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El arte de hacer buena política es tener una visión lo más clara posible del futuro. Un político puede errar o no, puede saber emitir sus ideas mejor o peor. Los electores pueden errar o no, pueden ser ciegos o no serlo... Lo que me pregunto es si, en realidad, los ciudadanos quieren ser ciegos o no, ciegos ante un futuro que cada vez se ve más claramente oscuro. ¿Qué nos ocurre? Pues que cada vez valoramos más el presente y menos el futuro. Eso es lo que ocurre. Cuando un ayuntamiento deja edificar y por ello degradarse una zona irremplazable de su municipio, lo que está haciendo es invertir por una necesidad perentoria y momentánea hipotecando de por vida su futura historia. Eso tan sencillo, eso que vemos día a día sin movernos, sin rebelarnos, es tan solo un ejemplo, un pequeño ejemplo de lo que ocurre en todos los ámbitos. Antiguamente, nuestros antepasados plantaban árboles para poder cortarlos en la siguiente generación, eso lo hacían confiando en que sus descendientes harían lo mismo y, así, daban una dote a sus hijas. Una costumbre muy arraigada en el Pirineo catalán, una costumbre perdida y no por la razón que las hijas no necesitan ya dote, sino por desidia. Se cortan los árboles, se venden o hace fuego con ellos y no vuelven a replantarse. Eso tan sencillo es otro ejemplo de lo que ocurre en nuestras mentes. Estamos sacrificando el bienestar de nuestros descendientes por un supuesto y pasajero bienestar perentorio. Eso se ve en la dilapidación que hacemos de la tierra y sus recursos, de la cultura, de la política de urgencias momentáneas, del paisaje, de los mares... Y, eso, tan profundo y, a la vez, sencillo, me ha salido al leer la nueva ley de política lingüística de la Generalitat catalana. Y vamos aviados, porque, a no ser que venga el gobierno central y legislativo a remediar tal desaguisado, los catalanes del futuro serán unos pequeños aislados semi-ignorantes. El presente no, el presente es un bilingüismo en el que el catalán sale perdiendo por las costumbres innatas del carácter cosmopolita de nuestros ciudadanos. Nuestros políticos, al buscar una solución al problema, problema inexistente, ya que el mismo carácter cosmopolita hace que el “nouvingut” (recién llegado) tenga interés en integrarse, en adaptarse a una sociedad que lo acepta con facilidad, entonces, digo, el “nouvingut” hace un esfuerzo por empaparse de la nueva cultura, una cultura rica y no agresiva. Y, repito, nuestros políticos, para solucionar ese seudo-problema, han convertido nuestra cultura en agresiva... Y la han cagado. Hoy, leyendo los últimos relatos de Giovanni . Y no sé bien si son realmente relatos o un desafío que se ha impuesto a sí mismo. Pero, volviendo a lo que íbamos... He recordado una preciosa historia en París, comiendo amigablemente con un grupo de amigos europeos y, a la vez, comerciantes del textil. Habíamos participado en unas reuniones sobre moda y tecnología en el diseño. Un alemán muy agradable y extrovertido, habla de su padre, de su madre, de la guerra... explica que su padre fue a la guerra y participó en la toma de una población cercana a Bélgica. El francés cuenta que su padre también estuvo en la guerra, que también participó en dicha batalla y murió. Los demás, que estábamos comiendo unas preciosas y exquisitas ostras, nos quedamos así, como aquel que no sabe si morder o introducirse en el interior de una de ellas. El alemán baja la cabeza, mira una de aquellas ostras, la coge con cuidado y en silencio. De pronto, el francés dice... - Lo que son las cosas. ¿Te das cuenta que tu padre igual mató al mío? Y nosotros comiendo tan tranquilos y amigablemente, contando anécdotas y ocurrencias divertidas. ¡Qué maravillosa es la vieja Europa! Miro al alemán, me doy cuenta que tiene lágrimas en los ojos, nadie lo miraba. Me levanto con la copa de vino blanco del Rin en una mano y digo... - Un brindis por Europa. Y todos se levantan y brindan. El alemán, el francés, los dos italianos, el belga, el portugués y yo. Y esa es una de las cenas más emotivas que he compartido en mi vida, por la sencilla razón de que seguimos hablando, bebiendo, riendo y compartiendo, las maravillosas e inigualables ostras de Normandía, regadas con aquel vino blanco del Rin. Hablábamos en francés, cada uno el suyo, cuando una palabra no salía, los italianos la decían en su idioma, el portugués en el suyo y yo en catalán... que se parece un poco a todos. No recuerdo ningún malentendido... Tiene gracia, ¿verdad? Ese es un relato que no sé si debería estar en este blog o en “La crisálida”. Es el relato de una vieja memoria pero... creo que da para mucho. Escucho la radio... Los hijos de puta lo han conseguido, ya hay seis muertos por los malditos cómics. ¿Quién pagará por ello? Ellos no, eso seguro. Leo el periódico, en él se cuenta que los alborotadores son pocos, muy pocos, los de siempre. El mundo musulmán no es tan fanático. Solo son muchos en Beirut y Damasco. Curioso que sean las dos sociedades más laicas del mundo musulmán... ¡Qué casualidad! Todo el mundo sabe que, en estas dos ciudades, no se mueve nada sin que el gobierno sirio lo sepa con mucha anticipación. El presidente de Turquía y el de España llaman a la unión de civilizaciones, mientras, el PP y Donald Rumsfeld llaman a la confrontación de civilizaciones.
