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UN GATO EN EL BALCÓN

EL FIASCO FRANCÉS

 

Volvemos a recordar los sucesos del extrarradio de París.

Los diarios hablan de ello, algunas emisoras hacen resonancia del problema...

No hay nada más cínico que los medios de comunicación y la política.

 

El gobierno español está cabreado con el francés con respecto al problema de la inmigración y, por tanto, no dejará pasar ocasión para desprestigiarlo por ello.

Y desprestigiar al gobierno francés en esta cuestión es lo más fácil de este mundo.

 

Pretender que un gobierno de derechas solucione un problema social es una verdadera chorrada de parvulario.

Los gobiernos de derechas solucionan los problemas sociales con represión y policía. No se les ocurre otra cosa, porque en su cerebro no cabe el hecho que unos negritos, hijos de inmigrantes, no sientan satisfacción de ser franceses, que se cabreen por vivir en una pocilga al lado de la ciudad más cara y elegante de Europa, sean despreciados por policías y políticos y no puedan buscar trabajo fuera de su barrio por falta de medios.

Pronto dirán que solo se dedican a la droga, que son parias indeseables, que no desean la integración social. No reconocerán que la única salida que les queda es esta, para parecerse a la sociedad que tanto les enseñan como ejemplo a seguir, sin darles ni una mala oportunidad para conseguirlo.

 

Si metes un hombre en un barrio abandonado como Clichy-sous-Bois, sin inversiones para mejorarlo, ni medios de transporte para salir de él, no te extrañe que desprecie el mundo que representas, tu envoltorio; porque no eres ni más ni menos que él, tan solo posees un envoltorio distinto. La diferencia es que él lo sabe y tu no, tu crees que eres más y mejor, que eres especial por ser blanquito y “culto”.

 

El gobierno francés prometió inversiones para mejorar la situación de dichos barrios. Estas llegaron en forma de más policía y dinero para la adaptación escolar. No llegaron en forma de autovía, tren o autobús. Pensaron que era mejor y más barato que llegase en forma de profesor alineante. Lo anterior no gusta a un gobierno conservador. Su ideología no permite que la “chusma” pueda pasear por los elegantes barrios parisinos.

Gobierno tan conservador como el presidido por el gran socialista Mitterrand, que tampoco hizo algo, sino todo lo contrario, o el del sublime Pompidou, creador de los guetos.

Francia siempre a sido gobernada por grandes hombres que, una vez en el poder, dedican más tiempo en mirarse su gran ombligo que en los problemas de sus ciudadanos. Miran más la grandeur de sus gestos que lo que realmente estos representan.

A Pompidou se le recordará por su “Centre” y los guetos. A Mitterrand por su egolatría y el hundimiento, con la consiguiente muerte de un fotógrafo, del Rainbow Warrior.

Este, incluso llegó a inventarse una biografía de ex combatiente. A Giscard d’Estaing por los presuntos diamantes de Bokassa y la Constitución europea, un fiasco de órdago que ha transformado en éxito personalísimo, aunque haya que cambiarla de arriba abajo. A De Gaulle por la liberté de la France, una libertad que consiguieron los demás sin que él se la jugara, solo se movió de Londres cuando vio que otro le podía sacar el cetro de la Grandeur. Y por el mayo del 68.

Vamos... que con todo eso, hasta soy capaz de preferir a Aznar.

 

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