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UN GATO EN EL BALCÓN

CARTA DE LA TIERRA

 

 

    No lo odio, tampoco le tengo manía. Si no existiera, ¿de quién me reiría?

    Mariano demuestra una vez más que no tiene cultura, ni criterio, pero sí facilidad en provocar burla.

     Me gustaría conocer a ese primo suyo, ese que consigue reunir en Sevilla, sin que nadie se entere, a los diez cerebros más luminosos del orbe -vete a saber qué orbe- para que le descubra a su famoso primo que si no se puede conocer el tiempo que hará mañana, cómo va a saberse a trescientos años vista.

     Mientras, el más acerbo defensor de la no-existencia del cambio climático, se apresta a discutir con sus vecinos la propiedad del Ártico cuando ya no quede en él ni uno de sus cubitos.

    A Mariano, lo que sí debe reconocérsele es su independencia con respecto a su prócer, porque la suelta sin pedir permiso al embajador USA ni consultar con los comisarios políticos que dejó aquel.

    Luego, claro, deben salir todos a defenderlo, a decir que lo apoyan sin rechistar. De lo que sucede después en comandita ni se habla, solo se imagina...

    - Pero Mariano, que le estás poniendo la alfombra a Alberto. Como sigas así no habrá quien lo pare-

    Y eso no pueden permitírselo, lo dejó bien claro el jefe antes de dejarles el entuerto.

    - Cualquiera menos el rojillo- dijo.

    Y es que Don Alberto -que ese si que tiene derecho al Don- con el lío que ha montado en la cañada que, aun no siendo suya, su prolífica mente ya la ha imaginado urbanizada, debe estar pensando que una buena solución a su problema pasa por lanzarse a un ruedo más ancho, guste o no al mentiroso.

    A Mariano le dijeron sus “asesores” que debía mantener una posición internacional-liberal con beligerancia. Y Mariano se ha pasao, se hizo un lío de palabras, no entendió demasiado el complicado mensaje, sobre todo lo relativo al internacionalismo y la cagao.

 

    Pero bueno, mientras Mariano discute con sus asesores sobre si el maldito cambio existe o no, yo les dejo un interesante enlace: CARTA DE LA TIERRA.

    A los ultraderechones no, claro. Que esos aun piensan que los nuevos ciudadanos no deben aprender a respetar al prójimo ¿Cómo van a creer eso los seguidores de Rouco y la COPE?

 

    Mientras abren el enlace podríamos hablar del ridículo internacional que están haciendo nuestros jueces.

    Por lo visto, de la noticia y el vídeo se ha enterado medio mundo, como también que los “jueces” españoles dejan libres “con cargos” a los energúmenos que apalean a inmigrantes y solo los acusan de faltas.

    Ahora los políticos se agarran la cabeza, se tiran de los pelos... ¿cómo es posible?, se preguntan.

    Don Mariano -ese si que es Don- sabe perfectamente que no es un caso aislado, que, en todo caso, lo de aislado es que el juez se decida a actuar como corresponde. Lo normal es que esos tíos anden por la calle reincidiendo sin más, para luego tomarse unas birras con sus amigotes, burlarse de la justicia, perdón, de la “judicatura” española regodeándose con sus valientes hazañas.

    Y es que nuestros “jueces” son lo que son. O sino entérense del lío que se lleva Doña María con las señoras maltratadas.

    Parece ser que a Doña María nunca le deben haber partido la cara, amenazado de muerte, o esperado en el portal de su casa para decirle que tenía propietario.

    Y es que a Doña María, lo que de verdad le preocupa no es la justicia, sino el trabajo que conlleva ser justo.

 

 

LA TERCERA GUERRA

 

    Bush habla de la tercera guerra mundial.

    ¿Se le habrá ido la olla?

    Cuando este hombre habla de geoestrategia política todo es posible, tanto que se haya ido de la lengua como que sea un último y desesperado mensaje.