Hoy pienso en la intransigencia de las religiones monoteístas, por lo menos, eso dicen, aunque yo pienso que la intransigencia radica en uno mismo. Pero la realidad es que el monoteísmo ayuda mucho, tanto que... mira lo que pasa. Entro por pura diversión, entro en el foro de Expansión... Sí, este diario económico propiedad del OPUS. Y no tiene desperdicio. Casi todos son del PP, chacales jóvenes ensayando estrategias políticas. A los musulmanes les llaman perros, dicen que hay que echarlos, que la culpa es de Zapatero y el PSOE, otros culpan a la progresía izquierdista, alguno incluso comenta que los judíos los deberían exterminar... Pero sobre todo, la culpa la tiene Mahoma. Los foristas, en su mayor parte, son católicos de pura cepa, de los de las cruzadas. Vamos, como los alborotadores del mundo musulmán.
Dicen, los musulmanes moderados, que ahora contraatacarán ellos. Por lo visto, ya corren panfletos y viñetas con Hitler acostado con Anne Frank, artículos que niegan el holocausto... Se han perdido los papeles, pero claro, ellos dicen que se van a tomar al pie de la letra la libertad de expresión. Será divertido ver a los gobiernos austriaco, alemán, danés y francés, prohibiendo dichas publicaciones. Y es que, en esos países, está prohibido hablar de estas cosas, por mucha libertad de expresión que haya. No sé quien pedirá disculpas y a quien. Va a ser un lío descomunal.
Algún lector dirá que la culpa de que mueran es de ellos, de los muertos, de su intransigencia. Posiblemente será alguno de los que asistieron a la "manifestación". Sí, a la "mani" en la que pedían que la religión fuera obligatoria y se penara al que no aprobara. Esos posibles lectores envueltos en un halo de santa transigencia, que no recuerdan lo que se decía a gritos en la tan civilizada y culta "mani". Pues no, señores. No quiero que mis nietos tengan que estudiar el catecismo con comisarios políticos de profesorado.
Ahora, el Rumsfeld dice que no descarta un ataque preventivo a Irán. Todavía no ha ido al Consejo de Seguridad y ya anda amenazando con bombas, parece un terrorista. ¿Lo parece? ¡No! Lo es. Pensemos por un momento como iraníes... El secretario de defensa de los EEUU amenaza a su país. Tiene una flota al lado de sus costas, soldados en su frontera. Si yo fuera iraní, daría un ultimátum a los EEUU, claro está. Exigiría la destitución del energúmeno y garantías a su nación. Tal vez, un ataque preventivo para asegurar mis fronteras, intentar la destrucción de la flota con un ataque por sorpresa. Todo, antes de darme por perdido, puesto que ya sé como la gastan.
