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UN GATO EN EL BALCÓN

DE PREDICCIONES

 

    La productividad en mi edificio industrial ha caído más del 50%. Algunas empresas han cerrado y otras han bajado la producción. El portero sigue cobrando lo mismo, el vigilante del parking también, así como los camareros del restaurante, del bar, los conductores de autobús... pero producen menos, hay menos negocio, menos usuarios.

    ¿En que se basa un gobierno para asegurar que existe crecimiento?

    Quizá en que hay más gente trabajando.

    Más gente pero cobrando menos es un mal crecimiento.

    ¿Y en qué se basa un gobierno para decir que se mantiene el PIB?

    Quizá en lo que cobran los funcionarios, en que hay más aunque nadie sepa a qué se dedican.

    Eso no es producir más, no es crecimiento.

    Los economistas, tras un largo y sesudo estudio, consideran que sí, pero no es cierto. Los economistas han olvidado, de tan retocarla con ingeniería financiera, los secretos de la cuenta de la vieja.

    Uno no puede crecer si no aumenta su productividad y el beneficio que saca de ella. No puede ser que un trabajador vea su sueldo ceñido al IPC cuando se le ofrece constantemente nuevos productos y gastos en aras del crecimiento.

    Mi portero no puede adquirir cada cinco años un automóvil con más tecnología, un televisor más grande... no puede porque no gana ni genera más riqueza; como tampoco puede ampliar sus expectativas de consumo con un ordenador que antes no tenía, por lo mismo.

    El crecimiento que nos han vendido es una quimera, un engaño, y el globo ha reventado. Un globo que en último término se ha sostenido gracias a la globalización: productos baratos fabricados en el tercer mundo con sueldos de pena y sin cobertura social, explotación infantil o, lo que es peor, esclavismo brutal. Y, claro, eso no tiene continuidad.

    Debemos buscar otra manera de producir más robótica u otra manera de consumir más humana.

 

    Ahora aparecen las nuevas previsiones de crecimiento, esta vez positivas, aunque se tardará en llegar a la cota anterior. Dichas previsiones se basan, no cabe duda, en el aumento de masa monetaria. Los bancos centrales han fabricado dinero y creen que eso solucionará el problema. No será así, este dinero tan solo servirá para enjuagar algunas pérdidas de la banca financiera, que lo absorberá mediante una inteligente política de captación. Mientras tanto dicha banca despedirá miles de trabajadores. No hay tanto negocio y no los precisa.

    Primero fue la construcción, después los servicios: bares, restaurantes, hoteles... ahora le tocará a la banca.

    Es estúpido crear dinero en plena recesión, aparte de antinatural, pues recesión significa una caída de producción y, por tanto, solo puede acarrear una sobre inflación a medio plazo. Al principio no. Primero conseguirá bajar el paro y la tasa de crecimiento subirá poco o se estabilizará, pero a no ser que cambie nuestra manera de producir y consumir, en cinco años volverá a caer con más virulencia si cabe.

 

    En España el problema se centra en una falta de productividad y un exceso de gasto. España debe mucho más de lo que produce, y su endeudamiento se ha sustentado en el aumento artificial del valor de su suelo. Ahora no solo debe frenar sino que está disminuyendo, y lo hará hasta llegar a niveles de estabilidad emocional.

    La banca española, al ser incapaz de asumir tanto endeudamiento e inversión, buscó financiación externa; vendió hipotecas, en teoría sanas por estar avaladas con el trabajo, no a sí mismas, del comprador.

    Pronto veremos a miles de familias en suspensión de pagos o planteando una reclamación de responsabilidad sobre el prestatario, el que tasó el inmueble a un precio pretendiendo, ahora, quedárselo a otro o descubriendo su engaño al venderlo por la mitad. La deuda, en todo caso, será con el exterior; por tanto la masa líquida del Estado irá disminuyendo a medida que se vayan pagando los plazos.

    La quimera de revender, rehipotecar o atraer con nuevas sobrevaloraciones del suelo al capital extranjero se ha disipado de la noche a la mañana.

   El Estado reducirá sus cuentas, recibirá mucho menos capital a través de los impuestos o el movimiento monetario; de esta manera solo podrá afrontar sus gastos con deuda o ahorro. Lo primero, al ser de la zona euro es imposible; lo segundo, a través de la congelación salarial de los funcionarios y una mayor disciplina con el gasto público. Todo lo contrario de lo que se precisa y anuncia.

    El sueldo de los españoles deberá bajar o será congelado durante bastante tiempo. Los más altos deberán revisarse a la baja, a menudo por la caída de comisiones o de resultados; mientras los precios tenderán a subir, como dije hace tiempo, a causa del aumento consumista, básicamente chino, y la bajada del valor del Euro.