 

    Irán y Siria son la excusa. Irak ha sido un fiasco económico de proporciones gigantescas, en la que el gigante está empantanado y sin posibilidad de éxito, a no ser que amplíe el campo de batalla hasta unos límites que ni él conoce.

 

    Bush no habla como presidente de los EEUU, ni Clinton ni él lo han hecho nunca, sino como portavoz de las grandes corporaciones energéticas.

    Rusia, en plena recuperación tecnológica, económica y diplomática, está empujando a dichas corporaciones fuera de los lugares conquistados en los comienzos de la guerra de Afganistán.

    Mientras los europeos discuten si Rusia forma o no parte de Europa, adquieren su gas y petróleo, negocian acuerdos tecnológicos de gran envergadura y crean sociedades mixtas para la extracción y conducción de la energía; la misma que las grandes corporaciones norteamericanas pretendían vender a China e India, o, en otro caso, embarcarla a los EEUU a través de Afganistán y Pakistán.

    Rusia vuelve a ser la que decide en el Cáucaso, sus reservas ya no atravesarán Georgia para ir al Oriente próximo y ser embarcadas en el mar Rojo. También ha desplazado a la diplomacia norteamericana de las repúblicas asiáticas pertenecientes a la antigua URSS. El ejército norteamericano instalado como avanzadilla en ellas, y bajo la excusa de la guerra de Afganistán, ya solo está por la excusa; la ingente suma de dinero invertida no ha servido para nada, las bases militares, aisladas y separadas de sus centros sólo sirven para vigilar y controlar el norte de Afganistán, no para defender unos gaseoductos y campos de extracción en manos de Rusia. Ahora las corporaciones sólo pagan, ya no cobran, y la factura es inmensa.

    La guerra de Irak, si el resto de las fichas del gran dominó no caen, no ha servido para nada, solo para gastar una ingente suma de dinero y para que su prestigio se derrumbe definitivamente.

    Irán puede ser el nuevo campo de batalla entre las dos potencias, el gigante decreciente, y el durmiente que empieza a despertar de una pesadilla.

    Japón vende su tecnología, India su química, China busca un nuevo gran cliente y ellos tienen toda la energía que necesita. Europa y Rusia pueden ser un buen negocio para ellos, y más ahora que empieza a ser una necesidad diversificar. El dólar vale poco y todo parece indicar que aun valdrá menos, es fácil de falsificar y su emisor no puede fabricar más sin arriesgarse a romper la baraja. El americano medio no puede consumir tanto como antes ya que las importaciones se han puesto por las nubes, y el yuen cada día se pondrá más caro.

 

    Irán es intocable, Rusia necesita el camino de sus gaseoductos expeditos, y tanto ellos como China tienen buenos negocios con ellos, sobre todo con su petróleo. China cuenta con él, lo necesita como sea y no puede prescindir de su consumo.

 

    ¿Y las corporaciones?

    Esas no conciben el decrecimiento, necesitan nuevos mercados y más materia prima, si no crecen mueren, no saben hacer otra cosa. La economía del gigante padece de un hambre patológica.

    Las corporaciones, tanto la militar como la energética necesitan una guerra, y esta vez muy grande. Hay demasiado territorio, demasiado poblado y rico, y demasiado competido. La necesitan y, además, ganarla sin otro fiasco, lo contrario sería la ruina de todo su sistema.

    Pero las corporaciones saben que los EEUU no están preparados, que ya no les quedan socios para ello y que solo dos guerritas meramente económicas han puesto en jaque al reclutamiento de soldados en su propio país. No hay suficientes hombres en su ejército y empiezan a haber deserciones. Necesitan mercenarios como el antiguo imperio, como Roma antes de caer, países enteros; los europeos no aceptan serlo, sus necesidades están en el otro bando, el Reino Unido no está ya para tanta guerra. Los países mercenarios salen muy caros, hay que entrenarlos, armarlos con la última tecnología. Solo les queda el bombardeo y la destrucción, los ataques aéreos y de misiles. Pero Rusia ya no es aquella potencia humillada, se está rearmando y creciendo velozmente y con calidad. Y China ya no es aquel país con dos mil millones de alpargatas. Ahora ya pueden destruir satélites de comunicaciones y espías con una eficacia asombrosa, su crecimiento es enorme y continuo, y en diez años poseerán un ejército tecnológicamente temible.