¡Ah! Pero no, ellos pueden decir y hacer lo que les plazca, tienen todo el derecho, para algo son occidentales civilizados y cultivados, pueden matar con su ley en la mano. Vamos, como si de una ley coránica se tratase. Si Irán soltara una amenaza así... ¿Qué tardarían los EEUU en tirar sus bombas? Ahora también dice que Chávez es igualito que Hitler. No sé lo que hará el Chávez, no sé lo que dirá al embajador de los EEUU. Lo que sí sé, es lo que haría yo... Alguien tendrá que pararles los pies antes del desastre. Un granito aquí, otro allá... Y, entre todos, lo podemos conseguir.
Y ahora que pienso... ¿No será por casualidad, el energúmeno ese, un afiliado a esos que niegan las leyes evolutivas? ¿Uno de esos integristas monoteístas como su jefe?
Si es así. Estamos perdidos.
Hay veintisiete millones de musulmanes en Europa, eso es lo que dicen en la COPE. Se da por hecho que todos los inmigrantes del mundo musulmán son creyentes. Hoy escucho la COPE, de vez en cuando, uno ha de dejar la "rojería" para bañarse en aguas de la Europa "cristiana" y eso es lo que hoy he hecho. De vez en cuando pongo Com Radio, eso para los de la COPE, es vulgar "rojerío" (textual.) Para mí, es educación e imparcialidad. Otras veces escucho a mi "primo", el de la Onda Cero. Parece mentira como ha cambiado en cuatro días... pero dejemos eso, que en todo caso son historias para La Crisálida. La cuestión es que hoy me sumerjo en la intransigencia y escucho lo de los veintisiete millones, para ellos... "morisma" (textual.) De los veintisiete millones, según ellos, un tercio son yihadistas (textual), o sea, malos, muy malos. Hay nueve millones de morisma mala y dieciocho de morisma a secas, "chusma de imposible integración" (textual.) La culpa la tiene la izquierda. El Zapatero, que se mezcla con gente así. Después, el tonto-listo-culto habla de la cruz, del cristianismo... Este, según él, es nuestro mundo. Zapatero, al hablar de paciencia y comprensión, de alianza de civilizaciones, se equivoca, se baja los pantalones. Yerra al transigir, no se debe transigir ante la chusma, tampoco nos hemos de esforzar en integrarla, eso es una pérdida de tiempo. Evidentemente, nuestras basuras, nuestros desperdicios los deben recoger ellos, que para eso los pagamos. Pero legalizarlos tampoco, no fuera que se sientan demasiado en su casa, están de paso, solo para trabajar y limpiarnos la mierda de nuestros culos. Luego, después del trabajo, que se vayan a su casa, en la colmena extraradial, que no se mezclen con nuestros hombres, que se queden allí, cara a la Meca. Cuando falte el trabajo, que se vayan, los expulsamos. Nuestra sanidad que no la usen, nuestras escuelas, tampoco, si van de parto, que lo hagan en su casa, como en su tierra, como los animales, el nacido no tiene derechos, no merece la nacionalidad de un país cristiano. Eso sí, los impuestos, que los paguen... faltaría. Sí señores, eso es lo que la emisora de sus eminencias pregona. No lo hace de un golpe. Eso lo hace poco a poco, un día una cosa, al otro otra. Todo de golpe suena mal, suena un tanto “nazi”. Así, diciéndolo todo seguido, no vende. Poco a poco, convence a los tontos, indecentes, intransigentes, subnormales o, lo que es peor, cobardes... Todo de golpe, ni a esos. Y entonces. Por favor, señores... Valoren ustedes a sus eminencias como se merecen. Unan todos los programas de su medio de comunicación, estúdienlos detenidamente y, luego... juzguen. Porque, señores, nosotros, por mucho que nos digan que queda mal, que no es así, que son ellos, somos los únicos con derecho a juzgar. Esos días ando pensando en los tiempos que se avecinan. Me gustaría equivocarme, pero, así, en frío, creo que son tiempos duros, de muerte y odio.