 

    Eso es una predicción basada en tiempo de paz, sin guerras, grandes desastres naturales o desajustes medioambientales que podrían hacer subir el precio de los alimentos y el agua potable.

    No se descartan movimientos revolucionarios o involucionistas de tipo fascista, o un gran desorden en el Asia, que podría circunscribirse en la India, Indonesia, Filipinas, etc.

 

 

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DESDE EL JARDÍN

 

    Para sanar una enfermedad se necesita un buen diagnóstico, el resto depende de la tecnología, biólogos y farmacéuticos.

    Hoy nos aqueja una epidemia y es económica. Y en principio deberían ser los economistas quienes la diagnosticaran y los políticos poner el tratamiento. El problema es cuando tanto unos como otros son los que la han provocado. Es como si los biólogos hubieran desarrollado un virus sin haber investigado su antídoto y los médicos se hubieran dedicado a administrarlo.

 

    La medicina, por mucho que diga la gente, sobre todo la que cree en milagros, magias y misterios, es una ciencia exacta.

    Nunca se ha visto un médico diagnosticar en función de su ideología o la del paciente, los economistas lo hacen; y tampoco se ha visto a un biólogo o farmacéutico elaborar el medicamento por lo mismo, los políticos sí lo han hecho.

 

    Parece de estúpidos, ¿no creen?

    Pues eso...

 

    Mientras, los economistas y políticos hablan de crisis. Unos de una forma y otros de otra. Unos dicen que es debido a "tal", otros a "cual". Algunos se aferran visceralmente a su ideología ultraliberal, con espasmos y alguna otra cosa. Prefieren lanzarse al vacío sin mirar atrás, en una carrera al suicidio. Otros se regodean con sus tesis igualitarias y meticulosamente marxistas, y escriben grandes parrafadas o exhiben su sabiduría en desquiciantes conferencias.

    Y la economía sigue desmoronándose.

    Ya no es crisis ni recesión, como tampoco depresión; ahora solo es desmoronamiento. Y eso, señores, me encanta.

    Nada mejor que morir para renacer con nueva savia.

    Hoy me siento como el jardinero de la película protagonizada por Peter Sellers. Y es que cuando un rosal pierde fuerza y un jazmín hace poca hoja y pequeña y no florece... cuando una de estas dos plantas, como muchas otras, se asfixia con tanta rama, hay que cortarla a pocos centímetros del suelo, abonarla, remover la tierra y regarla. Y al propietario se le hace un nudo en el estómago, tiene miedo de perderla... aquella planta que su padre o su abuelo plantó hace tanto tiempo. Pero el jardinero es frío y sabio. Ha hecho su diagnóstico y ha cortado por lo sano a la espera de un nuevo florecimiento, tiempo de bonanza y riqueza. Y la planta renacerá con fuerza, producirá savia nueva y joven...

 

 

IRREDUCTIBLES HISPANOS

 

 

    No cabe duda que España está mal gobernada, muy mal gobernada; quizá no sea el peor país gobernado de Europa, hay ejemplos demasiado clamorosos para ser así, pero la estupidez de unos pocos no debe ser excusa ni consuelo. Y esta situación no se circunscribe en el actual gobierno, que tal vez sea el peor de todos, sino desde la llegada al poder del felipismo hasta hoy.

    El G7, el FMI y todos los gobiernos del mundo desarrollado dicen lo mismo: este año será muy duro y del próximo no se espera nada bueno.

    ¿Todos?

    No.

    En el sur de Europa existe una aldea llamada Hispania que, contra viento y marea, se mantiene impoluta y hasta ahora había pregonado a los cuatro vientos su próximo y rápido despegue económico.

    Lo cierto es que es el país más endeudado y con menos capacidad industrial de todos ellos, y desde hace innumerables años ha pasado de ser exportador a importador de alimentos.

    Dicen que es el que más ha crecido, pero todo lo debe y, ahora, gracias a chulear por medio mundo su ejemplo, ya no dispondrá de la limosna comunitaria.

    A las familias españolas aún les queda mucho tramo para endeudarse como sus vecinas europeas, el problema es que durante muchos años han tirado de la veta especulativa, la ficticia plusvalía que generaba el aumento de precio del suelo que pisaban; han gastado a cuenta de algo insustancial y de valor relativo.

