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UN GATO EN EL BALCÓN

INTRANSIGENCIA Y MONOTEÍSMO

 

 

Escucho la radio... Los hijos de puta lo han conseguido, ya hay seis muertos por los malditos cómics.
¿Quién pagará por ello?
Ellos no, eso seguro.
Leo el periódico, en él se cuenta que los alborotadores son pocos, muy pocos, los de siempre. El mundo musulmán no es tan fanático. Solo son muchos en Beirut y Damasco. Curioso que sean las dos sociedades más laicas del mundo musulmán...
¡Qué casualidad!
Todo el mundo sabe que, en estas dos ciudades, no se mueve nada sin que el gobierno sirio lo sepa con mucha anticipación.
El presidente de Turquía y el de España llaman a la unión de civilizaciones, mientras, el PP y Donald Rumsfeld llaman a la confrontación de civilizaciones.

Hoy pienso en la intransigencia de las religiones monoteístas, por lo menos, eso dicen, aunque yo pienso que la intransigencia radica en uno mismo. Pero la realidad es que el monoteísmo ayuda mucho, tanto que... mira lo que pasa.
Entro por pura diversión, entro en el foro de Expansión... Sí, este diario económico propiedad del OPUS. Y no tiene desperdicio. Casi todos son del PP, chacales jóvenes ensayando estrategias políticas.
A los musulmanes les llaman perros, dicen que hay que echarlos, que la culpa es de Zapatero y el PSOE, otros culpan a la progresía izquierdista, alguno incluso comenta que los judíos los deberían exterminar... Pero sobre todo, la culpa la tiene Mahoma. Los foristas, en su mayor parte, son católicos de pura cepa, de los de las cruzadas. Vamos, como los alborotadores del mundo musulmán.

Dicen, los musulmanes moderados, que ahora contraatacarán ellos. Por lo visto, ya corren panfletos y viñetas con Hitler acostado con Anne Frank, artículos que niegan el holocausto...
Se han perdido los papeles, pero claro, ellos dicen que se van a tomar al pie de la letra la libertad de expresión.
Será divertido ver a los gobiernos austriaco, alemán, danés y francés, prohibiendo dichas publicaciones. Y es que, en esos países, está prohibido hablar de estas cosas, por mucha libertad de expresión que haya. No sé quien pedirá disculpas y a quien. Va a ser un lío descomunal.

Algún lector dirá que la culpa de que mueran es de ellos, de los muertos, de su intransigencia. Posiblemente será alguno de los que asistieron a la "manifestación". Sí, a la "mani" en la que pedían que la religión fuera obligatoria y se penara al que no aprobara. Esos posibles lectores envueltos en un halo de santa transigencia, que no recuerdan lo que se decía a gritos en la tan civilizada y culta "mani". Pues no, señores. No quiero que mis nietos tengan que estudiar el catecismo con comisarios políticos de profesorado.



Ahora, el Rumsfeld dice que no descarta un ataque preventivo a Irán. Todavía no ha ido al Consejo de Seguridad y ya anda amenazando con bombas, parece un terrorista.
¿Lo parece?
¡No! Lo es.
Pensemos por un momento como iraníes... El secretario de defensa de los EEUU amenaza a su país. Tiene una flota al lado de sus costas, soldados en su frontera.
Si yo fuera iraní, daría un ultimátum a los EEUU, claro está. Exigiría la destitución del energúmeno y garantías a su nación. Tal vez, un ataque preventivo para asegurar mis fronteras, intentar la destrucción de la flota con un ataque por sorpresa. Todo, antes de darme por perdido, puesto que ya sé como la gastan.

¡Ah! Pero no, ellos pueden decir y hacer lo que les plazca, tienen todo el derecho, para algo son occidentales civilizados y cultivados, pueden matar con su ley en la mano. Vamos, como si de una ley coránica se tratase.
Si Irán soltara una amenaza así... ¿Qué tardarían los EEUU en tirar sus bombas?
Ahora también dice que Chávez es igualito que Hitler. No sé lo que hará el Chávez, no sé lo que dirá al embajador de los EEUU.
Lo que sí sé, es lo que haría yo... Alguien tendrá que pararles los pies antes del desastre. Un granito aquí, otro allá... Y, entre todos, lo podemos conseguir.

