Hoy, leyendo un comentario de Dama, un visitante de este blog, me doy cuenta que todas las opiniones sobre el futuro político es pura especulación.
Leer un antiguo tema mío, no muy antiguo, la verdad, tan sólo del mes de Marzo, ha sido tremendo. Las circunstancias políticas han cambiado tanto que se me hace irreconocible.
Y eso da que pensar en la ligereza de la política, en la falta de visión futura que tienen algunos.
Da que pensar por quien estamos gobernados realmente. Lo pienso y solo cabe una respuesta... la improvisación.
Da miedo, ciertamente. Así nadie puede hacer planes de futuro.
Si la economía está siendo regida de la misma manera, vamos aviados.
Ahora entiendo el caos que se llevan los analistas económicos. También entiendo a mi socio cuando desespera ante mis previsiones. Parezco mas bien un meteorólogo intentando predecir el tiempo que hará, a una semana vista, en la cuenca mediterránea y en plena primavera.
Los vemos sentados en sus escaños.
Los vemos hablando seriamente de más o menos décimas, con una precisión espeluznante.
¡Lo que deben reírse los condenados!
No tienen ni puñetera idea de lo que sucederá a diez días vistas. No saben la inflación que puede haber, ni si el PIB subirá o bajará, ni siquiera saben, a ciencia cierta, si el precio de la vivienda se mantendrá o no. Por no saber, no saben cuando llegará el AVE a Barcelona ni la velocidad a la que irá. Evidentemente, tampoco están muy seguros si las casas edificadas encima del recorrido, caerán o no. Eso tampoco lo saben.
Y pienso que está bien que no se sepa seguro cuando se terminará la Sagrada Familia, pero de aquí al resto... pues no, no está nada bien.
Y hoy escuchaba la radio. Oía hablar del SI y de NO en el refrendo que se prepara, de la bastarda campaña orquestada para ello, del surrealismo de la política catalana...
Oía las quejas del PP catalán cuando son acusados de atacar a Catalunya, que no es lo mismo atacarla que ser anti-catalanista, claro. Uno puede ser anti-catalanista y amar Catalunya.
¿Cómo puede defenderse un tipo después que gente de su partido, diputados, nada menos, hayan dicho... “guerra a los catalanes”?
¿Cómo puede defenderse después que sus juventudes hayan promovido con octavillas el boicot a sus productos?
Hace días, un publicista del Mundo me propuso anunciarme en su periódico. Por poco me muero de risa. El pobre ya no recordaba la famosa lista de productos catalanes.
¿Cómo voy a anunciarme en un diario así?
Tienen que ser muy estúpidos, la verdad.