    El suelo vale lo que el comprador cree que debe dar por él, nunca lo que el vendedor presume, por la sencilla razón que no es un bien producto del trabajo o del capital creado gracias a él. Un automóvil, una herramienta, una cerveza, un tomate... son productos creados por el trabajo, de eso que tengan un precio más o menos fijo. Si el consumidor no lo acepta, al productor siempre le queda la opción de no seguir produciéndolo y buscar otra salida a su trabajo.

 

    -Leo que 20.000 jóvenes esperan desde hace un año las ayudas para el alquiler. Mi hijo será uno más a partir de Marzo. Esta noticia demuestra que el Estado no dispone de efectivo para hacerse cargo de sus compromisos. Para algunos ha tocado techo, para mí lo ha sobrepasado-

    -El Santander, el banco con más beneficios y mejor situado, pide permiso para aplazar el reembolso de participaciones de inversión inmobiliaria, ante la imposibilidad de hacerles frente por no disponer de liquidez; lo que no deja de ser una suspensión de pagos en toda regla. La realidad es que esta noticia me da la razón cuando aseguraba que la banca no presta porque no tiene un clavel-

    -Las administraciones públicas atrasan el pago a sus proveedores-

   

    Estas tres noticias solo demuestran una cosa: que en España no hay dinero, ha desaparecido, se ha disipado, como era de esperar, en manos de la banca-

 

 

    La crisis no tiene solución, por lo menos la española. Solo queda una salida y es equilibrar su economía. Gastar menos de lo que produce, que es una miseria, y pagar lo que ha gastado de más durante tantos años, que es una barbaridad; de no ser así nadie querrá seguir vendiéndole. Y eso se puede lograr tanto desde el liberalismo como del intervencionismo, nunca con el proteccionismo, todo depende de como se quiera enfocar; pero lo más cómodo y sencillo es pedirle al Estado que haga de tal, que regule el gasto en razón al producto.

 

    Dicen los entendidos que no se llegará a la deflación. Y me pregunto qué significa deflación para ellos. Lo lógico es una caída de precios y, consecuentemente, de salarios.

    Un país, cuyo crecimiento y producto se basa especialmente en la construcción y la venta especulativa de su suelo, en el turismo y la limosna del resto de la Unión; ante una crisis de proporciones planetarias, la deflación debería ser inevitable y hasta necesaria. El suelo está sobrevalorado y todo indica que su precio bajará hasta una cota tan desconocida como imprevisible -sería conocida si tuviéramos un gobierno con más seso-. Es seguro un derrumbe del turismo, a cusa de los altos precios del país y por la misma crisis internacional; y en cuanto a los fondos de cohesión, contar con ellos es de necios.

 

    Al principio notaremos una estabilización de la crisis, lo que algunos consideran “tocar fondo”. En este estado quizá podamos estar de uno a dos años. Después, poco a poco los países más industrializados de Europa irán levantándose. En su PIB, el promedio de los productos manufacturados es mucho más elevado que en España. Las empresas se reestructurarán, crearán nuevos productos con materias revolucionarias, gracias a una segunda revolución tecnológica. También podría ser que estallara una nueva guerra, tal vez provocada o promovida por el poder político israelita para intentar detener su previsible hundimiento. Tampoco debemos olvidar el gran potencial económico de la China, un país sin demasiados problemas sociales, lo contrario que la India, sumida en un desequilibrio social de imprevisibles consecuencias. -China también los tiene, pero en forma de regiones enteras y, por tanto, controlables a corto plazo-

    En el probable caso que la China reaccione excitando el consumo interno, ante la falta de demanda externa; se produciría una explosión de consumo gigantesca, con el aumento de precios de todo el almacén de materias primas del planeta, y una subida de la cotización del yuan, lo que, a fin de cuentas, significaría una devaluación de ipso del resto de las divisas y, consiguientemente, otro aumento de precios en las zonas Euro y Dólar.

    Si esta última predicción fuera la correcta, sería inevitable la conjunción o asociación comercial de Rusia y China con las repúblicas asiáticas de la antigua URSS, junto a Irán como uno de los socios productores.

 

    Me fascina la inocencia de Zapatero, cuando confía en superar el posible descalabro producido por su desconcierto ante la crisis, gracias a los escándalos del PP. Zapatero no sabe que a la mayoría de valencianos y madrileños les importa un comino la corrupción de sus dirigentes, y algunos la aprueban y consideran digna de listeza. Es de necios considerar que tanto madrileños como valencianos desconocían la podredumbre de sus elegidos.

    Zapatero cree que el votante del PP se quedará en casa el día de las elecciones, cuando en realidad los que van a quedarse son los suyos, más maduros y decididos a castigar a la clase política en su conjunto.

