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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007. INTELIGENCIA
El cambio climático tiene sus días contados. Ya podemos seguir emitiendo CO2 a la atmósfera. Rouco a pedido a todas las iglesias que eleven preces pidiendo a Dios que mande lluvia.
¡La leche! Tanto tiempo pasando sed y nosotros... sin ir a la iglesia. De saberlo, eso ya estaría arreglado hace tiempo.
Me pregunto si Rouco eleva también al cielo plegarias para que los terroristas abandonen las armas... O igual no lo hace por temor a que también las abandonen los americanos, y esto seguro que no entra en su guión. Y es que con Dios no se juega, que igual de tanto pedir te sale el tiro por la culata.
¡Viva la inteligencia!
SANTIFICANDO
Santifican al papa Wojtyla y me río con ganas. Esos, por llenar las arcas han perdido la poca decencia que les quedaba. Periódicamente aprenden la lección y lo escogen más anciano, no por nada especial ni por su posible capacidad intelectual, sino porque duran menos y dan poca guerra al aparato del estado pontificio. Wojtyla es santificado y colas de kilómetros de fieles medio histéricos pasearán por su capilla para besar cualquier recuerdo, dejarán miles de millones en la caja del Vaticano y todos tan contentos, los unos y los otros. Es divertido y me río, hemos de aprovechar el espectáculo, porque con los tiempos que corren eso puede durar muy poco. ¿Cómo van a santificar un mártir republicano por defender la libertad de sus coetáneos, o un cristiano por salvar a cientos de judíos del holocausto? Estos no dejan dinero en el Vaticano y menos si este último solo salvó a judíos o gitanos.
Bromas fuera... Ahora en serio. Bajo este punto de vista podrían elegir a Rouco como próximo papa, y este, una vez en la poltrona, ir adelantando papeles para santificar a Aznar, así, una vez muerto, no tendría que esperar demasiado. ¿Se imaginan a los peperos del futuro haciendo cola para besar su pañuelo, rezando para que se haga el milagro y la conspiración salga de una vez por todas a la luz? ¿A que no? Pues yo si, y solo de pensarlo me destornillo.
UNA DE ESTÚPIDOS
Quince marines británicos fueron detenidos en aguas supuestamente iraníes. Pasado un tiempo, y después que casualmente sean liberados cinco políticos iraníes “raptados” por soldados norteamericanos, han sido “perdonados” con gran despliegue de medios informativos.
Está claro que en la Gran Bretaña nadie quiere una guerra con Irán, y más sin saber el final que podría tener. El primo norteamericano ha dejado de ser fiable. El gobierno británico, después de las mentiras con respecto a la historia de las armas de destrucción masiva, ha perdido toda credibilidad frente a su ciudadanía, tanto es así que, en el Reino Unido se cree más, con respecto a lo de las aguas territoriales, a Ahmadinejad que a Blair, sobre todo después de apreciar el trato recibido por los marines británicos, en comparación con Guantánamo o Abu Ghraib... Vamos, que no han recibido descargas eléctricas en sus genitales, que la soldado Turner no ha sido violada por perro alguno y que se los ha visto fumando con evidentes signos de relajamiento.
Irán no es Irak, hace frontera con Turkmenistán y Azerbaiján dependientes de Rusia, y esta le tiene ganas a británicos y estadounidenses. China tiene un especial interés en acercarse a los países árabes, y está invirtiendo miles de millones en África. Un descalabro anglo-norteamericano en Irán no le vendría nada mal, y no le supondría ningún esfuerzo mandar suministros a los iraníes. Además, Irán tiene casi mil kilómetros de frontera con Afganistán, manteniendo neutralidad en la guerra con los talibanes. Lo de Vietnam sería una chiquillada comparado con esto.
Sería impensable que en una posible confrontación se utilizaran armas de destrucción masiva, pero en cambio, de no hacerlo, la derrota estaría cantada de antemano. Rusos y chinos no aceptarían un ataque de tal envergadura, y de ser así, seguro que mandarían armamento de parecidas características a los iraníes, montándose la de Dios es Cristo.
De toda esta historia ha salido un claro vencedor: el presidente iraní Ahmadinejad, que con su tira y afloja ha demostrado no ser tan malo como lo pintan los periódicos occidentales, a los tontos, claro, pero... ¿Cuántos de estos hay en occidente? Ahora mismo, muchos. Como también ha conseguido salir reforzado cara a las próximas elecciones presidenciales, en las que su posición perdía constantemente enteros a causa de la crisis económica. Los británicos, por su impericia y prepotencia militar, han hecho que al moderado Jatami, próximo a los intereses occidentales, le sea muy difícil recuperar el gobierno de su nación. Y, de conseguirlo, estaría obligado a seguir la misma política de enfrentamiento.
Una historia de estúpidos, de megalómanos que ya no saben como salir del atolladero en que se metieron, de dirigentes borrachos de alcohol y poder...
Y aquí... aun hay gente que se queja de que hayamos salido a tiempo de Irak.
Vivir para ver.