    Diez años son muchos para el gigante, son los que sus competidores de territorio, de energía, de clientela necesitan para situarse a su altura o superarlo.

    La tercera guerra mundial, de declarase, será pronto y la comenzará el gigante.

    Como siempre ningún contendiente físico vencerá. Los EEUU saldrán aparentemente vencedores, pero su hegemonía, riqueza y economía se eclipsarán, y las corporaciones entrarán en una gran recesión.

    Y también como siempre serán los hombres sencillos de todo el mundo, sobre todo los del tercero, los que perderán y dejarán su sangre y la poca libertad que poseen en ello. Y China y Rusia, los que prestarán, alimentarán y armarán a los contendientes, los que regularán su potencia, siempre con la amenaza de intervenir en caso de exacerbación, serán los vencedores.

 

 

TRANSIGENCIA

 

    ¿Es hacer proselitismo de una religión llevar un pañuelo cubriendo el cabello? Y de no ser así, ¿qué es religión?

    ¿No se ha convertido en religión enseñar la pantorrilla o el ombligo? ¿Llevar rastas, cresta o un crucifijo?
    ¿Es pecado cubrirse la cabeza? ¿Antisocial? ¿Peligroso, tal vez?
    ¿Puede ofender a alguno de mente sana el hecho de ver una niña con pañuelo? Y si es así, ¿a quién?

     Nos preguntamos si se debe prohibir, reprimir algo tan personal en un mundo que se considera tolerante y respetuoso para con los demás.
    ¿Es humano obligar a un niño, al que en su casa sus más próximos y primigenios educadores le han enseñado que es pecado, que si lo hace irá al infierno, comer cerdo?
    Dicen que sí, que de no ser así atentamos contra... ¿contra qué? Contra la libertad y los principios que cínicamente decimos defender, ocultando tras ellos el temor a cierta religión que, si no fuera por la laicidad de nuestra sociedad ganada a costa de sangre a raudales, sería menos intolerante que la cristiana.

    No es bueno prohibir, castigar, no dar de comer o reprimir por insano, inhumano y degradante; eso sin contar que las prohibiciones provocan el efecto contrario al deseado. Nuestra sociedad debe conseguir sus objetivos a través de la educación y la inmersión cultural.
    Y el problema, como siempre, es social; no el pañuelito en la cabeza u obligar o no a comer cerdo en la escuela. El conflicto es y será por desigualdad de oportunidades, por el hecho que un hombre tenga más posibilidades de sobrevivir como ciudadano de primera si es de procedencia europea.

    En la crisis que se avecina, no la global, -que de esa podemos hablar más adelante- el paro recaerá mayoritariamente en los ciudadanos de procedencia africana, y, con él, el hambre y miseria. En las familias numerosas los jóvenes dejarán los estudios, al entrar en paro el cabeza de familia, para buscar infructuosamente un trabajo, o, de no encontrarlo, algo en lo que pasar el tiempo de manera productiva aunque sea delinquiendo.
    Inevitablemente la ultraderecha se crecerá. Infinidad de descerebrados desocupados, blanquitos como la leche y con genética impecable, culparán de su desgracia a los nuevos ciudadanos de tez algo oscura, no tan nuevos muchos de ellos.
    Saldrá un iluminado con heridas de guerra, según él, producidas en algún atentado islamista, y creará su propio partido o corriente política, exacerbando aun más al partido ultranacionalista español. Ya no sólo será la bandera la excusa, también lo serán las costumbres, el orden y la salud de la casta.
    Si la crisis es pasajera y no enlaza con la global que se nos viene encima, entonces puede ser beneficiosa para la convivencia.