 

 

LOS FALSOS LIBERALES

 

    Hace tiempo ya edité en este blog un tema parecido sobre el nuevo liberalismo y sus trampas.

 

    El liberalismo no debería ser malo para una sociedad decidida a sacrificar el bienestar social a los más desfavorecidos, los que no han tenido suerte o acierto en la vida.

    El ultraliberal prefiere que la sociedad mantenga el mínimo de seguridad a través de organizaciones de caridad, generalmente financiadas por iglesias o fundaciones, para el que no pueda pagarla.

    Hoy ya oímos voces que reclaman la vuelta a la sanidad pública anterior a la Universal. Por qué debemos cubrir sanitariamente a inmigrantes sin papeles, a los familiares de los que los tienen, se preguntan. Y el próximo paso será: por qué debemos cubrir al parado que ha agotado el límite del subsidio. No trabaja porque no quiere, dirán como excusa.

    Y es que la sanidad es cara, cada día más. Los medicamentos, las instalaciones y el aumento de pandemias o enfermedades que nadie sabía que existieran.

    Y nos preguntamos si todo eso no está promovido por el mismo sistema ultraliberal. La creación de nuevas necesidades, pandemias que no precisan medicación y sí una buena información, medicamentos antiguos con nuevos formatos, nombres, excipientes... el doble de caros.

    El ultraliberalismo busca la solución en la regulación, se aprovecha de ella como el delincuente que ataca el sistema al que después reclama justicia. Exige la ampliación de la jornada laboral, el contrato de 65 horas para buscar el dinero que precisa para la corporación, farmacéutica en este caso, en el sueldo del trabajador; se intenta la utilización profesional del enfermero para suplir al médico, no por agilidad o beneficio del paciente sino por el ahorro que significa.

 

    El liberalismo es malo si no se despliega en su totalidad, si se regula para beneficio de unos pocos, los grandes y económicamente influyentes. El liberalismo bien entendido no permite ninguna regulación, reglas que amparen y promuevan la desigualdad.

 

    En aquel tema hablaba sobre el caso de las multinacionales que, con la excusa de crear riqueza y empleo, consiguen planes de ayuda, desregulaciones, recalificaciones urbanísticas; con lo que es el resto de la sociedad, el tendero de la esquina, el peluquero, el mecánico, el ortopédico... los que pagan su instalación. Más tarde, los mismos que la han financiado, deben sufrir su competencia terminando muchas veces en la ruina o trabajando para ellos.

    La riqueza que la corporación aporta a la sociedad, es discutible y pobre en forma de sueldos bajos y la entrada de una masa inmigrante consumidora de bienes de consumo primarios, por lo que solo sirve para crear inflación, subir el precio de los productos básicos y la utilización de los servicios públicos a cambio de cotizaciones mínimas.

    En cuanto la situación económica empeora, la corporación precisa ayuda adicional, bajo la amenaza de un aumento de paro en proporción a su tamaño. La sociedad no puede permitirlo y debe alimentar al gigante. Ayudas, créditos oficiales sin interés o, una vez más, recalificaciones para aumentar su activo ficticio. Y otra vez es el pequeño y mediano empresario, la sociedad en general, los que terminan financiando el descalabro del gigante, cuando ellos, gracias a su infraestructura, apenas producen desempleo.

    Este liberalismo solo crea riqueza ficticia en forma de inflación y especulación del territorio que ocupa a cambio de una bajada de precios al consumo también ficticia, ya que no se basa en un recorte de márgenes sino en una bajada de precios al negociar a partir de una posición predominante.

 

    Hoy nos encontramos ante un nuevo desafío: establecer un sistema universitario adaptable en toda Europa, universalizar las titulaciones y el grado de preparación de nuestros futuros licenciados. Y eso no sería ningún problema si no fuera por el dinero que se necesita.

    El Estado liberal es pobre, no tiene recursos y los que dispone se dilapidan en medidas populistas y ayudas para mantener el beneficio de la banca. La solución es privatizarla, hacer que el estudiante y las familias paguen los estudios; y organizar las especialidades para el beneficio de las grandes corporaciones, a espaldas de la pequeña y mediana empresa.

    No tardaremos en descubrir ayudas parecidas al antiguo FORCEM, reguladas y repartidas por la Unión a través de los diferentes gobiernos regionales. La empresa que disponga de grandes recursos, gabinete legal e infraestructura administrativa conseguirá la mayor parte de las ayudas. El pequeño y mediano empresario deberá conformarse con las sobras que los distintos gobiernos ofertarán a través de oficinas especializadas, montadas por familiares de funcionarios, políticos o sindicalistas previo pago de sus servicios.

