comía en uno de esos restaurantes en los que el cubierto no baja de los ciento cincuenta euros, invitado por un proveedor, claro está, he oído la conversación que mantenían dos individuos en una mesa vecina. En esos restaurantes es harto difícil escuchar una conversación a menos que el que la lleva tenga interés en ser escuchado por alguien. En este caso concreto el aludido no nos conocía, pero nosotros sí a él... Un famoso diseñador de ropa hablando con un financiero. ¿A santo de qué necesitaba montar el espectáculo? Se me ocurren muchas explicaciones, todas ellas tan estúpidas como plausibles, aunque la más razonable, conociendo al interfecto, sería la de provocación gratuita.
La inteligente conversación se basaba en la imposibilidad de desarrollar negocios en ciertos países en vías de desarrollo. El individuo decía que la gran corrupción existente en dichos países hacía que comerciar con ellos fuera, económicamente, muy peligroso.
En el comedor se ha escuchado una sonora carcajada, la mía... Los pocos comensales presentes han vuelto su mirada, alguno de ellos con franca sonrisa; otros, turistas ricos o ignorantes a la conversación de la pareja, han mirado asombrados a nuestra mesa. Mi amigo reía con ganas al ver sus caras, sobre todo la del individuo. No he respondido a su mirada, lo cierto es que la risa me podía. Mi amigo me contaba en voz baja que al personaje se le había subido la bilirrubina. ¿Qué esperaba después de decir a voz de grito tanta sandez? ¿La vergüenza ajena? Si eso era, conmigo no podía contar para nada. El personaje en cuestión vivía gracias a las antiguas ayudas de cuando gobernaba la que hoy es oposición. Ahora se habla poco de él, ahora ya no se deja ver en las pasarelas donde acudían las señoras de todos los consejeros, cuatro fotógrafos de moda y una mal contada docena de señoronas, esposas de los lameculos de turno. El Tripartit vigila a quien reparte el pastel. Ya no vale el que uno sea el modisto de la ex primera dama, tampoco que sus dos apellidos tengan pedigrí catalán o que alterne entre la jet de la alta sociedad, seudo progre, conservadora y con deje de posmodernidad. El Tripartit exige unas premisas muy distintas, tanto es así que nos hemos quedado todos sin pastel, unos por una cosa y otros por otra. Ahora todos somos igual de pobres, la diferencia radica en que, el que antes comía exclusivamente de su trabajo, apenas se ha enterado y, en cambio, el otro anda dando tumbos de financiero en financiero, cagándose en lo abandonado que tiene el gobierno al mundillo del seudo diseño con pedigrí mediático. Y claro... tanto el financiero como él conocían la explicación de mi carcajada, de ahí el subidón de bilirrubina.
Corrupción...
En los postres, al quedar solos en el gran comedor, mi amigo comenta que algo de razón tenía el idiota. Me recuerda los grandes problemas de mi socio en el África subsahariana. ¿Quién le cuenta que por allí, los que más nos han robado son europeos? No lo va a creer. El africano roba poco y se le nota de lejos. El europeo en eso del robo es más listo, ya está a la vuelta de todo y sus necesidades son mayores. En África, los corruptos son gobernantes educados en Europa e instalados en el poder gracias a sus gobiernos y soldados. Son funcionarios con maletas de ayuda comunitaria o de las Naciones Unidas. Son jerifaltes de las Ongs instalados en las suites de los mejores hoteles o grandes casas de barrios occidentales. Pero la realidad que nadie ve es que la pobreza va a la par con la corrupción. A más corrupción, más pobreza; pero nunca al revés. Mi socio anda metido en un lío de grandes cultivos lo cual hace que tiemble al pesar en el follón en que puede verse envuelto. Últimamente me habla de hectáreas como si rosquillas se tratasen. Todo comenzó con dos y ya vamos por las mil quinientas.
El problema no es hacer trabajar, que ganas hay y gente aun queda. El problema es que no hay carreteras para trasladar los productos, no hay gasolineras para los camiones, ni puertos donde embarcar la mercancía. Dinero sí que hay, lo da la UE sin mirar para qué o, por lo menos, sin mirar si lo que se hace es lo que de antemano se pactó. El dinero se disipa, desaparece en el interior de mil bolsillos. La carretera y puerto quedan en simple proyecto a la espera de una nueva partida y en caso que la Unión pregunte, se le responde que el dinero se ha ido con los estudios preliminares. Cuando pide ver los susodichos... entonces se dan cuenta que los han perdido, traspapelado o vete a saber lo sucedido.