No he vivido tantos años como para recordar. Aunque, según parece, hay gente que dice que los recuerdos enturbian la realidad. Estos días hay cierta gente, gobernante de un país más desarrollado de lo que parece y nos hacen creer, un país muy poblado y rico, que niega una cosa como el holocausto judío. Haría reír si no viniera de donde viene, claro. Los susodichos alegan que el verdadero holocausto es el que se desarrolla en los países musulmanes. Y claro, en estos momentos, que, después de todo, son los que valen, llevan la razón, toda la razón. Hoy por hoy, no hay holocausto judío ni cristiano, pero sí musulmán. La realidad es que, para los sobrevivientes del holocausto judío, la marca que llevan es bestial, alucinante. Negar lo innegable, aparte de ridículo, es denigrante. Por otro lado, nos encontramos con el dirigente del país más “rico” del planeta, rico en armas y deuda, que dice que algunos países musulmanes están en el eje del mal, que en sus discursos confiesa que su dios lo lleva por el buen camino. Eso también nos haría reír si no fuera por que también viene de donde viene. Y eso me hace pensar en la estupidez humana... Ya ves, los alemanes votaron a Hitler... Ahora está de moda decir eso como excusa para pisotear, si es necesario, un régimen democrático. Y claro, no recuerdo por la sencilla razón de que no existía, pero leo. Y si los libros no engañan, que tal como van las cosas, todo es posible. Y digo que, si los libros no engañan, la gran guerra se originó gracias a la miopía de Chamberlain y Deladier... miopía o cobardía, según como se mire. Trotsky decía que la guerra era producto del ansia por el poder y por salir de la crisis de la primera gran guerra. Trotsky era un iluminado que siempre veía una realidad que casi nadie compartía. Un iluminado que vio claramente el desafuero Hitler y su escapada económica para delante. Un tipo curioso el tal Trotsky... de vez en cuando acertaba. Y digo todo eso porque ahora, también se ha puesto de moda recuperar la memoria del chamberlismo, de la derrota previa, de la bajada de pantalones. Lo que no está ya tan claro, es donde está el chamberlismo y donde el hitlerismo. Si estudiamos la historia con frialdad, el chamberlismo está en el mundo musulmán y el hitlerismo, en el occidental. El país arruinado, el que necesita esconder su deuda con la escapada para delante sin fin, el que tiene más dólares en la calle de lo que vale su país, son los EEUU. Los que tienen el petróleo, los recursos y el dinero de los americanos, son los musulmanes. Los que atacan con excusas indecentes son los americanos, los que se defienden con resistencia y cediendo, son los musulmanes. Los que hacen caso omiso a los pactos de la ONU son los americanos y los que se apoyan en ellos para evitar lo inevitable son los otros. Las bombas las ponen los americanos y los muertos, los musulmanes. Y Chamberlain tuvo que dimitir. Y un colega suyo, sin el respaldo directo de las urnas, tomó el relevo. Un hombre que se caracterizaba por decir que la raza blanca era superior, que los negros eran inferiores genéticamente y los hindúes solo servían para obedecer a los anglosajones (textual.) Y me pregunto si no hemos tropezado con alguien así en Irán, con un nuevo iluminado como Churchill. Con un tipo que es capaz de decirle al nuevo nazi, que está hasta las pelotas de hacer el gilipollas. Un tipo que juega a ser el nuevo héroe, con su dinero, su petróleo, su inmensa minería, su siderurgia. Y, sobre todo, que su petróleo, esta vez, lo tiene bien repartido entre la China y Rusia. Y esos no se dejarán robar así como así. Pero Irán no sólo es eso. Irán es autosuficiente... Y eso jode, jode mucho. Y ya sé que todo eso está cogido por los pelos, ya sé. Ya sé que las comparaciones son odiosas, ya sé. Pero se parece tanto que... ando muy acojonado. Cada vez que en el mundo hay un cambio de orientación, éste conlleva crisis y desestabilización. No hay generación humana que no haya experimentado en su piel uno o dos cambios de estos. Lo que puede ser, es que los vivan con más o menos intensidad; que los conflictos inherentes a ello, puedan afectarles más o menos traumaticamente. La gran guerra europea fue eso, una guerra que marcó y trajo la desgracia a millones de personas con muerte, desolación y pobreza. Aparte, hubo epidemias y hambruna que, por falta de medios, provocaron el doble de mortandad que la guerra en sí misma. La segunda gran guerra llevó la tragedia a más de medio mundo, desde la India hasta América, pasando, como no, por Europa. Y