    Hoy vemos como día a día son más las mujeres magrebís que buscan y encuentran trabajo, que cogen los transportes públicos a primera hora de la mañana. Y son esas las que, como siempre, cambiarán a sus familias al percibir el mundo real, el de su entorno, el laico.
    La necesidad de mantener la supervivencia de la familia, de conseguir el mejor futuro para sus hijos, hace que la mujer entre en contacto con la sociedad.
    El mercado, el parque en el que pasean a los niños, las fiestas y eventos escolares consiguen que se introduzca y cambie impresiones con el resto de mujeres. Luego, al llegar a casa, son las que aconsejan a sus hijos y los encauzan y vigilan, las que esconden los primeros escarceos de las hijas...

    Y gracias a la educación y a una sociedad permisiva y tolerante, la historia se repite.



LA VIVIENDA DE ALQUILER

 

    España es el país europeo con menos viviendas de alquiler, y, por el contrario, es en el que hay más viviendas vacías o sin explotación.

    Carme Chacón, mujer inteligentísima, culta y lista -extraña en un poder de ignorantes-, se ha decidido por las ayudas directas o indirectas, tanto al futuro alquilado como al propietario; aun sabiendo que eso sólo hará que aumente el precio del alquiler. Imagino que la inteligente ministra desea, con esa medida, quitar el miedo al propietario rentista y hacer que la vivienda vacía entre en el mercado. El rentista se asegura el precio y el cobro, piensa que podrá aumentar el precio y, a la vez, en caso que el inquilino abandone la vivienda sin satisfacer los alquileres, el gobierno papa se hará cargo de ellos.

    Es de suponer que las ayudas solo durarán el tiempo suficiente para que el rentista se acostumbre a tener inquilinos. Después desaparecerán, ya que de no ser así, el ministro de economía, otro extraño lumbreras en el mundo de la política, las hubiese denegado.

    La estrategia es buena, se adapta a la economía de mercado, evita al Estado hacer de rentista, hipotéticamente el aumento de la oferta hará que el precio se mantenga, y las ayudas repartidas volverán a las arcas del Estado en forma de impuestos y ahorro de inversiones.

    El problema radica que, aun bajando los precios de la vivienda de segunda mano, al rentista le sale más a cuenta vender que alquilar, ya que al posible inquilino le es imposible pagar un alquiler en consonancia con el valor de la vivienda para su explotación como negocio. Debido a ello el propietario pondrá un precio inasequible, con el agravante que a muchos ciudadanos, los que quedan fuera de las ayudas, les será imposible mantener el estatus de inquilino. Ancianos pensionistas, matrimonios jóvenes que no han podido adquirir y viven de alquiler, inmigrantes... a todos ellos se les aumentará el precio de su vivienda. La ley de la oferta y la demanda no funciona en lo que respecta a la vivienda. Demasiado cara como negocio, poco interés en alquilar y la falta de costumbre lo imposibilitan.

    Las ayudas solo servirán para que los administradores sean presionados por los actuales rentistas para aumentar los alquileres, el resto de los propietarios harán caso omiso a los beneficios de las ayudas, ya que nunca tuvieron interés en alquilar.

    Una pareja de pensionistas, una de inmigrantes con el contrato caducado intentarán ser cambiados por una de jóvenes con ayudas y garantías, y con el precio readaptado en relación a éstas.

 

    Por otro lado vemos como los ayuntamientos entran en una fase de recesión impositiva. En alguno de ellos su única entrada de dinero es la construcción de viviendas, y, eso, unas veces por agotamiento del espacio, y otras por la desaceleración de la construcción se ha terminado. La solución debería pasar por gravar de manera gigantesca la vivienda vacía, construida solo especulativamente. Eso activaría el mercado del alquiler y se convertiría en un balón de oxígeno para los ayuntamientos. La vivienda especulativa entraría en el mercado y los precios se mantendrían, ya que ante el riesgo de pagar el impuesto el propietario no esperaría.