    Nuestros estudiantes recibirán la formación que la corporación decida y precise, mientras la pequeña y mediana empresa quedará relegada a la cola.

 

    Hace muchos años presenté mi producto a una gran corporación, sabía que les interesaba. La negociación fue interesante, beneficiosa y grata hasta el momento que su jefe de compras exigió una exclusividad demasiado restrictiva, aunque fácil de soslayar con un pequeño retoque en el diseño. Y me sorprendieron y ofendieron las palabras empleadas:

    - A ver si hundimos a todos esos moscardones-

    Se refería a la competencia, leal desde luego, de los comerciantes de su alrededor

    Entonces era joven y no sabía lo que hoy, que esos moscardones habían posibilitado, mi existencia, la suya y la continuidad de todos.

 

 

NAZISMO Y SIONISMO

                           Deportación de judíos en Polonia

 

 

    Escondida tras la pantalla de la guerra y la creación mediática de un terrorismo económico, la Alemania nazi intentó asesinar a todos los integrantes de una estirpe cultural y religiosa. Para ello utilizó la persecución política, la violación de la ley, el uso del terror en su grado más elevado. Su fin: conquistar un espacio económico y físico, y robar los bienes de sus víctimas en beneficio de la raza aria.

    Perturba que un pueblo culto y desarrollado pudiera elegir como dirigentes a hombres que, haciendo gala de una gran preparación y refinamiento, sintieran tanta atracción por la crueldad y pudieran vanagloriarse públicamente de sus atrocidades.

 

    El nazismo, desde 1933 a 1945, doce años, sacrificó todo, desde su prestigio por la reactivación económica conseguida, a sus logros como reunificador de la población alemana, por su ansia homicida.

    El nazismo se desarrolló en los espacios socioculturales más bajos de la sociedad alemana. El procedimiento con que llegó al poder fue a través del terror y la agitación producidas por jóvenes con una esvástica en el brazo, proclamados como avanzadilla y policía de una raza predominante, especial... con permiso para asesinar a cualquiera que impidiera su ascenso. Una vez en el poder y para conseguirlo en su totalidad, sedujo a la antigua clase dirigente rodeándose de industriales, políticos y militares; transmutó su imagen, la hizo más mundana y refinada; amante de la cultura, la arquitectura, la medicina.

    Doce años de asesinatos masivos y conquistas para conseguir un espacio físico y económico para la gran Alemania.

 

    Alemania perdió la guerra después de muchos años de victorias, fue completamente destruida y sus dirigentes perseguidos y juzgados por todo el mundo. Son muchos los que creen, que si el nazismo, en cambio de perseguir a los judíos alemanes, se hubiese asociado con ellos, algo que estaba asegurado, la guerra hubiese terminado antes y con su victoria.

 

 

    Hoy, los judíos israelíes no pueden soportar verse comparados con sus verdugos por la sencilla razón que son iguales. La esvástica es su estrella y sus armas han cambiado como el mundo, son bombas de racimo, de fósforo blanco... sus objetivos son los propietarios de la tierra donde asentaron sus ciudades; gente que su pecado consiste en conservar las llaves y los títulos de propiedad de sus tierras y pretender recuperarlas.

    Los nazis tuvieron como fuerza terrorista y genocida a la SS, los judíos fundaron en 1937 Irgún, un movimiento terrorista que asesinó miles de palestinos. 

    Deir Yassin, Lod, Dawayima, Saliha, Abu Shusha... hasta veintitrés poblaciones palestinas masacradas. Los europeos que visitaron estas poblaciones contaban que por el suelo encontraban los testículos seccionados de los adultos, niños atados y quemados vivos y sus madres asesinadas frente a ellos.

    La estrategia de los judíos se basaba en despoblar, ya que no pudieron trasladar a los países vecinos la totalidad de la población, la máxima cantidad de territorio a través de masivas matanzas. Para conseguir sus fines no dudaron en asesinar al conde Folke Bernadotte, mediador de la ONU, que había salvado a miles de judíos alemanes, mientras fue presidente de la Cruz Roja sueca durante la segunda guerra.

    De los más sanguinarios y crueles dirigentes del Irgún fueron: Yitzhak Shamir, Benagem Begim y Stern; los dos primeros futuros primeros ministros de Israel.

    Shamir y Stern, más adelante fundaron Lehi, una banda de asesinos que acusaba al Irgún de blando.

    En 1941, la banda intentó asociarse con la Alemania nazi para trasladar a todos los judíos a Palestina, eliminar a los palestinos y crear la nación judía, a cambio de una alianza militar contra los ingleses.

