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UN GATO EN EL BALCÓN

DESDE EL JARDÍN

 

    Para sanar una enfermedad se necesita un buen diagnóstico, el resto depende de la tecnología, biólogos y farmacéuticos.

    Hoy nos aqueja una epidemia y es económica. Y en principio deberían ser los economistas quienes la diagnosticaran y los políticos poner el tratamiento. El problema es cuando tanto unos como otros son los que la han provocado. Es como si los biólogos hubieran desarrollado un virus sin haber investigado su antídoto y los médicos se hubieran dedicado a administrarlo.

 

    La medicina, por mucho que diga la gente, sobre todo la que cree en milagros, magias y misterios, es una ciencia exacta.

    Nunca se ha visto un médico diagnosticar en función de su ideología o la del paciente, los economistas lo hacen; y tampoco se ha visto a un biólogo o farmacéutico elaborar el medicamento por lo mismo, los políticos sí lo han hecho.

 

    Parece de estúpidos, ¿no creen?

    Pues eso...

 

    Mientras, los economistas y políticos hablan de crisis. Unos de una forma y otros de otra. Unos dicen que es debido a "tal", otros a "cual". Algunos se aferran visceralmente a su ideología ultraliberal, con espasmos y alguna otra cosa. Prefieren lanzarse al vacío sin mirar atrás, en una carrera al suicidio. Otros se regodean con sus tesis igualitarias y meticulosamente marxistas, y escriben grandes parrafadas o exhiben su sabiduría en desquiciantes conferencias.

    Y la economía sigue desmoronándose.

    Ya no es crisis ni recesión, como tampoco depresión; ahora solo es desmoronamiento. Y eso, señores, me encanta.

    Nada mejor que morir para renacer con nueva savia.

    Hoy me siento como el jardinero de la película protagonizada por Peter Sellers. Y es que cuando un rosal pierde fuerza y un jazmín hace poca hoja y pequeña y no florece... cuando una de estas dos plantas, como muchas otras, se asfixia con tanta rama, hay que cortarla a pocos centímetros del suelo, abonarla, remover la tierra y regarla. Y al propietario se le hace un nudo en el estómago, tiene miedo de perderla... aquella planta que su padre o su abuelo plantó hace tanto tiempo. Pero el jardinero es frío y sabio. Ha hecho su diagnóstico y ha cortado por lo sano a la espera de un nuevo florecimiento, tiempo de bonanza y riqueza. Y la planta renacerá con fuerza, producirá savia nueva y joven...

 

 

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1 comentario

Pcbcarp -

Completamente de acuerdo en cuanto a la metáfora del jardindero. Lo malo es que e jardinero no piensa más que en las próximas elecciones y en los titulares de prensa.

Si se atreviera a cortar por lo sano, sería despedido ipso facto.

Por otra parte, la culpa de la situación no es sólo de la horda de filibusteros. La estupidez de los ciudadanos que ahora se qejan tanto, también tiene algo que ver. Me resisto a asumir que todos somos menores de edad y que nos engañan constantemente. Pienso más bien en nuestros bajos instintos, principalmente la misma avarcia de los filibusteros, pero a escala reducida.
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