así, en todos los tiempos que se recuerdan, desde Babilonia hasta nuestros días, el desarrollo ha ido precedido por el desastre. Vivimos una etapa a la que le llaman “globalización”. La gente habla de ella con despreocupación, sin apenas temor. Se da por hecho y, desde mi punto de vista, así es, que es un fenómeno inevitable, que conllevará un reparto de riqueza más global... Y es así por mucho que nos empeñemos en no ver. Por mucho que las cifras y estadísticas digan lo contrario. Y es que una cosa, son los balances contables y otra, la venta de frutos secos. Hoy, nuestra sociedad está en crecimiento contable y en decrecimiento de consumo. Cada día hablo con centros de venta de innumerables ramos, con barómetros de lo más variopinto. Todos coinciden en lo mismo... Se vende menos, se consume menos. Somos más y gastamos menos. Incluso las tiendas de chuches venden menos y, lo poco que se vende, produce más endeudamiento. La gran incógnita es... ¿Qué haremos con nuestro estado de bienestar? ¿Qué diremos a los inmigrantes llegados en esos últimos diez años? ¿En qué trabajará la gente que, habiendo entrado en nuestras fronteras, sólo saben y pueden crear productos que se fabrican en el tercer mundo? Éste es el reto de la globalización, el nuevo conflicto que ha de venir y dio un aviso en Francia hace bien poco, Un conflicto que nuestros gobernantes ni saben ni quieren ver. Que nos puede estallar en las manos y dejarnos hechos unos zorros. Dicen que van ha dejar las armas. Dicen que hay negociaciones y éstas van ya por buen camino. Dicen que las concesiones son la ruina del estado de derecho, eso también lo digo yo. Dicen que todo pasa por aceptar el derecho a la autodeterminación. Dicen y dicen y dicen... Y nadie sabe nada. El gobierno de España no suelta prenda. El principal partido de la oposición anda de culo, lo cual es muy sano porque, de saber ellos algo, ya lo estarían boicoteando. Esos no son de fiar, no son de confianza. Son capaces de vender el país por un plato de lentejas y por subir al poder, son capaces de romperlo. Que eso lo reconoció hasta el Ansón. Y eso es como lo del Estatut, el dichoso Estatut, que ha quedado en agua de borrajas, que Catalunya era una nacionalidad según la Constitución, y ahora ha quedado como preámbulo, que lo de la financiación ha quedado como estaba y lo único que se ha conseguido son los tres mil millones que el anterior gobierno debía, eso sí, pagaderos en cómodos plazos. Tanto follón para eso. El PP le está haciendo un favor a ERC. Lo está ayudando a demostrar que llevaba razón cuando decía que el país no nos quiere, que tan solo nos quiere por el dinero y, que para eso, solos estamos mejor. El PP, con la manía de aguar la fiesta, incluso va en contra de un Estatut igualito que el anterior. Y eso solo puede ser por dos razones, a saber: 1ª - Que, como siempre, no leen, que la lectura no va con ellos. 2ª - Que tienen mucha mala leche y, eso, todos sabemos que trae disgustos. Ahora solo falta que el Reino Unido devuelva Gibraltar para que ellos crean que eso demuestra la debilidad del gobierno para con Ceuta y Melilla. Y lo de la ETA, que todo parece indicar que va a quedar con lo del derecho a la autodeterminación. Y digo que parece, porque los presos siguen donde están, los jueces también y los fiscales siguen haciendo su trabajo. ¿Y los etarras? Pues salen cuando han de salir según la ley, como en tiempos del gran mentiroso. Entonces... ¡Qué demonios! ¡Si la declaración la firmó el PP! Claro, lo que es de suponer es que firmaron sin leérsela, para variar, claro. ¿Quién la iba a leer? ¿El Zaplana? Si éste confesó que solo estaba para ganar dinero. ¿El Acebes? Ese con la cara paga, solo lee lo que su jefe le dice y, encima, mete la pata. ¿El Rajoy? Ese solo lee lo que él escribe. Cuando los demás hablan, se larga. ¿El jefe? Ese seguro que cuando lo iba a leer, se dio cuenta que estaba en inglés, hizo como si lo entendiera... Y firmó. Firmó la declaración del derecho a la autodeterminación de los pueblos y no se la leyó. Felipe, el otro gran mentiroso, no hubiese firmado. Y mira ahora lo que uno consigue por hacerse el chulo. Aznar ha hecho dos cosas bien, lo que nunca sabremos es si se arrepiente de haberlas hecho. Una es firmar la susodicha declaración y otra es no presentarse a la reelección. Y esa última no la nombro con recochineo, la nombro con sinceridad. En una democracia, nadie debería perpetuarse más de dos legislaturas y eso, ese hombre lo vio claro. España se escribe con eñe, igual que español.
