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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008. MERCANCÍAS O PERSONAS
Por la noche la autovía de Murcia a Madrid es una constante caravana de grandes camiones repletos de mercancía. Hay momentos que adelanto hileras de siete u ocho camiones seguidos, me recuerda la carretera de Zaragoza a Barcelona, las grandes hileras de camiones que abastecen Barcelona y su entorno con productos de la huerta, carne etc. Por las carreteras y autopistas españolas circulan diariamente docenas de miles de camiones que van de un sitio a otro, a Francia, Marruecos, Portugal, etc. Hemos construido la red de trenes de alta velocidad más grande de Europa, lo que tampoco es extraño dado el tamaño de la nación y lo muy repartido de su población, pero no hemos pensado en el transporte de mercancías. El ir y venir de ejecutivos no produce riqueza ni soluciona los problemas de abastecimiento de una sociedad. Las nuevas tecnologías hacen que, para negociar, firmar, leer contratos, discutir políticas empresariales ya no sea necesaria la presencia física. Lo que sí es necesario es el trasiego de productos de una comunidad a otra, la manutención de una sociedad no puede conseguirse de manera virtual. Una sociedad que avanza y crece necesita constantemente un sistema de transporte mejor, más rápido y elástico. Gracias a los trenes de alta velocidad, nuestros ejecutivos, comerciales, etc. se moverán rápidamente por toda la geografía nacional con unos costos de energía cada día más bajos, mientras que nuestros productos siguen utilizando para su transporte sistemas obsoletos y caros. Un ciudadano, para viajar, necesita comodidad, gran espacio y seguridad; en cambio los productos solo precisan el espacio que ocupan.
Mi propuesta es que el sistema radial con centro en Madrid, se adapte para el transporte de mercancías durante la noche y salteadamente durante el día, y el resto para las personas; también que se construya basándose en las necesidades de cada región y su potencial crecimiento económico, y no en las necesidades políticas y electorales del momento. Un tren de Bilbao a Barcelona, pasando por Zaragoza y Lleida. Un corredor que uniera toda la cuenca mediterránea peninsular; y otro que uniera éste con Marsella, Niza, Montpellier, etc. para transportar las mercancías de un lado a otro, y poder expedir las manufacturas de esas sociedades; la química de Tarragona hacia el Atlántico, y la alimentaria de Zaragoza, de Lleida y de la huerta levantina hacia la gran urbe consumidora y el norte de Europa, y así ir agrupando zonas de influencia como, por ejemplo, Madrid con Lisboa y Oporto. La sociedad europea ya no tiene fronteras, las mercancías españolas y portuguesas circulan por toda la península. Las grandes redes de infraestructuras europeas deberían ser proyectadas desde Bruselas y no desde las capitales de cada Estado, para conseguir vertebrar de manera inteligente la Unión según cuales sean sus necesidades. Es una estupidez construir trenes de alta velocidad para personas en áreas de poco trasiego y aun menos rendimiento económico. Y por otro lado olvidar la gran necesidad de un transporte de mercancías con calidad que precisa el corredor mediterráneo, desde Almería hasta el norte de Europa. Un sistema de transporte rápido y seguro ahorraría millones en carburantes, se ganaría seguridad y no sería necesario construir nuevas carreteras; sería mucho más soportable ecológicamente al producir menos gases de efecto invernadero. El mercadeo sería más económico y aumentaría el comercio entre las grandes áreas productivas. Los centros logísticos se desplazarían cerca de las estaciones de mercancías para, desde allí, repartirlas por toda el área de su influencia. En caso de conectar los grandes puertos con ferrocarriles rápidos y seguros, ya no serían necesarias las grandes travesías con barcos. Un puerto del norte de Europa podría conectarse con otro del sur, ahorrando toneladas de combustible, tiempo, contaminación y mucho trasiego de barcos por el canal de la Mancha y el estrecho de Gibraltar.