    La solución es traumática y muy difícil, ya que los ediles viven íntimamente asociados a los constructores y banqueros, son parte de los mismos o, incluso, ya se han convertido en propietarios especuladores. No debemos olvidar que dicha creación impositiva haría tambalear muchas hipotecas tomadas solo con ansia especulativa.

 

CRISIS BANCARIAS

 

    Hace bastantes años que estaba cantada la crisis hipotecaria norteamericana, lo que no era de esperar es que los bancos europeos cayeran en dicha trampa. Las condiciones que imponen los distintos bancos nacionales a la banca particular deberían hacer imposible que ello sucediera. Y ahora vemos con asombro lo ocurrido al Northern Rock.

    Parece ser que dicho banco ha prestado más dinero que el que debiera. Según el gobierno británico no es así, pero a estas alturas, ¿quién se cree un gobierno que miente como norma?

    The Sun dice que el banco ha estado haciendo hipotecas de un 125% más del valor de la propiedad, pero ¿quién se cree a un periódico famoso por su falta de credibilidad?

    Los medios de comunicación, el gobierno y, ahora, la banca de la Gran Bretaña, últimamente adolecen falta de credibilidad.

    Se considera que los clientes que tienen depositado dinero en dicho banco, -menos de la mitad, ya que del 1.500.000 de clientes, 800.000 son deudores- solo un 5% ha retirado su dinero. Y eso se ha conseguido gracias a la inyección de capital del Banco de Inglaterra, lo cual -a un ignorante como yo- demuestra que el banco no disponía de fondos ni solvencia, lo contrario que dice el ministro de economía británico.

    El octavo banco británico resulta ser el quinto en concesión de hipotecas, y solo esto ya resulta paradójico.

 

    Ayer, hablando con un importante consejero financiero, descubrí que muchos bancos españoles poseen títulos hipotecarios estadounidenses. Me decía que la banca también busca los beneficios en operaciones de riesgo. Y le pregunté si la adquisición de títulos hipotecarios basura estadounidenses era una operación de riesgo o una estupidez; porque en lo que han invertido dichos bancos es en hipotecas basura.

    Curioso que algunos bancos españoles hayan traspasado el Atlántico para hacer lo que aquí consideran impensable. En España, actualmente se presta en hipoteca entre el 40 y el 45% de la renta familiar, aunque la banca considera el 25 como ideal sobre una tasación real con tendencia a la reducción. En los EEUU se han llegado a prestar hasta el 150% del valor de una vivienda, ya de por sí excesivamente cara, a núcleos familiares sin ninguna entrada económica demostrable, eso sí, con intereses de usura, que por eso son tan atractivos como operación de riesgo.

    Dichas empresas crediticias creyeron que el precio de la vivienda seguiría creciendo sin parar, una idea más estúpida que errónea, porque todo el mundo sabía que los precios estaban hinchados por demasiadas razones, no solo una; y cuando esto sucede el precio tiende a bajar más rápido de lo controlable.

    Como resultado, la crisis hipotecaria estadounidense, aun siendo inapreciable su peso sobre la banca europea, puede despertar un descalabro latente. Las hipotecas dudosas europeas pueden convertirse, ante una etapa de reajuste económico severa, en hipotecas de alto riesgo, con el “agravante” que el valor embargable puede ser inferior a la deuda. Lo malo se convierte socialmente en bueno, ya que las viviendas embargadas siguen siendo habitadas por los embargados ante la imposibilidad de su venta, renegociando eternamente un imposible pago.

 

    Nada peor para la economía de una sociedad –las crisis, a partir de ahora, serán tan globales como la economía- que la banca pierda pie, y eso es lo que puede pasar.

 

"NO NOS ABANDONEIS"

 

    Esta mañana, hablando con un buen amigo madrileño, me comenta el gran trabajo que tienen durante las vacaciones los trabajadores sociales en Madrid, en particular los de las casas de acogida de niños abandonados. Y no es que me sorprenda, ocurre que no había pensado en ello, como tampoco me horroriza, ya pocas cosas deben hacerlo.