DECRECIMIENTO 1º
El decrecimiento es una opción, una manera de vivir, más que una corriente ideológica o económica. La palabra decrecimiento ya da a entender de lo que hablamos: decrecer en cambio de crecer. La sociedad actual no puede concebirse sin el crecimiento, a mayor tasa de él, mayor felicidad. Pero es impensable creer que puede seguir creciendo eternamente, Y es indudable que hemos llegado a un nivel, que hace indispensable y urgente poner en práctica lo contrario. Hay economistas que, con razón, dicen que la economía global está basada en la dilapidación del futuro. No contabilizamos el coste del desgaste del planeta sobre el precio final del producto. Por poner un ejemplo: un kilo de naranjas producidas en Valencia tienen un precio asumible por el coste que representa su explotación, transporte y consumo. Un kilo de las mismas naranjas llegadas de Chile, por muy baratas que se adquieran en origen, su coste es muy superior al de las anteriores, que no se paga cuando se compran, un coste de utilización del planeta. No se trata sólo de valorar lo que cuesta un litro de petróleo, sino los residuos emitidos por el reactor que las ha transportado, etc.
Hace muchos años, las poblaciones indígenas contabilizaban los costes que representaban sus acciones políticas o económicas sobre la séptima generación. Hoy, de hacerlo, nos encontraríamos que deberíamos pagar un kilo de naranjas chilenas a cien euros lo menos, un litro de gasolina a doce... y así, al no poder pagar tal factura, ahorraríamos naturaleza, deberíamos trabajar en lugares cercanos a fin de llegar andando o en bicicleta, utilizaríamos mucho más el transporte público, el cual ya no se movería con combustibles fósiles, la electricidad sería carísima y solo utilizaríamos con sumo cuidado, la que nos abastece la naturaleza sin necesidad destruirla.
Hace unos días, leyendo un artículo sobre la recogida de basuras en El Cairo, me di cuenta del gran contrasentido... Un barrio entero, el cristiano, viviendo del reciclaje intensivo. Los empresarios reconocían que se reaprovechaba el noventa por ciento de la materia: las bolsas de plástico, una vez trituradas, eran exportadas a China para producir poliéster, las basuras orgánicas se convertían en abono, etc. Todo eso en unas condiciones de insalubridad tremendas. Pero es la única solución que queda, el tratamiento global e intensivo de nuestros desperdicios. Y a más desperdicios creados, más impuesto para asumir su reciclaje... o sea: el liberalismo en su máxima potencia, un liberalismo que probablemente ayudaría a no producir tanta basura. Pero no, el articulista daba a entender que el tratamiento de los desperdicios de El Cairo, se había solucionado contratando empresas europeas, las cuales habían hecho grandes agujeros en el desierto para abandonarlos en ellos. Genial, me digo, volvemos a crear una gran Nairobi, con todo un barrio trasladado a sesenta kilómetros de distancia, viviendo en chabolas de hojalata, sin agua, luz y sanidad para poder malvivir y reemprender su actividad típica. Mal asunto la solución encontrada. Hoy, los habitantes del barrio cristiano pueden seguir respirando tranquilos puesto que el ayuntamiento no paga a las empresas y estas se están largando de Egipto. Típico de África... la solución llega gracias al problema o viceversa.
Soluciones ultra liberales para problemas igual de liberales.
El ciudadano con gran capacidad económica también es el que más consume y, por tanto, el que más desperdicios produce; el ciudadano que gasta más agua es el que posee piscina y un gran jardín. En mi tierra el agua se paga según unos baremos muy estrictos, de esta manera se ha conseguido desperdiciar muy poca. El tratamiento económico de los desperdicios debería seguir el mismo camino, de manera que el consumidor pagase el proceso de aprovechamiento. A mayor crecimiento, más facilidad en cambiar de coche. ¿Qué hacemos con el que desechamos? Va a la chatarrería gracias a mogollón de ayudas económicas. Pues no debería ser así, los coches deben durar más y, de ser contaminantes, retirarlos de la calle. No se debería premiar el consumo, sino todo lo contrario.
Eso, para mí, es el decrecimiento.
DECRECIMIENTO 2º
Hace días hablaba en otro tema de la Jatropha, la planta de la que se espera un milagro.
Los economistas consideran que África cambiará con la llegada de los frigoríficos, el problema reside en que es necesaria una producción eléctrica, y esta puede llegar de la mano de la Jatropha. Pero... por un momento imaginemos que el invento funciona, que los miles de poblados que hoy se están deshabitando vuelven a enriquecerse, a poblarse de agricultores, ganaderos y pequeños artesanos. No olvidemos que una riqueza, aun pequeña, atrae de nueva. Y si un poblado aumenta su población y riqueza, no pasará mucho tiempo sin llegar la primera tienda de electrodomésticos, el primer mecánico, los automóviles, el ambulatorio, etc. Crecimiento... el mismo problema de siempre, y esta vez absolutamente demográfico. Para que ello sea posible, la UE dispone de fondos de ayuda que van, en su mayoría, a engrosar los bolsillos de una minoría consumidora de productos occidentales.
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UN GATO EN EL BALCÓNTemasPau Hippie![]() insignia identificativa Archivos
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