 

    Si el lector sigue con detenimiento la historia del sionismo, descubrirá que es la calca del nazismo.

    La información editada en este tema proviene de documentos desclasificados del ejército israelí y del MI5 recuperados por el historiador Benny Morris: A History of the Zionist-Arab Conflict, 1881-2001.

 

    No tardaremos en ver en nuestras pantallas de cine y televisión, alguna nueva película dedicada al holocausto y el heroico peregrinar del pueblo judío. También el nacimiento de algunos nuevos libros, escritos seguramente por igual de nuevos historiadores, con la misma historia escrita de manera más amena y moderna. Una nueva pantalla propagandista para esconder el genocidio y limpieza étnica, para ellos "transferencia", que queda más bonito, de la población palestina.

 

 

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CELESTINO Y EL PARO

 

    Celestino Corbacho ha dicho que durante el 2009 se destruirán más puestos de trabajo, pero sin llegar hasta los cuatro millones. Supongo que Celestino, al que conozco, sabe lo que dice. No es hombre de caer en trampas dogmáticas ni de engaños gratuitos, es consciente que la mentira, muchas veces, es peor que la verdad. Quizá su procedencia, en la que un mal engaño no se perdona, hace que no caiga en trampa tan estúpida.

    Celestino no cuenta con los muchísimos miles de autónomos que ya no disponen de trabajo y siguen, mediante argucias, desesperos y chapuzas mal pagadas, cubriendo sus cotizaciones; como tampoco con los que ya no la pagan por imposibilidad económica.

    Miles, quizá cientos de miles de inmigrantes, tienen derecho a residencia por ser autónomos. Miles, tal vez cientos de ellos, de trabajadores autónomos dependían exclusivamente de contratos eventuales expedidos por empresas de la construcción, de la automoción, de la telefonía, de la hostelería, del transporte... trabajadores que antiguamente estaban con contratos eventuales en las empresas, pasaron, por indicación de éstas y ante la imposible renovación, a ser autónomos trabajando para las mismas por cuenta ajena.

    No sé que números utiliza Celestino. Dudo que se fíe de los del ministro de hacienda, como de los de la oficina económica del presidente. Celestino no es tonto, por tanto, sabe que debe ir por libre si no quiere mentir y ser el hazmerreír en su tierra.

 

    Durante el 2009 la situación empeorará, la venta de nueva vivienda, que hoy parece haberse estabilizado, volverá a caer por haber finalizado la construcción de las que habían sido antiguamente contratadas; y la de segunda mano seguirá bajando de precio y, quizá, los alquileres también.

    El paro subirá hasta cotas nunca vistas en este país, puesto que miles de pequeñas y medianas empresas, las que soportan más trabajadores después de todo y que los están aguantando con más ahínco, cerrarán por falta de negocio, exceso de gasto y la imposibilidad de acceder al crédito para cambiar sus viejas estructuras, desarrollar nuevos productos y entrar en nuevos mercados.

    La banca, después de haber absorbido el dinero prestado por el Estado, se verá obligada a reestructurar su plantilla, cerrará oficinas, se fusionará y despedirá miles de trabajadores.

    Los ayuntamientos ofrecerán trabajos sociales poco remunerados y escasos, ya que el dinero recibido por el Estado será insuficiente por haber sido, en su mayor parte, distraído en la banca.

    Mis previsiones quizá se parezcan a las del ministro con algún añadido. Es seguro que el paro sobrepasará el número de cuatro millones, y si las estadísticas dicen lo contrario, será porque alguien habrá variado el sistema de medición. La realidad será aún peor si llegan a contabilizarse los autónomos dados de baja o sin actualizar sus pagos. Durante el 2010 el paro seguirá en aumento hasta estabilizarse, más por los errores económicos cometidos que por la situación real, ya que en el resto de Europa, entre mediados y finales del 2009 empezará una tímida reactivación que servirá, inicialmente, para frenar la destrucción de empleo.

 

 

TERROR

 

    Hace mucho que descubrí la inutilidad de intentar convencer a ciertos tipos.

    Hay individuos que aun palpando la verdad, teniéndola a un palmo de sus narices, la niegan dejando que sean sus vísceras las que piensen por su cerebro.

    La historia nos ha demostrado machaconamente y demasiadas veces que no por poseer la oficialidad, el respaldo del poder, no se es asesino, terrorista o lo que sea. Existen ejemplos para aburrir, demasiados por desgracia y para que unos imberbes mentales lo nieguen, desde nítidos hasta turbios según para quien.