En Catalunya también existe la letra Ñ. Se utiliza en muchos casos. España, en catalán, también se nombra y escribe España, igual que español e igual que muchas otras palabras. Hay mucha gente que se pregunta él por qué los catalanes o, muchos de nosotros, escribimos Catalunya en vez de Cataluña. Y eso lo hacemos mientras escribimos en castellano o español, para el caso, tanto da. Buena pregunta, sí señor, muy buena. Es un tema sencillo, tan solo es una palabra y, la sangre, por una simple palabreja, nunca llegará al río. Claro, esa pregunta no la puedes hacer a un castellano-parlante. Para él, es difícil de entender una cosa así. Primero, porque lo escribe gente abierta y sin complejos. Eso hace que, si es avispado, descarte enseguida un intento de diferenciar la identidad. Por lo menos, ese no es mi caso.
Cuando hablo a un extranjero, que no a Giovanni, ya que no lo considero como tal, digo Cataluña. Cuando hablo con un español como yo, digo Catalunya. Sí, ya sé que eso es imposible, que Cataluña y Catalunya se pronuncian igual. Ya sé que parece increíble, pero es así. Y eso se demuestra cuando digo Girona en cambio de Gerona. Y en eso si que no hay duda, puesto que se pronuncian de distinta manera. Uno tampoco se cabrea cuando un castellano-parlante pronuncia Sabadel en cambio de Sabadell. Eso sería como pedirle a un francés que dijera “roto” en cambio de “gggrto”.
Pues, pensando en ello, llegué a la conclusión de que escribimos Catalunya, por la sencilla razón de que nos sentimos españoles. Si consideráramos lo español como extranjero, escribiríamos Cataluña, pero es que yo me siento como en casa y lo escribo como en casa. Y cuando hablo con un vasco de Bilbao, pues le digo Bilbo porque es Bilbo y todo eso porque lo considero tan compatriota como un leridano o sevillano. Y eso me hace pensar en la OPA. Sí, en la OPA. ¿Por qué nos hemos de preocupar tanto si Endesa es española, alemana, belga o italiana? ¿Tan importante es? ¿No somos europeos? ¿Qué importancia tiene que Endesa sea propiedad de un grupo europeo? Creo que hay mucho patriotero barato por ahí.
Y ahora no oigo a doña Esperanza quejarse de que Endesa va a manos extranjeras, no la oigo. ¿Qué extraño, no? Tampoco oigo quejarse al patriotero aquel que habla tan profundamente de Españñña con muchas eñes. El de Terra Mítica que se embolsó unos cuantos millones y la dejó en bragas, a su Terra Mítica y a los valencianos que la pagaron y que ahora no cobran ni las facturas de su limpieza. Pero ahora dice que su Terra Mítica no funciona porque los catalanes de Port Aventura le hacen competencia desleal. Según él, no es porque está montada con el culo donde cristo perdió el gorro, no, no es eso, sino que la culpa es de los catalanes.