Pero, al hablar de este tema, mi intención era otra y muy distinta. ¿Qué derecho tenemos nosotros, los del mundo occidental, en hablar sobre corrupción? Nuestro mundo es tan corrupto como el suyo solo que el nuestro es legal y refinado. Es corrupto el sistema judicial desde el momento en que gran parte de los jueces incumplen su mandato con sentencias claramente injustas, aceptan testigos dudosos o directamente falsos rechazando pruebas verdaderas en infinidad de casos. Es corrupto el sistema sanitario cuando, por familiaridad o dinero, se interviene quirúrgicamente a personas menos necesitadas y con menos antigüedad que otras. Es corrupta la enseñanza en cuanto se aceptan o desechan alumnos en algunos centros por su clase social o color de la piel. Son corruptos los consistorios cuando exigen o aceptan sobornos para agilizar permisos de obras o recalificar territorios protegidos. Son corruptos los gobiernos cuando distribuyen favores o grandes sumas de dinero para ayudas innecesarias. Y así hasta casi el infinito.
No, no tenemos ningún derecho y, menos, el individuo del que hoy me he reído. Inútil sin las corruptelas a las que estaba acostumbrado y quejoso por la imposibilidad de trabajar con el tercer mundo a causa de ellas. La historia de siempre: Los occidentales solo vemos la paja en ojo ajeno.
IGUALDAD DE GÉNERO
Es terrible que en los tiempos en que vivimos y en Europa, la tierra de las libertades, deba plantearse una ley a favor de la igualdad de género. Es insultante que a un grupo de personas, por solo su sexo, sea necesario darles facilidades y ayudas para desarrollar con plenitud sus facultades dentro de la sociedad. ¿Y por qué debe hacerse algo así? se pregunta la gente normal, la que no entiende tanto sinsentido... ¿Es que sufren una deficiencia física o mental por ser mujeres? Es posible que así sea. Las personas que necesitan de una ley con estas características deben padecer, de seguro, una seria deficiencia.
Y ahora, por decreto, los ayuntamientos deberán tener tantos concejales como concejalas. ¿Es que antes no podían? Sí, claro que sí... pero el gobierno ha hecho suyo un problema que debería ser, sólo, de los partidos políticos. Que Dios pille confesado al ayuntamiento que no pueda disponer de tantas mujeres como hombres en su nómina política. Posiblemente será tachado de machista... o feminista según sea el caso. Deberá tener cuidado, deberá obligar a más de una, presentarse a elecciones por mucho que ella no quiera, deberá borrar de sus listas a más de uno de manera injusta.
Más de la mitad de los licenciados europeos son mujeres, pero una cuarta parte de ellas deciden abandonar su profesión una vez han decidido vivir en pareja. ¿Por qué ocurre eso? Hay un gran abanico de respuestas. Unas deciden hacerlo por comodidad al aportar su compañero suficiente dinero. Esas mujeres deciden, autónoma o colegiadamente, dedicarse a las tareas domésticas. Es más cómodo, todos lo sabemos, sobre todo los que hemos vivido durante muchos años de manera independiente. Muchos prefieren a la mujer en casa para encontrar a esta en perfecto estado de revista y después utilizar a su compañera como simple descanso del guerrero. Otros se escudan en su poca habilidad para no tener que compartir las tareas domésticas. También hay mujeres que, aun habiendo demostrado ser muy capaces en su profesión, no pueden soportar compartir el gobierno de la casa, utilizando para ello la peregrina excusa de la torpeza congénita del hombre en esos menesteres “tan de mujeres”. Los hijos son, en la mayoría de los casos, la excusa perfecta. Según algunos padres, su educación y cuidado demandan dedicación exclusiva, para después, al contrario de lo esperado, esos hijos son los que terminan dando más problemas.
La solución no es decretar normas injustas y de difícil cumplimiento, la solución pasa por una mejor y más profunda educación, por enseñar a la mujer a defenderse y al hombre a compartir el trabajo doméstico sin arrugarse de miedo.
