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Casi cada día, en el trasbordo de Urquinaona, coincido con una rubita que si se hubiera presentado para mis España, ganaba de calle. Lo digo porque es preciosa y, ayer, viendo las mises por la tele, tuve un susto de no te menees. Hay que tener huevos. Si hemos de ser sexistas, pues seámoslo con todas sus consecuencias. ¡Qué coño! Hoy pienso en la ley educativa. El PP, realmente está como Al Qaeda. Sólo le falta echarse al monte, como dijo que haría Girón de Velasco cuando no se aguantaba ya ni los pedos. Ahora, con eso de la solidaridad nacional, frente a la posible e hipotética negociación con los asesinos, no se les ha ocurrido otra cosa que quejarse de no haberse enterado antes, que el juez pediría dinero al Otegui. Dicen que el gobierno los debería haber avisado. Eso hace pensar en lo que ellos creen que es la independencia judicial. Igual pretendían que el juez, un rato antes y, con la gente en la sala, después de escuchar los alegatos, llamara corriendo al ministro, ese a Zapatero y, ese, corriendo, organizara un consejo de ministros para, luego, llamar al Rajoy, ese debería reunir, cagando leches, a la cúpula del PP y avisar al jefe, dar el visto bueno y llamar al Zapatero. Luego, ese llama al juez dándole el sí definitivo. El juez, ya más tranquilo, dictamina y espera las alegaciones de los abogados, alegaciones que no deberían servir para nada, claro.
Sí señores, se lo crean o no, eso es el PP y por esta “gente” hemos sido gobernados.
¡La leche! Dicen que esto es fidelidad en la lucha contra el terrorismo. Eso lo dicen mientras el mundo entero anda buscando a los de Al Qaeda. Y ellos, una mochila y un mochilero que, por lo visto, posee la clave del problema. Para ello no dudan en pensar que hay un contubernio, vete a saber que clase esta vez, entre el mochilero, la Guardia Civil, la policía, los etarras, el Carod, el Zapatero y los de Al Qaeda. Y todo eso para que se apruebe la mierda de Estatut que nos quieren endilgar. ¡La releche! ¡Pero no! Ellos, antes, creyeron lo que les dijo su líder, el borracho. Y se fueron a buscar terroristas, bombas atómicas y bacteriológicas en el centro de Bagdag, no fuera caso que estuviesen allí. Para ello montaron una guerrita sin contar con nadie, sin preguntar a nadie, sólo con los pies sobre la mesa. Unos pies que ni la Lola , con todo su arte, los haría comestibles. Hoy me entero que el Bono se larga antes que lo larguen, el Bono y unos cuantos más. Pues muy bien. Los que creen en la unidad indivisible por cojones, que se larguen por cojones, que por cojones, los nuestros, que estamos hasta los huevos de ellos. Mi menda está muy de acuerdo en compartir escalera con el moro del quinto, el facha del tercero y el zulú del cuarto. Pero, de aquí que me digan, a que cole he de llevar mis hijos, cómo decorar mi casa y que pague los desperfectos de la escalera sin ver la factura, hay un mundo. Todo tiene un límite y los fachas de este país han llegado al suyo.  Estamos a punto de perder una civilización enterita, y no nos damos cuenta. Nuestro bienestar y comodidad por encima de todo, por descontado. Por encima de la moral, del futuro, de la vida... Una sociedad necesitada de líderes es una sociedad cobarde. La historia se repite con machaconería. Primero Irak, ahora Irán, después, vete a saber. ¿Quién frenará al nuevo nazi mesiánico? ¿Serán los chinos? ¿Los chinos unidos con otros asiáticos? ¿Los chinos con los rusos? Los europeos, seguro que no. Esos, en todo caso, serán carne de cañón. Seremos la carne que arderá con los árabes. ¿Nos lo merecemos? Indudablemente. Alguien lo frenará y, esta vez, el mundo arderá de verdad. Nuestro mundo. La historia se repite. La diferencia es que, esta vez, las armas que se barajan son atómicas, que los norteamericanos están dispuestos a utilizarlas por segunda vez y que los demás, también las poseen.