Y ahora que pienso... ¿No será por casualidad, el energúmeno ese, un afiliado a esos que niegan las leyes evolutivas? ¿Uno de esos integristas monoteístas como su jefe?


Si es así. Estamos perdidos.

 

 

OSTRAS EN LA ORILLA DEL SENA

 

Hoy, leyendo los últimos relatos de Giovanni . Y no sé bien si son realmente relatos o un desafío que se ha impuesto a sí mismo.

Pero, volviendo a lo que íbamos...

He recordado una preciosa historia en París, comiendo amigablemente con un grupo de amigos europeos y, a la vez, comerciantes del textil. Habíamos participado en unas reuniones sobre moda y tecnología en el diseño.

 

Un alemán muy agradable y extrovertido, habla de su padre, de su madre, de la guerra... explica que su padre fue a la guerra y participó en la toma de una población cercana a Bélgica. El francés cuenta que su padre también estuvo en la guerra, que también participó en dicha batalla y murió.

Los demás, que estábamos comiendo unas preciosas y exquisitas ostras, nos quedamos así, como aquel que no sabe si morder o introducirse en el interior de una de ellas.

El alemán baja la cabeza, mira una de aquellas ostras, la coge con cuidado y en silencio.

De pronto, el francés dice...

- Lo que son las cosas. ¿Te das cuenta que tu padre igual mató al mío? Y nosotros comiendo tan tranquilos y amigablemente, contando anécdotas y ocurrencias divertidas. ¡Qué maravillosa es la vieja Europa!

Miro al alemán, me doy cuenta que tiene lágrimas en los ojos, nadie lo miraba. Me levanto con la copa de vino blanco del Rin en una mano y digo...

- Un brindis por Europa.

Y todos se levantan y brindan. El alemán, el francés, los dos italianos, el belga, el portugués y yo.

Y esa es una de las cenas más emotivas que he compartido en mi vida, por la sencilla razón de que seguimos hablando, bebiendo, riendo y compartiendo, las maravillosas e inigualables ostras de Normandía, regadas con aquel vino blanco del Rin.

Hablábamos en francés, cada uno el suyo, cuando una palabra no salía, los italianos la decían en su idioma, el portugués en el suyo y yo en catalán... que se parece un poco a todos.

No recuerdo ningún malentendido... Tiene gracia, ¿verdad?

 

Ese es un relato que no sé si debería estar en este blog o en “La crisálida”.

 

Es el relato de una vieja memoria pero... creo que da para mucho.

 

EL "NOUVINGUT" (RECIÉN LLEGADO)

 

 

El arte de hacer buena política es tener una visión lo más clara posible del futuro.

Un político puede errar o no, puede saber emitir sus ideas mejor o peor. Los electores pueden errar o no, pueden ser ciegos o no serlo...

Lo que me pregunto es si, en realidad, los ciudadanos quieren ser ciegos o no, ciegos ante un futuro que cada vez se ve más claramente oscuro.

¿Qué nos ocurre?

Pues que cada vez valoramos más el presente y menos el futuro. Eso es lo que ocurre.

Cuando un ayuntamiento deja edificar y por ello degradarse una zona irremplazable de su municipio, lo que está haciendo es invertir por una necesidad perentoria y momentánea hipotecando de por vida su futura historia.

Eso tan sencillo, eso que vemos día a día sin movernos, sin rebelarnos, es tan solo un ejemplo, un pequeño ejemplo de lo que ocurre en todos los ámbitos.