    Y no es que sea solo en Madrid donde existe este problema, sino en toda la geografía nacional, peninsular, europea... Sí, solo en Europa y los EEUU, porque en el resto del mundo los niños abandonados son tan solo un problema policial o de algunas ONGs. Aunque, según parece, en los EEUU los gobiernos de algunos estados tampoco se preocupan demasiado, siendo entonces las diferentes iglesias las que lo hacen y alguna que otra asociación.

    Parece ser que el entorno inmigrante sudamericano, en contra del magrebí, -sin ánimo de generalizar- es, en proporción, el más proclive en abandonar niños, sobre todo niñas.

    Mi amigo, escandalizado, me comenta que durante las vacaciones no solo se abandonan perros y ancianos.

    ¿Qué hace que se abandonen tantos niños en tiempo vacacional, sobre todo del mundo inmigrante?

    Los padres consiguen un vuelo a Lima, Quito, la Paz... y abandonan sus hijos con la pretensión de recogerlos a su vuelta. Saben que se los devolverán, dado el gran gasto y problema que representa para la administración mantenerlos; como también que, si no hay maltrato muy visible, los jueces españoles, para variar, hacen como que no se enteran; o, peor, son tan estúpidos que de verdad no se enteran.

    Y me pregunto si la administración, para escarnio suyo y de la sociedad en general, no debería publicar unos anuncios parecidos a los que se editan antes del verano para evitar que se abandonen perros gatos y caimanes. Podrían salir las imágenes de unos encantadores abuelitos y sus nietos con el lema:

"no nos abandonéis".

    También existe la solución de publicar la  foto y el nombre de los jueces que obligan a los centros asistenciales devolver los hijos, haciendo caso omiso del consejo de los psicólogos; esa si que sería la solución definitiva; algunos jueces se lo pensarían antes de dictar las estupideces que suelen, o cambiarían de oficio antes de reconocer lo idiotas que son, y bastantes padres dejarían de abandonar a sus hijos ante un previsible proceso judicial.

 

    Aun hay gente por esos blogs de dios que, con una mal contenida rabia, consideran indecente a Zapatero, y no por lo que ha hecho o dejado de hacer, sino porque ganó las elecciones.   

    Nuestro presidente no es santo de mi devoción. Soy catalán. Y un hombre que miente al hablar de inversiones, que hoy promete y mañana olvida, que aplaza con estúpidas excusas un traspaso pactado, que traspapela el dinero que se debe de hace diez años y prometió hace dos, que pacta con la derecha nacionalista el desmontaje del Estatut a cambio de favores inconfesables, que aun no ha devuelto los papeles, fotos y recuerdos sitos en Salamanca a las familias expoliadas no es, para mí, un buen gobernante.

    Pero es el único que tuvo los redaños suficientes para decirle a Bush que no, que retiró su ejército del engaño, y que devolvió la dignidad a los españoles que creemos en ella.

    Y me pregunto cómo se puede preferir la guerra a la paz, la traición por un plato de lentejas, a una paz arriesgada, incómoda, pero paz. Cómo se puede preferir a un estúpido que se jacta de ir a 180 Km. por hora y medio borracho, que vende su país por un sueldo fijo, que obliga al gobierno comprarle una medallita norteamericana y que se asocia con mafiosos.

    Pero la derecha española parece que se mueve, que se fragmenta ante su previsible derrota electoral por no haber sabido, a falta de voluntad y valentía, desprenderse del fanatismo y el ultraliberalismo. Y eso, aunque cueste admitirlo, es sano para la Nación y para una ciudadanía que está harta de crispaciones, porque la alternancia es inevitable, y mejor que esa sea demócrata.

 

JUDICATURA Y OTRAS PARAPLEJIAS MENTALES

 

 

 

    En este país de borregos macarrónicos, aun existe gente que considera a la judicatura como algo a respetar.