Durante mis primeros años de vida compartida, tuve serias dificultades para hacer entender a mi compañera que ya sabía fregar los platos aunque los aclarara de distinta manera, hacer la compra y utilizar la lavadora, planchar la ropa o doblarla para su mejor conservación, pese que a las mangas les diera dos en cambio de una doblez como solía hacer ella... Siempre se adelantaba obsesivamente con la pretensión que lo haría necesariamente mal, hasta que un día, harto de ver mis camisetas desteñidas o teñidas, mis jerséis encogidos y la despensa repleta de comida inútil y perecedera, le hice saber que, mucho antes que tuviera su primera regla, ya me cuidaba solo y había sobrevivido a la terrible experiencia. Después vinieron los hijos y con ellos más de lo mismo. Pero de manera rápida, ya que con una enfermera uno no puede perder el tiempo, aprendí por mis amigas a bañar, vestir, curar, hacer biberones, papillas, dar de comer, cambiar pañales... a los dos energúmenos que nos tocaron como hijos. Consiguiendo con ello que los findes que le tocaba guardia (la mitad), la fuéramos a buscar los tres esperándola en el coche a la puerta de su clínica, eso después de visitar el Zoo, las Ramblas o las ferias de libros que tanto me gustan, encontrándose cuando llegábamos: la cena preparada, la compra hecha y guardada, la casa limpia y la ropa cosida, planchada y colgada, etc. Casada y con dos hijos de uno y dos años y medio respectivamente, mi compañera pudo estudiar lo que tanto deseó durante su juventud: medicina. Curioso que una mujer diera el cambio al revés, de menos a más, rompiendo la regla no escrita que dice que una mujer, después del parto, su vida profesional es sacrificada por la doméstica. Era bonito y divertido verla llegar con libros, apuntes y amigos para preparar trabajos y exámenes. Y aun lo era más verla feliz participando de la educación de los hijos creyendo en su futuro.
La necesidad obliga... o eso dicen. Y si deseas tener a tu pareja contenta, alegre y bien dispuesta, debes saber compartir lo mejor y peor de las obligaciones domésticas.
Dos relatos en uno, dos maneras de ver el mismo problema, el primero generalista, el segundo doméstico... La misma solución: Menos normas y más educación.
NO TODO ES LO QUE PARECE![]()
Hoy, leyendo a Zuriñe, descubro que las cosas muchas veces no son como las imaginamos, creemos o queremos ver. Hace poco Spencer Platt tomó esta foto y, gracias a ella, ganó World Press Photo 2007. Una vez publicada, todo el mundo creyó ver en ella el esnobismo de la clase pudiente libanesa, la visita espectáculo de los libaneses drusos o cristianos... Pues no, una o dos de las mujeres fotografiadas visitaban su casa bombardeada y los demás observaban entristecidos el desastre ocasionado por el bombardeo israelí.
Esto demuestra que es mejor asegurarse antes de emitir opinión. Y el que escribe estas líneas, en ningún caso está exento de culpa.
VANA ESPERANZA
Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Nada es peor que las ideas preconcebidas, que las reglas y protocolos con los que intentamos regir nuestra mente, porque la esclavizan como cualquier religión.
Hablamos de comercio, industria y consumo sostenibles, nos llenamos la boca con la palabra de moda, la más progresista: sostenible. Mientras, consumimos cerezas de Chile, espárragos chinos o peruanos, manzanas y kiwis neozelandeses, etc. Y digo etc. porque cada mes descubrimos un nuevo sistema para crear falsa riqueza, dependencia y otro alarde consumista. No es necesario consumir frutas fuera de su temporada, porque disponemos de otras tan buenas como aquellas. Los países productores se benefician con ello pero de manera falsa y a corto plazo. Los empujamos a una dependencia económica basada en el esnobismo de un consumidor que se halla a diez o veinte mil kilómetros. Y eso no es todo, puesto que la energía y el empaquetado necesarios para tan largo viaje es inmenso. Quien sabe el petróleo que cuesta un kilo de fresones surafricanos en el mercado de Londres y la cantidad de desperdicios y embalaje que ocasiona.
Hace unos días, a mi compañera le regalaron una caja de bombones... tiritas de chocolate envueltas en plástico metalizado de colores y en una caja trasparente, envuelta a su vez con una funda de celofán. Esta caja llega a los supermercados envuelta en paquetes y con soportes de fibra de madera para que no se aplasten unas con otras. Los paquetes están envueltos con cintas de plástico trasparente, y se transportan en unos palets fabricados a propósito para extraerlos de los contenedores que llegan del centro de Europa. El cacao llega por vía marítima y, después de seis mil kilómetros, desembarca en el puerto de Amberes para seguir en grandes camiones hasta Suiza. El embalaje se fabrica en Marruecos, ya que el estricto control sobre el medio ambiente impide hacerlo en Europa. Eso sí, con gran coste energético y gracias a las toneladas de residuos europeos que importan las empresas de la Unión radicadas allí.
Dicen que la esperanza es lo último que se pierde... Pero aunque el próximo decenio, la mitad de la población consumidora se pusiera las pilas y cambiara radicalmente sus hábitos de consumo, el mal es irreversible y el planeta está condenado.