Antiguamente, nuestros antepasados plantaban árboles para poder cortarlos en la siguiente generación, eso lo hacían confiando en que sus descendientes harían lo mismo y, así, daban una dote a sus hijas. Una costumbre muy arraigada en el Pirineo catalán, una costumbre perdida y no por la razón que las hijas no necesitan ya dote, sino por desidia. Se cortan los árboles, se venden o hace fuego con ellos y no vuelven a replantarse.

Eso tan sencillo es otro ejemplo de lo que ocurre en nuestras mentes. Estamos sacrificando el bienestar de nuestros descendientes por un supuesto y pasajero bienestar perentorio.

Eso se ve en la dilapidación que hacemos de la tierra y sus recursos, de la cultura, de la política de urgencias momentáneas, del paisaje, de los mares...

 

Y, eso, tan profundo y, a la vez, sencillo, me ha salido al leer la nueva ley de política lingüística de la Generalitat catalana. Y vamos aviados, porque, a no ser que venga el gobierno central y legislativo a remediar tal desaguisado, los catalanes del futuro serán unos pequeños aislados semi-ignorantes. El presente no, el presente es un bilingüismo en el que el catalán sale perdiendo por las costumbres innatas del carácter cosmopolita de nuestros ciudadanos.

Nuestros políticos, al buscar una solución al problema, problema inexistente, ya que el mismo carácter cosmopolita hace que el “nouvingut” (recién llegado) tenga interés en integrarse, en adaptarse a una sociedad que lo acepta con facilidad, entonces, digo, el “nouvingut” hace un esfuerzo por empaparse de la nueva cultura, una cultura rica y no agresiva. Y, repito, nuestros políticos, para solucionar ese seudo-problema, han convertido nuestra cultura en agresiva...

 

Y la han cagado.

 

 

LAS IDENTIDADES COMO PROBLEMA

La lucha en el mundo es por las diferencias. Diferencias políticas que apenas existen. Diferencias religiosas que tampoco son claras y suficientes... Las guerras de religión han dejado de ser un motivo. Diferencias económicas y, esas, al hombre, se nos escapan en principio, esas tan solo las podemos remediar con tesón y generosidad, por parte de unos y con lucha personal y sin vergüenza, por parte de los otros.

 

Quedan las diferencias de identidad. La nueva frontera. Una frontera producida por la cultura...

 

¿A más cultura, más identidad?

No sé. Solo sé que las distintas culturas producen distintas identidades. No sé si, a más cultura se produce más diferencia de identidad. No sé si es así o todo lo contrario.

Las “culturas”, como más fuertes, más problemas de confrontación tienen entre ellas. Eso está claro.

Los musulmanes poseen una fuerte cultura, entonces, les es más difícil integrarse en cualquier otra. Así sucede también con los occidentales-helénicos y los orientales, dejo lo de confucianos para no liarla.

Entonces, si algo tenemos claro, es que debemos combatir la identidad como diferencia y dejarla como cultura.

Yo como cerdo. Tú, Hassan, comes cabrito (o todo animal que no se alimente de lo mismo que el hombre.) Y tú, Hui, comes perro y lagarto... No hay más, idiomas distintos y distintas costumbres. Por lo menos, no debería haber más.

El mundo es un pañuelo y lo hemos de compartir como sea. Ya vendrán los marcianos algún día, para que nos podamos hacer preguntas más profundas sobre las diferencias de identidad.

 

Hoy, para variar, pienso eso preguntándome, para que mierda nos hacen falta tantas autonomías y banderas.

¿Por qué no podemos vivir como hombres, confiando que el vecino no nos envidia, compartiendo nuestra riqueza lo mejor posible y respetando su idioma como él nuestro propio? 

¿Cuál es la diferencia entre Cheli, la cordobesa y, yo, el catalán?

¿Qué a ella le encanta el cava y a mí el fino?

¿Tal vez, que ella está más buena que el pan y yo soy más feo que el pecado?

Esa es mi pregunta...

 

Aunque también es verdad que, si no existieran diferentes identidades, la Princesa y yo no sabríamos de que discutir.