    Una judicatura que se preocupa más por perseguir una revista satírica que de defender a los ciudadanos de un grupillo de jueces que se cachondean de la ley, enajenados y con paraplejia mental, eso sí, apoyados por cuatro tarados que pasean con un disfraz, regalo del polaco al que quieren santificar por milagrear aun nadie sabe como. Y que la historia lo recordará por preocuparse más por el bienestar terrenal, que no espiritual, de los genocidas sudamericanos, que por el de sus torturados.

    Ahí es nada... Los ciudadanos de este país hemos de capear con indeseables como esos.

 

    Ahora, sin ir más lejos, el juez que hace veinte años se cabreó con dos chavalas por enseñar sus tetas en la playa, y las metió en un calabazo tres días sin razón alguna... o vete a saber, que igual tuvo una retroerección y le dolieron los huevos, decide, amparándose en su fe ciega a una moral, más parecida a la de los integristas iraníes, o la de los cuatro tarados antes mencionados, retirarle la custodia a una mujer, por el simple hecho de estar liada con otra de su mismo sexo.

    Y el imbécil ya arrastra un expediente por atrasar una adopción a otra lesbiana. Por lo visto se la tiene jurada a las lesbianas. Será que cuando era jovencito, su chavala lo dejaría por una de ellas, y no lo ha superado... Debió sufrir otra retroalimentación penil, supongo, y eso lo traumatizó.

    Pero en este mundo todo es posible.

    Hay médicos que ponen bombas, bomberos pirómanos, políticos corruptos, obispos pedófilos... incluso, doy fe de ello, hay confeccionistas que no saben coser un botón. Pero todos ellos son apartados de sus responsabilidades, los unos por sus colegas y los otros por el libre mercado.

    Ah! Pero jueces y obispos no, esos siguen haciendo el gilipollas, incluso veinte años después de meter a las dos chavalas en el calabozo, sabiendo que no era legal, solo por un mal de huevos o su particular diarrea sexual. Esos siguen impartiendo justicia gracias a la complicidad de sus jerarcas y compinches.

    Claro que, como ejemplo también tienen a los políticos, que siguen ejerciendo, incluso después de haber sido pillados robando in fraganti con grabaciones incluidas. Léase un tal Zaplana, que ahora, con su cara de cínico ladrillo, se extraña que el Pumpido, otro del oficio que con su cara paga, tenga iniciativa propia, lo cual demuestra que cuando los suyos gobernaban, su baboso no la tenía. Como también demuestra que mejor no la tengan, que cuando a un pazguato lo dejas pensar por su cuenta...

 

    Y algunos dirán que eso es la excepción, que lo normal bla bla bla...

    Pues no.

    Si un ciudadano deja de pagar un crédito bancario, el banco no debe preocuparse por ello, la justicia es lenta, torpe y dubitativa, pero siempre llega, y el banco cobrará su deuda con intereses de usura. Otra cosa es si el acreedor es un ciudadano de a pie, la justicia vuelve a ser lenta, torpe y dubitativa, pero entre duda y duda, traslado y traslado, y torpeza y torpeza, los expedientes pueden perderse, los recibos extraviarse, multiplicarse o dividirse, etc.

 

 

 

 

 

 

 

MANIPULACIÓN Y CAMPAÑAS MEDIÁTICAS

 

 

 

    Una manera muy inteligente de desactivar una campaña de denuncia, es abusar de ella, e introducirle exageraciones sin apenas fundamento, hacerla populista, que no popular. Eso la hace aburrida, se le deja de dar importancia o, al descubrir sus mentiras, al resto se le deja de dar la importancia que tiene.

    Los excesos siempre se pagan, y eso lo saben bien los mediáticos. Las campañas de descrédito se apoyan en alguna verdad, bastantes de exageradas y muchas mentiras de acompañamiento. Para ser efectiva debe ser incisiva y machacona. Aun se utiliza el sistema goebbeliano que tanto rédito le procuró al nazismo.