 

    Hace unos días, en el blog de un inteligente amigo nombraba a la resistencia francesa al invasor como ejemplo de movimiento terrorista. -Hoy vemos la misma situación en Irak, prácticamente una calca de lo sucedido en Francia, Rusia y Noruega durante la segunda guerra mundial-

    Y nos preguntamos quién era realmente, según los principios que rigen la moral humana, el terrorista. Para mí es evidente: los dos. El uno tomó el poder gracias a la conquista y pretendió mantenerlo con ayuda del terror, mucho más brutal e inhumano, puesto que lo practicaba desde la impunidad que le brindaba la legalidad gracias a unos tribunales montados al efecto. El otro porque utilizó el terror como estrategia, la única que le quedaba, para expulsar al nuevo amo y desarticular a sus, según él, colaboradores.

    El socialismo conquistó el poder en Cuba, primero con terrorismo y después con guerrilla. Otra vez el terrorismo contra un poder establecido gracias a un golpe de Estado, que también lo utilizaba para mantenerse en él. Y más tarde el mismo socialismo tuvo que utilizar un tipo de terror, mucho más ligero, eso sí, para perpetuarse. Y también lo utilizó el Estado norteamericano para intentar reconquistar el poder perdido en la isla, al entrenar y armar individuos para matar y atentar en ella-Kennedy incluso intentó eliminar a Fidel mediante alimentos envenenados. De aquí que la CIA barajase que tras su asesinato pudiera estar el servicio secreto cubano.

 

    Desde el punto de vista de cualquier hombre, por muy estúpido que sea, el terrorista es el que utiliza el terror. En los casos citados anteriormente es utilizado para perpetuarse en el poder, recuperarlo o conquistarlo. Está claro que el que lo utiliza es porque no puede, no sabe o, por paranoia, no quiere hacerlo desde los parámetros que rigen la ley de los hombres.

 

    Uno de los muchos que hoy existen en el planeta, y del que iba el tema del blog que hablaba antes, es Palestina, quizá uno de los ejemplos más claros que han existido. Lo que no significa que las vísceras sigan dictando el pensamiento de algunos empecinados en considerar al elegante, bien vestido, culto y con halo de santidad con derecho a crear terror, miseria y muerte para mantenerse en el poder; haciendo, de ser necesario, una cabriola lingüística para que eso no sea considerado terrorismo.

 

 

UNA RESPUESTA

 

    ¿Hablamos de la sentencia de Jaén? De la mujer que a los dos años de pegar a su hijo una sola vez, es castigada con un año de alejamiento.

    Dicen que es un caso aislado...

    Propongo que cada uno de nosotros, en cuanto tenga un rato y pase cerca de los juzgados de su ciudad, entre y lea las sentencias.

    ¡OH! Y creíamos que la estupidez en la judicatura española se componía de casos aislados.

    Pues no, y es muy sencillo de comprobar.

    ¿Ustedes creen que la malnacida de Jaén será expedientada, apartada de su prepotente cargo?

    No. Igual que a Tirado, que aún corretea su chulería por los juzgados.

    La judicatura española considera lógica la estupidez, la defiende, apoya y, por tanto, la promueve.

 

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    Por segunda vez en la historia de mis dos blogs edito el mismo artículo en ambos, dada la importancia que le presumo. Dicho artículo es la respuesta al pedido de un lector sobre mi opinión a tres temas.

 

 

    España es, tras los EEUU, el país con la balanza de pagos más deficitaria del mundo y el que mayor paro tiene entre los países desarrollados.

    Su política económica está dirigida por un hombre inteligente y capaz, pero débil, manipulable, que no sabe expresar su mensaje y toreado por el resto del gobierno. El presidente del país es un abogado español, y con eso creo que ya lo he dicho todo. El resto de dirigentes políticos son hombres de clara mediocridad, en cuanto a su capacidad para entender la economía. Solo hay que leer lo dicho sobre el tema, poco por suerte, por el líder de la oposición. No obstante debemos reconocer que el nivel de culpabilidad del actual gobierno, con relación a la actual situación es poca, más por inmovilidad que por interés. Tanto en tiempos de Felipe como de Aznar, el crecimiento español se basó en la recolecta de limosnas de la Unión y en la especulación; y eso es muy difícil de corregir.

 

    Un decrecimiento poblacional importante y continuado, junto a una falta de vivienda y una política conservadora en cuanto a la fiscalidad de la vacía, unido a un segundo despegue de la industria turística hicieron precisar una gran cantidad de mano de obra extranjera.