Y lo siguen votando... Ayer todos pudimos observar lo ocurrido en Zaragoza. La vergüenza de lo ocurrido, probablemente, traspasará las fronteras de nuestro país. Los partidos del Barcelona se ven en medio mundo, es una de las emisiones preferidas de los chinos y japoneses, también se ven en media África, en la que tiene televisor, claro. Mañana, todo turco que conecte el satélite deportivo, verá las imágenes. Bueno, no pasa nada. Según el sonriente entrenador del Real Zaragoza, eso no tiene importancia, eso pasa en todos los sitios. También, según un sosegado jugador del mismo equipo, Samuel Eto’o hizo teatro. Me pregunto si tenía todo el derecho para hacerlo. Yo pienso que hizo bien, que si todos hiciesen lo mismo, los clubes se obligarían a exigir menos salvajismo a su afición. En Barcelona también pasa, menos, pero también. La diferencia es que allí (aquí) la gente se levanta y, mirando a los energúmenos racistas, los silban hasta hacerlos callar. La diferencia, en este caso, es sustancial. A eso, en Catalunya le llamamos “tarannà”, que en castellano, la traducción perfecta sería “forma de actuar”. A mí, el fútbol me la suda, que el Barça gane la liga, también. En todo caso, me molesta el follón que ello comporta. Lo que ya no me la suda es lo que ocurre y ha ocurrido. Lo que me molesta, es la forma de actuar de un club “deportivo” y su afición, la excusa, el recochineo y la vergüenza ajena a la que debo someter mi intelecto de hombre. Estudio el crecimiento económico de América latina. No me sorprende. Venezuela y Brasil la abanderan, Argentina está saliendo rápidamente del pozo y comienza a crecer. Lo curioso, es que dicho crecimiento se desarrolla a espaldas del gigante del norte y del FMI. El crecimiento es sostenido. En el caso de Venezuela, dicho crecimiento va acompañado por una política social muy vanguardista y parecida a la europea. Las empresas venezolanas deben regularizar la situación de sus trabajadores y deben pagar impuestos sociales, sorprendentemente, el crecimiento venezolano ya no se basa en el petróleo, el crecimiento es global. Se está creando una estructura industrial y empresarial desconocida por aquellos lares. En Brasil, el gobierno está avanzando paso a paso con un sistema parecido, sin petróleo, a espaldas del FMI, pero al ser una Nación tan inmensa, dicho crecimiento se hace con mesura. El caso argentino tiene más delito. El partido gobernante ha cambiado de rumbo, se ha socializado y le ha dicho al gigante que sí, que muy bien, que será buen chico pero a su manera, que si no le gusta, que se busque otro tonto. Perú está en la cuerda floja. Ecuador está intentando ponerse al día y, para ello, le ha dicho al FMI que cambie de dirección. ¿Y Chile? Pues Chile las está viendo venir. Chile ni debe ni le deben y, por tanto, está esperando a ver por donde suenan las campanas. Hace muchos años, en La Habana, estaba hablando con unos “intelectuales”. Estaban cabreados y con razón. Hablábamos del dólar, de Miami... Les dije que no miraran tanto al norte, que igual, la sorpresa y el cambio venían del sur, que la salvación como Nación independiente y socialmente avanzada podía venir de Europa, del Euro y del Sur. El tiempo me está dando la razón. El problema es que el gigante está herido de muerte y eso es terrible. Nunca, en los EEUU, un presidente y su camarilla habían puesto su país y, por ende, al mundo entero, en la cuerda floja por intereses económicos propios.
Y eso no era previsible pero ha sucedido.
El dólar está suspendido y soportado por un hilo. La lógica decía que el dólar debía deslizarse suavemente sin caer. Las fuerzas económicas debían hacer que su caída no fuera traumática, que el cambio económico mundial se hiciera suavemente. No ha sido así.
Al dólar lo aguantan los asiáticos, árabes y europeos. Los primeros se han dado cuenta del desastre y quieren crear su euro-moneda, los segundos están hasta los cojones e Irán está a punto de crear su petro-euro para comerciar con China, India y Rusia. ¿Y los europeos? Pues esos como los chilenos, pero con la ventaja de que tienen la carrera hecha, esos ya tienen el Euro y, con éste, hacen y deshacen, es sólido, estable y lo tienen muy controlado. El dólar, en el fondo no vale nada. No vale ni un real brasileño. Todos los EEUU juntitos no pueden pagar los dólares que hay en la calle. Y los japoneses, chinos e indios que los tienen, los quieren utilizar para comprar minas y pozos petrolíferos, cosechas y barcos mercantes, destructores y submarinos... El dólar se soporta porque a los asiáticos les interesa que los americanos sigan comprando y gastando. Mientras, con demasiada rapidez, están creando un consumo interior muy potente, como América latina. Cuando este consumo sea suficiente, ni puñetera falta les hará mantener al gigante. Y lo peor es que éste lo sabe y morirá matando. El mundo está cambiando tan rápidamente que, como se descuiden, Fidel verá morir el sueño de Henry Kissinger, su peor enemigo. Y ese, puede ver triunfar al otro.
Y eso ya sería la leche.
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UN GATO EN EL BALCÓN
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