 

    Si no quieres que se hable de un asunto, busca otro más importante y repítelo hasta la saciedad. Si quieres chantajear a alguien, invéntate un pecado muy apetecible para el público e introdúcelo en discusiones de opinión como algo ya conocido. Será muy difícil su desactivación y, el público, en su afán morboso, creerá más la mentira que la verdad.

 

    Los mediáticos deben abrir y cerrar la campaña de manera periódica. En el primer caso, han de hacerlo con alguna noticia de última hora, aprovechando una circunstancia o creándola. De no hacerlo, la campaña se desactivaría por sí sola y el ciudadano la olvidaría. Y en caso de no cerrarla periódicamente, se aburriría de ella.

 

    Ayer, al ver las noticias del Río de la Plata, le contaba a un amigo que este verano se hablaría poco del cambio climático, por lo menos allí y en nuestro país. En caso que fuese una ola de calor, la situación cambiaría.

    Los mediáticos saben aprovecharse de eso. En principio, el truco consiste en no hablar de ello, la ciudadanía se da cuenta que la situación no era tan grave como la pintaban... es el resultado de una manipulación, se ha hablado demasiado y con algunas mentiras. El mediático solo debe señalarlas para que el resto del entramado, aunque real, se desmorone entero.

    Estoy seguro que de seguir el origen de algunas campañas ecologistas, descubriríamos que son montadas a la sombra de grandes corporaciones.

    No sería extraño que, pronto, con una inteligente campaña, nos quieran vender la energía nuclear como la más limpia, segura y barata. Y serán las mismas corporaciones las que lo hagan. Habrán desactivado la ecologista, conseguiendo que no se hable de la nuclear y alarmando al público en general sobre la escasez de alimentos a causa del biocombustible. No explicarán que el uranio es un bien escaso, que su almacenamiento es arriesgado, costoso e hipoteca el planeta de por vida, tampoco que muchos aceites se producen en terrenos yermos. Nos harán ver las ventajas de la nuclear sin nombrar sus perjuicios, mientras, la campaña ecologista estará desactivada por sí misma, por aburrimiento y unas cuantas exageraciones que la habrán desprestigiado.

 

    Las campañas también se apoyan en lo que el ciudadano, o un segmento de él, desea escuchar. La campaña anticatalana es un buen ejemplo. Se despierta periódicamente, dando lo mismo que se sostenga en las mismas y demostradas mentiras. El ciudadano al que va dirigida está predispuesto a creerla igualmente. Y su función es parecida: no desactivar algo que da beneficios electorales y, en el mejor de los casos, evita la descentralización del Estado.

 

    Ayer también se vio hasta dónde puede llegar la estupidez o mala fe de algunos especialistas mediáticos.

    Al poco de emitir que, en Canarias, un hombre, inmediatamente después de cumplir la condena de dos años por maltrato (vete a saber el grado para estar taaantooo tiempo), había asesinado a su compañera, se difundió un spot en el que salía una mujer muy entera, casi de diseño... “ella confía en la justicia”... la siguiente toma es de un hombre desesperado con la cabeza entre las manos... acaba de ser condenado por maltratarla.

    ¿A quién se le ocurre, en este país, utilizar la justicia por este motivo y en aquel momento? ¿Es que no había otro?

    Se debe ser muy estúpido, o bastardo al utilizar la desgracia para desprestigiar aun más la judicatura y el legislativo.

 

    A menudo vemos como, desde la ultraderecha española, se provoca bronca y escándalo en el hemiciclo de las Cortes. Eso solo sucede en presencia de cámaras, cuando el debate merece ser televisado; de no haberlas, el hemiciclo trabaja tranquilo.

    Es un viejo procedimiento, ya utilizado por Mussolini, para degradar la Cámara y, en último término, la democracia. Así se consigue el descrédito de la clase política, cuando el ciudadano ve como se ríen de sus problemas o hacen mofa de situaciones como la guerra y desgracia.

 

    La abstención es la opción del que desprecia su soberanía y, en último término, la del ciudadano.