Hoy vemos en Barcelona como pronto va a ser necesaria la importación de agua potable desde Almería y el Ródano. Aun recuerdo cuando el ministro Borrell, estúpido y pedante como pocos, negó el trasvase de agua del Ródano hacia el área de Barcelona con la excusa de la unidad patria, aunque nunca se le escuchó una queja por la importación de electricidad francesa. Ahora el caudal del Ter es diez veces inferior al mínimo ecológico, y del Ebro es imposible extraer una gota de agua. Este año a duras penas se conseguirán llenar los embalses de Huesca para regar la huerta aragonesa, mientras, aun ese escuchan voces insultantes por la falta de solidaridad aragonesa y catalana hacia la huerta levantina, supongo que más por falta de cerebro que de dignidad. Si se circula por la carretera que va desde Tarragona hasta Valencia pueden verse decenas de miles de árboles razonablemente bien regados con sus cítricos en el suelo. Si se circula por las carreteras de Lleida y Fraga se pueden ver decenas de miles de árboles deficientemente regados a causa de las restricciones. Eso sí, cuidados y sin un fruto en el suelo.
PSEUDODEMOCRACIA
Poco a poco se van descubriendo nuevas facetas sobre la transición española. Eso es bueno, sobre todo cuando quedan impresas en forma de libro. De todas, la frase más limpia y concisa, la que describe mejor lo sucedido es la de Josep Fontana, que, curiosamente y que yo sepa, aun no ha escrito EL libro. Supongo que, dada su obsesión por la exactitud, prefiere estar más o mejor informado antes de acometer tamaña empresa.
Los viejos comunistas se caracterizan por manipular la historia o, de no ser posible lo primero, negarla. Estoy seguro que si la contaran tal como es nadie les restaría mérito. Y los nuevos se caracterizan por no serlo, y eso sí que es un problema de identidad, aparte de concepto, claro está.
“Unos años más duros de lo que se ha difundido, con más violencia de la que creemos, y con la presencia de un notable involucionismo civil y militar” (Alberto Sabio)
“La dictadura murió en la calle, con la lucha desde abajo, y los dirigentes políticos se han atribuido a menudo victorias que no se merecen” (Josep Fontana)
“El relato que se hace de la Transición poco tiene que ver con lo que ocurrió realmente, está lleno de “tópicos, inexactitudes y tergiversaciones y, lo que es peor, hay una gran injusticia con los verdaderos actores sociales de la Transición, que no fueron los dirigentes políticos.” (Nicolás Sartorius)
Y cierto, aquí, Nicolás Sartorius, haciendo gala de gran memoria, algo que suele faltar entre los votantes “centristas”, da en el clavo:
“El Gobierno Arias-Fraga era una gravísima amenaza que pretendía perpetuar la dictadura, el franquismo sin Franco” (Nicolás Sartorius)
Y es que aunque algunos quieran negarlo, por aquel entonces hasta el mismo Fraga se vanagloriaba de ello. Fraga y un jovencísimo Aznar con sus acólitos del PP castellano.
El problema de los integrantes de la derecha española es que aun recuerdan la dictadura con añoranza. Y el problema de los españoles, los de la España centralista y casposa se entiende, es que no hacen nada por evitarlo porque les va la marcha.
En Febrero de 1971, Blas Piñar, como consejero del “Movimiento Nacional”, del que nuestro insigne expresidente y parte de su séquito eran fervientes admiradores, lamentándose del papel que hacía la iglesia ante el desorden y caos imperante, dijo:
“Prefiero una religión sin sacerdotes a unos sacerdotes sin religión”
Y Raimundo Fernández Cuesta, también consejero del mismo grupo de estúpidos:
“España es irrevocable, aun en contra de la voluntad de los españoles”
Mientras, muchos españoles decidieron que la irrevocabilidad no debía estar en manos de esos energúmenos, y algunos de ellos murieron, muchos más de los que se cuenta; y otros fueron torturados, también muchos más de los que se cuenta.
Esa es la democracia que hemos conquistado, la de señores parecidos. España sigue siendo irrevocable por mucho que los españoles decidan lo contrario. Y los asesinos y torturadores aun andan por la calle y nunca han sido juzgados.
Y, mientras, nos reímos de argentinos y chilenos, y les creemos menos demócratas y avanzados socialmente que nosotros. Y consideramos a Correa y Chavez dictadores populistas, solo porque impiden la expoliación de sus países por parte de los amiguetes paganos del muy “socialista” y "comisionista" Felipe.
Mal vamos señores, mal vamos si ni siquiera sabemos lo que es democracia. Y eso hace llorar señores, la verdad es que sí.