Dicen que la esperanza es lo último que se pierde... Pero cuando vemos que el gran depredador planetario ha descubierto el sistema para evitar su dependencia a los carburantes fósiles, alucinamos. Porque la solución que ha encontrado es convertir la selva amazónica en una Lousiana, donde hizo desaparecer miles de kilómetros cuadrados de selva autóctona como si tal cosa.
Dicen que la esperanza es lo último que se pierde... Pero nunca un sistema económico, la globalización, habrá durado tan poco, ya que por él y sus defectos, el hombre ha destruido el sostenimiento del planeta.
FASCISMO ESPAÑOL
No era mi intención introducirme es esta refriega. Todos los que me conocen saben lo que pienso sobre el partido de ultraderecha español, pero si hay algo que me sabe mal, que hace que me preocupe, es la inopia en la que anda metida una gran parte de la ciudadanía, la absoluta confianza en la bondad y sinceridad de una gente que no tiene conciencia.
Porque estamos hablando de un partido político cuyos mandos han despreciado hasta lo indecible todo lo que no es pensamiento único, lo desprecian con descaro hasta el punto de crear desasosiego.
Hace muchos años un partido usurpó el poder en Italia, un partido que algunos creían demócrata. Comenzó por prohibir la lectura y difusión del pensamiento contrario. No es el caso por la razón que el partido del que antes hablábamos no gobierna, pero la similitud de sus maniobras, de sus mensajes, es tremenda. Ahora ha decidido unilateralmente boicotear todo un sistema informativo, el más grande de España y para no ser menos, también ha decidido boicotear a la CNN por sus contactos. ¿Y si mañana gobernasen, qué paso sería el siguiente? ¿Perseguir a los quiosqueros? ¿crear grupos de iluminados que los marquen con una cruz? ¿insultar a sus lectores por la calle? Todo llegará, solo es cuestión de tiempo. Ya vimos lo que hicieron sus militantes con los supermercados que vendían cava. Sí, así es por mucho que no queramos verlo. Paso a paso, sin darnos cuenta, como las “grandes” manifestaciones de a cuatro peperos por metro cuadrado. La similitud con la propaganda goebeliana cada día se hace más patente, la de los medios, la de la iglesia que una vez más toma partido por lo más tenebroso de nuestra mente.
Me dirán exagerado, claro.
El problema no son los dirigentes de dicho partido, hombres de pasado oscuro, miembros de sectas secretas y ex militantes de la ultraderecha más reaccionaria de nuestra transición. No, esos no serían nada si no fuera porque en el país hay nueve millones de individuos que los votan. Los votantes del PP ya no pueden ignorar el carácter retrógrado, fascista y sanguinario de sus dirigentes. Lo de Irak, lo de la mentira y posterior utilización del 11M, lo esperpéntico del pedrusco de Perejil, las mentiras del Yak, su obsesión en malignizar todo lo que no está escrito en el idioma imperial... No, de ninguna manera, la realidad es que el votante del PP es un seudo fascista que quiere convertir la mentira en verdad, que desea ser dirigido sin necesidad de pensar, que preferiría mil veces no tener la necesidad de votar... Eso es el votante del PP: un hombre al que le da lo mismo la conservación del paisaje y de su tierra con tal que le recalifiquen la parcela, con tal que le rieguen el jardín con el agua de su necesitado vecino...
Y no señores, eso no es ser conservador, eso es ser facha asqueroso y Polanco tiene razón . Ser conservador solo es pretender que aun vayamos con picos y palas, que a nuestros hijos les enseñen más catecismo que matemáticas, que les cuenten que España es una e indivisible, que en época de Cuaresma se encierren a las putas y que la investigación con células madre sea pecado. Pero, eso sí, que con las recalificaciones puedan mandar a sus niños a estudiar a Harvard y, de enfermar, curarse en Houston.
Y un inciso a mi formidable maestro: Hoy escribo “eso” por desprecio y redundo porque quiero.
HABLANDO DE ESPERANZA
Este tema lo abro como respuesta, opinión y agradecimiento por los magníficos comentarios realizados en el tema: “Vana esperanza”. La intención primigenia era escribir un comentario de respuesta y agradecimiento, pero al irse alargando he creído necesario abrir otro para dar continuidad a aquel. Espero que me sabréis perdonar por la reiteración, creo que valía la pena.