 

    Hace tiempo, en otro tema editado en este log, llamaba la atención sobre la poca calidad profesional de los inmigrantes. España se alimentaba de norteafricanos sin estudios y sudamericanos con aún menos, exceptuando una gran cantidad de ellos con licenciaturas compradas, regaladas o de dudosa procedencia. Mientras el resto de Europa lo era por individuos del Este y Turquía, incluso más preparados que los propios nacionales, y de descendientes de los antiguos inmigrantes, ya nuevos europeos, que habían ayudado a mantener su demografía.

    España, aún así, mantenía un nivel de paro casi congénito. En este país tener el 7% de paro es como disfrutar de pleno empleo, mientras en los EEUU significa un desastre y en Europa un dato preocupante.

    La banca española está descapitalizada y las hipotecas emitidas tan alegremente por ella están repartidas por medio mundo. Las posibilidades de recuperar el dinero invertido en hipotecas sobre edificaciones, viviendas, solares y construcciones a medio terminar son remotas. La banca es incapaz de mantener las líneas de crédito que hasta hace poco disfrutaban las empresas, de tal manera que en este momento hay clínicas, fábricas de automoción, empresas de logística, cadenas hoteleras, etc. al borde de la quiebra, arrastrando con ellas multitud de otras empresas.

 

    Un plátano canario, un filete de ternera, un pollo... el alquiler de una vivienda, etc. son más baratos en Baden-Baden que en Madrid o Barcelona. La inflación producida por la especulación, un sistema mercantil basado en exceso por intermediarios, y una masa de inmigrantes poco productiva y consumidora de productos básicos, hacen de España un país caro y de baja calidad.

 

    Las empresas españolas son las más descapitalizadas de la Europa rica, por tanto, precisan de mayor financiación.

 

    España es, después de los EEUU, el país del mundo que más dinero expide por sus inmigrantes al extranjero, lo cual significa una sangría de riqueza de dimensiones gigantescas. Eso no tendría importancia si la inmigración produjera la suficiente plusvalía. El problema es que apenas lo hace. Su productividad es escasa a causa de su poca preparación y la deficiente estructura industrial del país. Se ha utilizado al inmigrante para cubrir puestos de trabajo poco competitivos o para la construcción.

 

    El único ente con dinero en el Estado es la Seguridad Social. Ahora bien, ¿qué posibilidad hay de utilizarlo sin arriesgar en "demasía" las prestaciones de sus actuales propietarios, los cotizantes? Ninguna. Por tanto, tocarlo sería una estafa y un desatino, aparte de ilegal.

    Es imposible organizar otra explosión inflacionista y especulativa sobre el suelo del país al estilo felipista, en todo caso lo que existe es una deflación por haber abusado de ella.

 

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    En estas circunstancias pienso que la recuperación económica es imposible por nuestros propios medios, ya que no existe margen de maniobra, que la crisis es por tiempo aún indefinido y que España se ve abocada a una recesión de proporciones históricas.

 

    ¿Qué podemos hacer para superar ese trance?

    Individualmente adaptarnos a nuestra realidad económica.

    La inseguridad ciudadana crecerá, así como deberemos acostumbrarnos a ver mucha prostitución en nuestras calles. Deberemos gastar por lo que ganemos y aceptar trabajos poco remunerados, crear pequeñas empresas sin esperar nada del Estado, a partir del diseño, la creación artística o el desarrollo de nuevas tecnologías y materias.

    Colectivamente no podemos hacer nada, solo esperar que una nueva generación de estadistas den con alguna solución negociada en Europa. Por descontado, los que hoy gobiernan están lejos de ello.

 

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    Por último, y con referencia a la futura relación de Catalunya con el resto de España, solo cabe responder que el divorcio se consumó hace bastante más de un año, y tal como han ido desarrollandose las cosas, es irrecuperable.

    Todos los cambios importantes en una sociedad son provocados por la clase media: profesiones liberales y empresarios de la pequeña y mediana empresa, trabajadores cualificados dependientes de su propia productividad, etc.

    La crisis puede retrasar o adelantar dicho divorcio, es algo que no sé, supongo que dependiendo de ciertas circunstancias que aún no se han dado.

    La economía catalana ha ido despegándose de la española sin pausa, como siguiendo un camino preestablecido, no dictado por ningún ente e intuitivo.

    Hace más de dos años edité en este blog algunos artículos sobre el tema, con la humilde presunción que alguien los leyera y tomara nota. No fui el único, algunos periodistas, economistas, políticos y catedráticos hicieron lo mismo. Y hace menos de un año el gobierno movió ficha, demasiado tarde y con excesiva timidez para ser efectivo. Ahora solo cabe esperar que no sea demasiado traumático.

 

 

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