INEVITABLE CRISIS
Parece ser que los agentes políticos y sociales del planeta empiezan a ser conscientes que el futuro económico a medio plazo es muy grave. En estos momentos, la economía mundial, sobre todo la española, se sustenta sobre un gran globo hinchado con desmesura, sin ninguna consistencia. La crisis financiera ya no puede seguir obviándose, y a medida que se atrase la búsqueda de una solución, cada vez será más difícil encontrarla y hacerle frente. La crisis que se avecina será absolutamente insoportable para la sociedad tal como la hemos entendido hasta ahora. La convergencia de la crisis financiera con la energética y la de materias primas, junto a la imprevisión de una sociedad que hasta ahora todo lo ha solucionado con conflictos armados, invasiones y apropiaciones de los recursos de las comunidades vecinas, han hecho que sea imposible encontrar soluciones poco cruentas.
Los salarios de España superan el 50% del producto nacional bruto, una crisis de razonable magnitud haría que las empresas ni los bancos pudieran financiarlos. Los bancos tienen en caja solo el 1% de los depósitos de sus clientes, el resto está invertido en préstamos de dudosa devolución ante una crisis. El suelo vendido estos últimos años está tan sobrevalorado que de ponerse en venta un 25% del mismo, nadie podría hacerle frente, la mayoría de las hipotecas emitidas por la banca española son gracias a dinero prestado por financieras externas. La bolsa española es la más endeudada del mundo. Nuestro déficit comercial es gigantesco a causa del aumento de precio de los carburantes. Las crisis del futuro se caracterizarán por su inmediatez. No sería extraño que antes de las próximas navidades veamos con impotencia, cientos de miles de inmigrantes con gastos fijos, hijos que mantener e hipotecas o alquileres astronómicos buscando trabajo desesperadamente por nuestras calles; sin contar otros cientos de miles de indígenas quejándose amargamente que la inmigración les está quitando el pan a sus hijos y que los extranjeros solo vienen a robar. La crisis conlleva despertar el racismo latente en una sociedad frágil, como también las fricciones entre las distintas comunidades, ya de por sí muy sensibles a ello. A los gobiernos de Francia, España e Italia les ha faltado tiempo en organizarse para expulsar a los sin papeles previendo una crisis que no saben como escondernos.
Hoy escuchaba a un profesor de economía decir que no tardaríamos demasiado en asistir a una segunda versión de los Pactos de la Moncloa. El hombre es inteligente, pero debe poseer un grado muy alto de inocencia para creer al PP capaz de un acto así. El PP no es la UCD de la transición, es un partido de ultraderecha dura y liberal en extremo, el mismo liberalismo que nos habrá llevado a la situación que se espera. Tampoco existen los mismos agentes sociales, los de ahora no tienen capacidad de maniobra ni autoridad moral para firmar en nombre de los trabajadores. El economista aconsejaba ahorrar, guardar para los malos tiempos, gastar lo justo y necesario; el problema es que dudo mucho que la banca pueda devolver los ahorros a no ser que la economía se prepare lo suficiente, como también que si el consumo se retrae por miedo antes de tiempo, la crisis aun puede ser más intensa. La recesión es inevitable, el decrecimiento aconsejable y necesario. El truco es saber hacerlo de manera paulatina y sosegada: organizar un buen reparto del trabajo, disminuir las horas laborales y adecuar los puestos de trabajo a la situación de la masa laboral, aumentar los impuestos sobre el carburante de los automóviles para reducir su consumo, manteniendo el precio para el transporte, reducir a mínimos los beneficios de las empresas aunque para conseguirlo deban ser intervenidas, controlar los precios de los productos básicos aunque para ello algunas empresas deban cooperativizarse asociándose con el Estado... y mil cosas más que a cualquier economista razonable se le puede ocurrir sin caer en trampas neoliberales con futuro calamitoso.
El salario mínimo español es el más bajo de la Unión, nadie puede vivir con un salario así, ni siquiera pagar su manutención y el transporte; no existe ninguna posibilidad de negociación a la baja con él, ni siquiera con una reducción de la jornada laboral. Esta vez dudo que la ley de mercado funcione, la sociedad ha dejado de tener el comunismo como segunda referencia, no existe un equilibrio al liberalismo, deberán ser los agentes políticos y económicos los que lo encuentren sino la fractura social está asegurada y no para bien. Ahora bien, ¿tenemos los agentes políticos y sociales adecuados? Solo con mirar a nuestro alrededor vemos que no.
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UN GATO EN EL BALCÓNTemasPau Hippie![]() insignia identificativa Archivos
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