En Francia, país admirable por su vanguardismo en infinidad de cosas, se emitió hace poco un documental titulado “Los espigadores y la espigadora”. Lo vi en Cinematk en francés subtitulado. Dicho documental trata de la historia de los modernos espigadores, los urbanos. Para el que no sabe de que hablo, diré que se llaman espigadores a aquellos que van detrás de las máquinas o jornaleros recogiendo lo que a estos se les cae o desechan. Los espigadores urbanos visitan a primera hora los grandes mercados de abastos y recogen las sobras del día. Los espigadores modernos también recogen objetos, y solemos encontrarlos rebuscando en el interior de los contenedores de basura utensilios de variopinta manufactura, antiguos o actuales... da lo mismo. Instalándose más tarde alrededor de los mercados con mantas en el suelo, sobre todo en los mercados de segunda mano: el Rastro madrileño, los Encants barceloneses... No conozco el origen del nombre de “El Rastro”, el de los “Encants” se le supone, ya que a mi me encantan. En París son preciosos y se llaman: “Les puces” (las pulgas), y viene de los antiguos traperos de la ciudad, evidentemente cargados de pulgas. Encantadores... Siempre he sentido fascinación por los mercados de segunda, de tirado...
Con Joan disfruto entrando en casas ruinosas donde las ratas se comen trapos y antiguos manuscritos. Nadie puede imaginarse lo que hemos llegado a encontrar en estas ruinas, bajo escombros, alfombras de excrementos, bajo tierra... y no sigo. Antiguas cartas marinas, bocetos de buenos pintores a lápiz o carbón, una colección de discos de piedra con gramófono incluido, objetos de uso diario de plata, bronces, espejos y tapices maravillosos del siglo IXX... y no sigo.
Son llamados los nuevos espigadores cuando se deberían llamar recicladores. Son perseguidos por la policía, supongo que por competencia desleal sobre los que pagan impuestos, cuando deberían ser apoyados por el servicio que ofrecen a la sociedad. Utensilios sobrantes que, una vez rechazados y arrojados a la basura, son recuperados y vueltos a utilizar gracias a manos expertas y sin asco. La antítesis de la sociedad de consumo... me encanta. Hace poco a Cheli le regalé por su aniversario una colección de antiguos aparatos de medir la presión. Se volvió loca revisándolos y arreglándolos hasta que volvieron a funcionar. - ¿Dónde encontraste esta maravilla?- Preguntó- - Un tío que conozco y que para al lado de los Encants- - Parece mentira... ¿De dónde sacará estas cosas? Y claro, no se lo conté. ¿Cómo iba a decirle que, después de enrollarme con él, me confesó que las encontraba en los contenedores del Hospital de Sant Pau? Sus colegas, buen amigo alguno de ellos, de vez en cuando hacen limpieza.
Luna habla que antes casi no existían basuras porque se aprovechaba mucho o se hacía buen uso de las sobras. El señor de Portorosa dice que en su pueblo aun pasa el basurero recogiéndola portal por portal. Tiene suerte. Lo que daría por vivir en un pueblo como el suyo... En Catalunya hace años que, eso, no se ve ni en los pueblos más pequeños.
En Alemania se vuelven a recuperar los envases de vidrio, mientras, aquí no paran de instalarse contenedores para recuperar su materia prima. En Norteamérica hace mucho que se estila hacer la compra con bolsas de papel reciclado, papel Kraft para ser más exactos. En California dicen que van a prohibir las bolsas de plástico... Aquí, para variar, siempre vamos con algún retraso.
Mi socio anda loco intentando que se cultive Jatropha en pleno desierto, dice que es el futuro. Para mí que el futuro, de llegar, es gastar poco y utilizar energía solar y eólica. Nada hay más natural y eficaz que esto. El problema del biodiesel es su alto costo. Para un aldeano senegalés sale más barato pagar un litro de gasoil que cultivar y exprimir aceite del piñón de la Jatropha. Para el gobierno senegalés lo mismo ya que del gasoil saca impuestos y a la Jatropha hay que financiarla, una diferencia considerable. Mi socio desea que algunas aldeas sean energéticamente autosuficientes, ya que no llega la electricidad, y para cocinar deben quemar una madera que no tienen. El aceite de la Jatropha funciona igual que el diesel y muchos motores no necesitan adaptación para ello, además la Jatropha convierte verde el desierto, regenera y enriquece la tierra, ayudando a crear un microclima húmedo. Vamos... que es la leche. Mi socio es un hombre de grandes ideas, pero temo que necesitará algo más que grandeza para doblegar la naturaleza depredadora del ser humano, sobre todo la de la clase dirigente africana, que no verá con buenos ojos cientos de poblados autosuficientes, y la imposibilidad futura de pedir remesas para, supuestamente, alimentarlos.
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UN GATO EN EL BALCÓNTemasPau Hippie![]() insignia identificativa Archivos
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