Mientras matan, hablan de futuro y esperanza. Nadie, en su sano juicio, puede hoy, hablar de futuro con esperanza. Se engrasan cañones, se preparan mísiles, se condena todo lo que no es ortodoxo para una manera de vivir. Venezuela está saliendo de su endémica crisis. Los nuevos venezolanos comienzan a notar el crecimiento económico, crear nuevas empresas, sentir en su propia carne las mieles de la medicina y educación gratuita. Mientras, cien buques de la marina norteamericana navegan cerca de sus aguas en forma amenazadora. Irán se rebela, está harta de su demonización y desea poseer la energía y arma que poseen sus competidores. Los norteamericanos amenazan, ellos son los buenos y, por ende, los que deben decidir quienes pueden poseer y quienes no, la tecnología. Más de cien buques de guerra amenazan las costas iraníes, mísiles y bombarderos con cabezas nucleares y ojivas radioactivas son preparados para defender el “bien” y arrasar el “mal”. Amenazas descaradas... - Si no haces eso, te bombardearé. - Si quieres medicina y educación gratuitas para tus ciudadanos, eres malo y populista. Tanto en Venezuela como Brasil, por primera vez, la tendencia hacia la desigualdad social ha cambiado de signo. Cada año hay menos. Por lo visto, eso es malo. Lo que se estila es todo lo contrario. Lo que se estila es lo que ocurre en los EEUU y Europa. Cada día existe más riqueza y desigualdad social. Sacrificamos nuestro bienestar social para mantener nuestro estatus económico. En fin, una quimera. Los imperios ya no son como antes. Los imperios no duran ni tres generaciones. Mientras la desigualdad social aumente, la paz y bienestar son imposibles. Pretender lo contrario, más que erróneo, es criminal. El hombre que atenta a la igualdad social comete un crimen, ya que es el causante de pobreza, muerte, desgracia y, por último, caos. Destruye las ideas y sentimientos humanos hasta convertir a éstos en bestias. Hoy los hombres revolucionarios que pretenden luchar por la igualdad, ya no tienen armas de juguete para defenderse de la opresión. Ahora pueden disponer de armas demoledoras, tan bestias como las de sus opresores. No es buena política ir amenazando con chulería prepotente. Los iraníes han descubierto que, de abandonar sus ansias nucleares, igualmente serán atacados y sometidos. Los venezolanos saben que el imperio no puede permitir su ejemplo. No puede permitir que su sistema triunfe, que en Venezuela, la gente, dentro de treinta años sea más culta, rica y longeva que los ciudadanos del imperio. Tampoco puede permitir que los brasileños dispongan de escuelas estatales gratuitas y de calidad. Tampoco que Argentina salga de la crisis a espaldas del FMI. Eso sería demasiado, dicen. El mundo se les escapa de las manos y eso no lo pueden permitir. Morirán matando, pero morirán. Nada hay tan seguro como eso. Lo terrible es que si yo fuera iraní, atacaría primero. Dicen que, cuando sabes que la confrontación es inevitable, el primero en dar, tiene más posibilidades de sobrevivir. Eso es lo que enseñaron los israelíes con sobrado éxito. La religión musulmana es la que más crecimiento tiene en el mundo. A primera vista parece un crecimiento exclusivamente demográfico. No es cierto. Su religión crece demográficamente y, a la vez, conquista adeptos. Los conquista por los lugares donde emigra. Los católicos, en España, decrecen. Mientras, cada día hay más musulmanes de origen europeo. El choque de culturas es inevitable a no ser que nos dejemos de mirarnos como cultura basada en una religión. Tal vez, la solución pase por la absoluta laicidad escolar y laboral. En Francia, los alborotos no fueron producto de un choque cultural, sino de uno económico. En Francia está prohibido todo signo religioso en las escuelas, incluso están prohibidos los crucifijos. Creo que ese es el único camino que queda seguir.
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UN GATO EN EL BALCÓN
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